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Durante toda la tarde estaba tenso por lo que su padre le había dicho, no podía concentrarse, pues no sabía que hacer, necesitaba protegerlos pero a la vez no los quería dejar porque no quería lastimar a ninguno, sabía que Kei sería el que más sufriría.

—¿Todo bien cariño?—le preguntó Eijiro. Fue entonces que Denki reaccionó, se dio cuenta de que estaban sentados viendo una película, Kei no se había percatado porque era el único concentrado.

—Sí, todo en orden—respondió nervioso.

Kirishima no estuvo muy convencido pero no le insistió, esperaba a que le tuviera confianza para que le contara, continuaron viendo la película hasta que se hizo de noche. Cenaron tranquilamente pero Denki seguía pensando en que sería lo correcto.

Kirishima se encargó de lavar los trastes mientras Denki preparaba a Kei para irse a dormir; cuando el pequeño estaba completamente rendido en la cama, el omega sabía que necesitaba hablar con su pareja. Así que cobijo bien al pequeño para bajar hacia la cocina.

—Bebé, ¿podemos hablar?

—Claro—se secaba las manos para acercarse—¿qué sucede?

Denki se quedó pensando por unos segundos, verdaderamente no sabía ni que decir o cómo empezar, así que suspiró.

—Kei quiere ir mañana a verte trabajar—cambio de tema.

—Oh... Puede hacerlo, no me molestaría—tomó sus manos—sirve que así conoces mi empresa—sonrió—me gusta la idea.

—¿Entonces no tienes problema?

—No, para nada. Yo estaría más que contento—acariciaba sus manos, pero por dentro Denki se sentía fatal por mentirle, aunque en parte no era mentira, Kei en verdad quería ir a ver a su papá.

A la mañana siguiente, a primera hora del día, Kirishima entró en la habitación de Denki ya que el pequeño ahí dormía; se acercó a ambos para depositar un beso sobre sus frentes. Le causaba gracia que ambos tuvieran la baba bajando por sus labios.

—Se nota que disfrutan de un buen sueño—habló sin despertarlos.

Después de eso salió ya que tenía asuntos por atender en su empresa, sabía que después del medio día los vería por ahí, así que necesitaba tener un tiempo libre para recibirlos.

Unas horas más y el primero en despertarse fue Kei, se reincorporó quedando sentado mientras se frotaba los ojos, se giró y pudo ver a su ahora mamá durmiendo tan plácidamente.

Se levantó de la cama cuidadosamente para no despertarlo, fue por su cámara y así poder sacarle una fotografía que después colocaría en su álbum. Fue a dejar la cámara para regresar a la habitación y Denki ya estaba despierto.

—Buenos días, ¿cómo dormiste?—se estiró.

—Muy bien, papá ya no está—regresó a la cama para sentarse en el borde—¿Si iremos a verlo?

—Dijo que no habría problema—sonrió—pero iremos después de medio día, ¿te parece bien?

—Ya son las 11 mamá—soltó una risa divertido.

—¿Qué?—sus ojos se agrandaron—¿En serio?—se puso de pie al instante—¿Cómo es posible que dormimos mucho? ¿Te bañarás o hasta en la noche?

—Prefiero en la noche—lo seguía con la mirada.

—Bueno, yo si me meteré a bañar—se dirigía al baño—no tardo mucho.

Denki finalmente se metió al baño y el pequeño bajó a su cocina para servirse cereal, así mataría el tiempo en lo que terminaba. Se subió en una silla que jalo para lavar el traste que había ocupado, después de eso subió a su habitación para elegir su ropa.

Cuando estuvo listo regresó a la habitación de Denki y notó que también ya estaba terminando de arreglarse, así que de nuevo se sentó en el borde de la cama para esperarlo.

—Esa ropa te queda bien—dijo Denki mientras lo miraba a través del espejo—desde chiquito ya tienes estilo.

—Me copie de ti, me gusta mucho tu ropa—menciono mientras movía sus pies en el aire.

—Pues gracias, me alegra saber eso—se acercó a él y le acomodó el cabello, pero en ese momento la imagen de la omega del día anterior pasó por su mente—sacaste el cabello de tu mamá, ¿verdad?—murmuró.

—No lo sé, no la conozco.

Denki se le quedó mirando, aquello lo había dicho sin pensar y sin querer el pequeño lo escuchó, mejor decidió cambiar el tema para ya no sentirse incómodo, pues se quedó pensando en la pregunta que su padre le hizo. Si la mamá de Kei regresara, ¿Kirishima lo elegiría?

Ahora se encontraban caminando por los pasillos de la empresa de Kirishima, todos al ver a Kei le regalaban dulces que Denki no entendía de donde los sacaban. Le avisaron a su secretaria de que pasarían a verlo y esta los dejó pasar.

Kei corrió a su padre quien estaba sentado mirando la computadora, parecía algo estresado, pero en cuanto los vio su semblante cambió.

—Pequeño—lo rodeó entre sus brazos.

—¿Qué haces papá?—dijo cuando se separó observando la pantalla.

—Unos cálculos, pero ya me estrese.

Denki se acercó a él parándose detrás de él y así poder besarlo, Kei se cubrió los ojos al instante. —Wacala—sacó la lengua provocando una risa por parte de ambos.

—¿Puedo hacerlo yo?—preguntó Denki al ver la pantalla.

—¿Le entiendes?—arqueó la ceja. No era porque no confiara en él, si no porque se le hacía raro que supiera algo complicado.

—Sí, es fácil para mí, es lo que siempre hacía con mi papá.

—¿Tú papá?—ahora la curiosidad por saber quién era su padre lo invadía.

Denki volvió a asentir y Kirishima lo miró pensando unos segundos para después acceder. Kei quiso ir por alguna golosina así que ambos alfas salieron de allí.

El omega se acomodó en el asiento para concentrarse, después de algunos minutos ya tenía todo listo. Como dijo, fue fácil para él. Al menos agradecía a su padre por enseñarle aquello, o si no, no hubiera podido ayudarle a Eijiro.

Recordó las palabras de su padre, ¿realmente había hecho un contrato con él o solo lo decía para asustarlo? Lo que haría estaba mal, pero necesitaba salir de las dudas. Así que empezó a buscar los últimos movimientos de la empresa hasta que llegó a una carpeta.

Siguió revisando hasta que encontró el nombre de su padre, la sangre se le heló. Efectivamente su padre le decía la verdad, ¿ahora que haría? Necesitaba encontrar una solución sin que nadie saliera herido, aunque eso sería imposible.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora