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El mes había pasado, durante ese transcurso Denki regresó a vivir con Eijiro y todo estaba de maravilla, Kei siempre que llegaba de la escuela se recostaba con él para platicarle cómo le había ido, además de besar su vientre que poco a poco se notaba más.

Los padres de Kirishima decidieron quedarse más tiempo, pues esperarían a que sus nietas nacieran, así le daban apoyo a ambos, aunque, Eijiro ya tenía experiencia en eso, pero Denki sería papá primerizo, necesitaba saber cosas.

La señora Kaminari y la señora Kirishima habían agarrado mucha confianza entre ellas, hasta se podría decir que sus esposos también; cuando Eijiro se quedaba cuidando a Denki, ellos aprovechaban para salir a divertirse.

Entre Kei y Eijiro, habían arreglado el cuarto para las gemelas, sus nombres serían: Emi y Ami. Pues como el hermano mayor quería hacer todo lo posible por sus hermanitas, que faltaba menos para conocerlas.

Eijiro no quiso despedida de soltero, mejor optó por disfrutar de una tarde con Denki y Kei; le parecía absurdo irse a embriagar un día antes de su boda.

Cuando Jirou y Sero se enteraron de que su amigo estaba embarazado, la alfa se disculpó por el codazo que una vez le dio, pero a su defensa, ella no lo sabía. Le llevaron algunos detallitos para sus sobrinas, porque si, Jirou las consideraba así.

Además, Yaoyorozu también le compraba cosas, estaba agradecida con Denki porque ellas también estaban comprometidas, aunque su boda sería mucho después. Los padres de la omega aún seguían inconformes con su decisión y esperaban que con el tiempo rompieran su compromiso, pero, no les darían el gusto.

Sero a pesar de no ser un amigo tan cercano para Denki, lo apreciaba, en lo poco que lo llegó a conocer le agrado. Él seguía teniendo citas con Todoroki, pero no era capaz de declararse, tenía miedo de ser rechazo, a veces solo pensaba que el bicolor solo salía con él por compasión.

La señora Kaminari se encontraba terminado de arreglar a su hijo, se estaba aguantando las ganas de llorar, pues no quería que el rímel se le corriera. Además, era un día para festejar y no para llorar.

—Hijo, lo vuelvo a repetir—lo miró—estoy tan orgullosa de ti.

—Gracias mamá—le sonrió—tú siempre me apoyaste y te agradezco por eso.

—No sabes cuánto te amo cariño—no aguantó más y las lágrimas salieron—te lleve en mi vientre por 9 meses y ahora, te tengo que dejar ir para que hagas tu vida.

—Ay mamá—Denki sentía como su corazón se estrujaba—me harás llorar.

—Perdón—se empezó a limpiar las lágrimas—sabía que este día llegaría, pero no me preparé mentalmente.

—Mamá, te vendré a visitar, además, siempre serás bienvenida en mi casa.

De pronto escucharon que llamaban a su puerta, así que su mamá dio la orden para que la persona entrara, era su papá. Se acercó a ellos con una sonrisa.

—Sabes, eres idéntico a tu madre—se colocó a lado de ella tomándola de la cintura. —Te ves igual de bonito que ella en el día de nuestra boda, Eijiro quedará encantado. —Elevó su mano y por inercia Denki la tomó—Hijo, quiero pedirte perdón, tal vez piensas que fui un mal padre, pero yo solo trataba de protegerte. Eres mi único hijo y quería que fueras un hombre correcto, actué mal lo sé, pero no era mi intención—acariciaba su mano con la yema de sus dedos. —Y me siento feliz porque encontraste a alguien que te ama, con eso me siento tranquilo.

—Gracias papá—sonrió.

Su madre de nuevo se limpiaba las lágrimas, por eso es que amaba a su esposo, sabía aceptar cuando hacía algo malo. —Pero, vámonos. Llegaremos tarde y Eijiro no vaya a pensar que lo dejaste plantado.

Sin más que decir, terminaron de darle unos retoques para irse a la boda; Eijiro se encontraba nervioso y sus manos le sudaban, Bakugou lo trataba de calmar al igual que su madre. Kei se encontraba con Tsubomi, pues ellos dejarían un camino de pétalos.

Finalmente Denki llegó y todos observaban, Eijiro empezó a llorar de lo hermoso que se veía, no podía creer que alguien como él sería afortunado por tenerlo como prometido, que en unos minutos más se convertiría en su esposo.

Tsubomi y Kei después de dejar el camino, se fueron a sentar cerca de Midoriya, pero la pequeña lo tomó de la mano, Bakugou ya ni quiso decir nada, mejor la dejaría experimentar del primer amor de la niñez.

El señor Kaminari entregó a su hijo y después le dio en beso en la frente diciéndole lo mucho que lo ama, posterior a eso se dirigió a Eijiro para decirle que cuidara mucho de él. El alfa sonrió para tomar de la mano a su omega y empezar la ceremonia.

Todo estaba de maravilla, los invitados veían lo mucho que se amaban, sus ojos no mentían, tenían un brillo que lo demostraba a simple vista.

La ceremonia llegó a su fin y se fueron al lugar que Midoriya consiguió, estaba adornado con arreglos florales, tonalidades doradas y plateadas.

Los invitados pasaban a felicitarlos por su boda, además de que les llevaban regalos; mismos que ni sabrían qué hacer, uno que otro también llevaban cosas para las gemelas.

Kei supo que era hora de entregar aquello, su más grande tesoro, corrió con su abuela para pedírselo, ella se lo entregó y cuando lo tuvo en sus manos, corrió hacia sus papás.

—¡Papás!—dijo llamando la atención de ambos—Quiero darles algo.

—¿Y qué es?—inquirió Denki curioso.

—Es algo muy especial para mí—lo llevaba a sus espaldas, así que, lo pasó hacia delante y se los entregó.

—¿Un álbum?—preguntó Eijiro tomándolo.

—Sí, ábrelo—le indicó con una enorme sonrisa.

Eijiro acató la orden de hijo, y cuando lo abrió se llevó una gran sorpresa, habían fotografías de ambos, hasta el día en que durmieron juntos, ahora entendía porque la almohada desapareció.

Denki como Eijiro se ruborizaron y no sabían qué decir al respecto.

—Ahora es el turno de ustedes, allí pondrán sus recuerdos, como la fotografía de hoy—sonrió.

—¿Desde cuándo llevas haciendo esto?—preguntó Eijiro.

—Tsubomi me llama, adiós—sonrió mostrando los dientes y se marchó.

Eijiro miró a Denki y ambos rieron, no podían creer que Kei desde un inicio les empezó a tomar fotos, a Denki se le hizo tierno, pues se notaba el cariño que le tenía.

Unos segundos después, Kei regresó y tomó del saco a su padre. —Una última cosa, ganaste.

—¿Gané?—preguntó confundido.

—Sí, fuiste tú quien se casó con Denki—se encogió de hombros—así que ganaste. Recuerda que te dije que si no te casabas con él, lo haría yo—volvió a sonreír.

Eijiro solo soltó una risa, creyó que había olvidado ese tema. —Alto ahí pequeño, ahora es tu mamá.

—¿De qué hablan?—dijo Denki.

—De nada—contestó rápidamente y nuevamente se marchó.

Denki miró a Eijiro confundido, pero este solo tomó su mano para dejarle un beso. —No es nada—posterior a eso, lo tomó de las caderas para acercarlo a él.

A partir de ese día, se convertían en la familia Kirishima Kaminari y ahora, esperarían con ansias la llegada de sus gemelas.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora