—¿Papás? Creí que llegaban mañana.
—¿Qué me trajeron de su viaje?—se acercó para abrazar a su abuela. Por que si, los Kirishima solían viajar por años para disfrutar de la vida, después de todo Eijiro se encargaba de la empresa y todo eso.
Solo solían visitarlos por unos días para después irse de viaje de nuevo. En un principio cuidaban de Kei, pero Eijiro no quiso darle problemas, era su pequeño y por ende tenía que cuidarlo, quería hacerse responsable. Su madre no estuvo tanto de acuerdo, pero quiso confiar en él.
—Muchas cosas, tu abuelo las trae—lo señaló, Kei sintió un poco de compasión cuando vio que venía cargado de maletas. —Pero, tú debes de ser Denki—se acercó a él con una sonrisa pasando a empujar a su hijo—Dios, eres tan lindo, ¿en verdad eres el novio de mi hijo?—tomó su mano.
—Mamá—se tapó la cara. —Es mi prometido.
—¿Hablas en serio?—se giró hacia él mirándolo con sorpresa—Vaya—volvió la vista hacia Denki—cariño, si mi hijo te obligó a quedar embarazado dímelo con toda confianza para golpearlo.
—Mamá basta—dijo apenado.
—Mujer, deja de interrogar—se quitó la mochila que llevaba colgada para acariciar el cabello de su nieto.
—Es que míralo—lo señaló con ambas manos—es tan hermoso que estoy seguro de que mi hijo lo amarro a la fuerza.
Denki solo sonrió, si tenía nervios por conocerlos, ahora ya no sentía nada de eso, al contrario, se sentía en familia.
—Pero que hermosa sonrisa—aquella omega lo tomó de las mejillas para apretarlas—espero que mi nieto la tenga.
—Mamá, lo vas a lastimar—inquirió Eijiro apenado. Su madre era así y no la podía controlar, aunque era la primera vez que la veía actuar de esa manera, aún recuerda cuando Kei era un bebé, todo el tiempo lo traía mimado.
Kei quiso corregirla acerca de "su nieto", pero sabía que su papá haría una cena para revelarle a todos el género de sus hermanitas, solo sonrió y su abuelo lo cargó.
Eijiro batalló mucho para despegarla de Denki, pues todo el tiempo quiso estar con él, por otro lado Kei se la pasaba con su abuelo y le enseñaba las fotografías que había tomado en su viaje.
Al día siguiente, todos estaban reunidos para revelar el género de sus hijas, los invitados eran: los Bakugou-Midoriya, los señores Kaminari y obviamente los señores Kirishima.
—Bueno—habló Eijiro poniéndose de pie algo nervioso—muchas gracias por acompañarnos, ustedes son muy importantes para nosotros y es por eso que queremos compartir nuestra felicidad con ustedes. Ya fuimos a saber el género de nuestro bebé y déjenme decirles que—miró a Denki con una sonrisa en el rostro—no es uno, si no dos y son gemelas.
—¿Gemelas?—preguntó asombrada la mamá de Eijiro.
—Muchas felicidades Kaminari—comentó Midoriya.
—¿Dos nietas?—dijo el señor Kaminari limpiándose las lagrimas.
—Pero que buena puntería amigo, no perdiste el tiempo—comentó Bakugou provocando que ambos se sonrojaran, Midoriya le dio un pequeño codazo para que no dijera algo peor y el papá de Denki lo miró serio.
—Me alegro tanto por ustedes—habló la mamá de Denki para cambiar la conversación. —Pero, ¿ya tienen pensando cuando será la boda?
—Pues—volvió a tomar asiento—decidimos que será dentro de un mes, antes de que la pancita de Denki crezca.
—Entonces hay que movernos, mañana mismo iremos a buscar el traje de novio para Denki—inquirió la señora Kirishima. —Y tú querido, irás con tu hijo, con el papá de Denki y supongo que Bakugou, lo acompañarán a buscar su traje.
—Y yo que creí que mi mamá era la mandona—murmuró Bakugou.
A la mañana siguiente, ya se encontraban en las tiendas; cada quien por separado, invitaron a Midoriya, pero prefirió quedarse en casa buscando un lugar perfecto para festejar la boda.
La mamá de Eijiro era quien mandaba a pedir de los mejores trajes, en cambio la mamá de Denki solo observaba, después de todo el que tendría que elegir sería su hijo.
Pero, debido a su pequeño vientre se sentía inseguro, algunos lo hacían resaltar más y otros no le gustaba el modelo, así que se cambiaban a cada rato de tienda.
Mientras, Eijiro se probaba algunos trajes y los que calificaban eran su papá y el papá de Denki, Bakugou solo fue por acompañarlo. Cuando finalmente se decidieron por un uno, aprovechó para molestarlo.
—En verdad, sigo pensando en tu propuesta. Tenias mejores, ¿por qué carajos dijiste eso? No sabía que eras un pingüino—soltó una risa burlona.
—Me puse nervioso—se rascó la nuca. —Además, se me hizo tierno.
—Bueno, al parecer le gustó. No cabe duda que son el uno para el otro—se encogió de hombros.
—Espera—se quedó analizando—¿Y tú como sabes que propuesta le dije?—alzó la ceja. —Se supone que estábamos solos.
Bakugou agrandó los ojos, se había delatado solo, así que se giró para tomar un traje. —Vaya, se parece a mi traje con el que me case.
Eijiro miró el traje y notó que era mentira, para nada era similar, así que solo suspiró soltando una risa. —Sí claro.
—¿Ya pensaron en los nombres?—soltó el traje y se sintió tonto por un momento porque sabia que mintió.
—Pues, ha decir verdad no. Supongo que aún tenemos meses para pensarlo.
—Los meses pasan volando, así que es mejor prepararse.
—Tal vez tengas razón.
Salieron de la tienda para pasar un rato de hombres, decidieron ir a beber un poco, después de todo no siempre convivía con su papá y su suegro al mismo tiempo.
Por otro lado, la mamá de Denki lloraba por lo hermoso que se veía en traje y la mamá de Eijiro la abrazaba, pues le agradecía por traer a semejante ángel al mundo. Sin duda, su hijo debería ser tan afortunado o tal vez hizo un pacto con algún demonio, seguía sin creerle que muy pronto se casaría con él.
—Me gusta este—se miraba en el espejo.
—Buena elección, Denki—dijo la mamá de Eijiro—nos llevaremos este señorita.
La joven que atendía asintió para esperar a que Denki se quitara el traje, lo llevaron a la caja y cuando estuvo a punto de pagarlo, la mamá de Eijiro se adelantó.
—Déjame comprártelo—le sonrió.
—Pero-...
—Por favor—lo interrumpió—como madre de tu prometido déjamelo comprártelo.
—De acuerdo—miró a su mamá buscando ayuda, pero ella solo le sonrió en señal de que dejara que lo pagara.
A Denki no le quedó de otra más que aceptar aquello, pues ya tenían lo importante ahora faltaba el lugar porque la fecha ya estaba programada.
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Mi Nueva Mamá
Hayran KurguKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
