Extra 17

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Cita.

Ya había pasado un tiempo desde que Kenji solía visitar a Emi, para ese punto estaba más que claro que si le gustaba aunque aún no supiera su género secundario; los únicos ratos en que se veían eran en los recesos, ya que para la salida Eijiro iba por ellas.

Emi estaba en busca de Kenji, pues ya se le había echo costumbre comer con él, hasta que lo encontró de espaldas, podía reconocer su cabellera así que se acercó, pero se detuvo al ver que estaba con una chica rubia ceniza, y mechones rojos, con unos ojos azules turquesa; quien se encontraba de brazos cruzados hasta que la vio.

—Ah... L-lo siento—trató de irse, pero Kenji giró hacia ella.

—No es lo que parece—dijo rápidamente tomándola de la muñeca.

—N-no estoy diciendo nada—no se atrevió a mirarlo, sentía algo extraño en su interior que no podía explicar.

—Hermano—dijo aquella chica—ya te dije que dejes de acosar a niñas menores que tú.

—¿Hermana?—inquirió confundida para mirarla.

—Si, es mi hermana—respondió soltando un suspiro.

Emi observó que aquella chica llevaba su mismo uniforme, pero al ver el calzado pudo notar que era un año mayor; se sintió más nerviosa y no sabía qué decir, su mirada la intimidaba, ¿acaso su hermana también sería alfa?

—Bueno, me voy—dijo aquella chica para acercarse a Emi. —Sí mi hermano se porta mal, no dudes en decírmelo, es un idiota, pero también tiene sentimientos—la miró por una última vez y ahora si se marchó.

—Es mi hermana menor—dijo Kenji rascándose la nuca nervioso—aunque, después de ella sigue el último, va en la primaria.

—¿Eres el mayor?

—No, soy el segundo hijo. Mi hermano mayor está en universidad. Pero dejando a un lado eso, le estaba pidiendo consejos a mi hermana, para... para... —pausó por unos segundos y después continuó—Para llevarte a una c-cita.

—¿Cita?—ambos se ruborizaron.

—Si... ¿Te gustaría?—Emi se quedó pensando pero después asintió.

Mientras ellos estaban acordando sus cita, los amigos de Emi, incluyendo Ami; estaban escondidos observando, les parecía extraño que ella mostrara interés en alguien cuando antes no quería saber del amor.

—Mi hermana siempre tuvo su tipo: mayores—dijo Ami susurrando.

—Si—confirmó Naruhito—pero al menos ya dejo en paz a mi hermana.

—Kei estará feliz—dijo sonriéndole, ambos mantenían contacto visual hasta que uno de sus amigos le dio un codazo a Naruhito.

Para la tarde, Denki al saber que su pequeña Emi tenía una cita, la ayudó a arreglase; Ami se encontraba abrazando su peluche mientras observaba el trabajo que hacía su mamá.

—Mamá, no me arregles tanto—se quejó Emi.

—Es para que luzcas bonita, aunque ya lo eres.

—Pero no soy de arreglarme mucho, esa es Ami—la señaló.

—Para que le gustes más a Kenji—movió las cejas repetidas veces y Emi se ruborizó.

—Tonta—le lanzó el cojín que tenía cerca.

De pronto el timbre sonó y Emi se sintió más nerviosa, Denki se apresuró a dejar las brochas pero Ami se levantó primero. —Yo abro—dejó su peluche a un lado para salir de ahí.

—Diviértete cariño—le sonrió mientras tocaba su mejilla.

Después de eso, bajaron y Kenji la estaba esperando en la sala junto a Eijiro, este lo fulminaba con la mirada al igual que Kei. Denki se acercó a ellos para susurrarle algo a su esposo.

Kenji buscó con la mirada a Emi y cuando la vio le sonrió, Kei quiso ponerse de pie para picarle los ojos, pero Ami lo detuvo. Ambos salieron de ahí no sin antes recibir algunas indicaciones por parte de Eijiro.

Pero podían notar que aún así estaba tranquilo, sus hijos se miraron entre sí ya que no era normal, hasta que Kei rompió el silencio.

—¿Por qué estás tan tranquilo, papá? ¿No te preocupa que Emi se vaya con un tipo que no conocemos?

—Emi es alfa, puede cuidarse sola—respondió tomando de la mano a Denki—además, el chico es omega, así que mi querida Emi, no corre ningún peligro.

—Oh... —dijeron ambos hijos al unísono.

—Y de todas maneras, si fuera alfa, Emi tampoco correría peligro—añadió Denki sonriendo.

—Que injustos, a mi siempre me vigilan—se cruzó de brazos Ami.

—Es que tú eres mi princesita—dijo Eijiro para acercarse a ella y tomarla de las mejillas apretándoselas.

Denki solo sonrió viendo aquella escena, para después dirigir la mirada hacia afuera, pues sus pequeños crecían día con día y eso lo ponía melancólico; ahora era muy feliz con su familia y los adoraba con toda su alma.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora