Denki se encontraba sentado en un restaurante, mientras que los demás hablaban de negocios, su mente estaba completamente lejos de allí, ni siquiera sabía que día era.
—Te notas muy distraído—una voz masculina lo hizo volver a la realidad.
—Lo siento—negó ligeramente. —Ha decir verdad, estoy pasando por un problema que me tiene así.
—¿Problemas con tu pareja?
—Algo así—suspiró.
—Por eso es mejor estar solo—acercó su taza para beber lo que contenía.
—Si, tal vez tengas ra-espera—su mente reaccionó—te tengo una propuesta Todoroki.
—¿A mí?—dejó la taza sobre la mesa.
—Hay un amigo que está interesado en ti y pues—empezó a jugar con sus dedos—les arreglé una cita.
—Kaminari, tú no cambias. Pero está bien, esta vez la acepto.
—¿En serio?—se emocionó, pues recordó ese tiempo cuando también le buscaba citas y nunca iba.
—Si, no pierdo nada, supongo.
—Gracias—le avisaré.
En parte se sentía feliz porque ayudaba a los demás, pero, a él quien lo ayudaba. Su mente seguía pensando en el comportamiento de Kei, cada vez de volvía más distante y empezaba a compararlo con Mina.
Sabía que no podía competir contra su verdadera mamá, a pesar de que trataba de darle lo mejor, Kei siempre lo rechazaba y era algo que aún no le contaba a Kirishima. No quería que lo regañara porque no tenía la culpa, era un tema difícil y sabia que Kei necesitaba tiempo para asimilar las cosas.
Por la noche se encontraba cenando con sus papás, el silencio estaba presente, pero no era incómodo, desde que volvió a la casa, ni siquiera le dirigía la palabra a su padre.
—Hijo, adivina quien fue a la empresa esta mañana—se acomodó la corbata ya que había llegado del trabajo.
—No lo sé—respondió sin mirarlo. Realmente no quería saber, lo más seguro algún socio.
—Shinsou. Era tu novio, ¿no?
Denki casi se ahoga cuando lo mencionó, se golpeó el pecho para aclararse la garganta. —No, era mi amigo—dijo tosiendo un poco.
—Se ve buen muchacho.
—Sí lo conocieras—soltó una risa sarcástica.
—¿Por qué no sales con él? Me preguntó por ti.
—Porque tengo novio papá—soltó los palillos y lo miró—y no pienso volver a recuperar su amistad. —se levantó de su lugar ya irritado—se me quitó el hambre, cenen ustedes. Con permiso—dijo y se marchó de allí.
—¿Por qué eres así?—su esposa lo miró enojada—Ya deja a Denki, te está demostrando que es capaz de todo y tú sigues con esa actitud. Déjalo ser feliz por favor.
—Ese tal Kirishima solo está jugando con nuestro hijo, ¿tú crees que en verdad lo toma enserio? Ya tiene un hijo, es obvio que Denki solo es su pasatiempo.
—No lo es, ¿por qué no te das una oportunidad de conocerlo?
—No me interesa.
—Confía en tu hijo, por favor. Merece que creas en él.
—Bueno, a ti siempre te gusta llevarme la contraria, ¿verdad?—empezaba a molestarse.
—Yo siempre apoyaré a mi hijo y no me importa que te molestes, al final sé que te darás cuenta de lo cuán equivocado estás.
Al día siguiente Denki fue de visita con Kirishima; Kei al verlo solo lo evitaba y prefería estar lejos de él. Por causas del trabajo, el alfa tuvo que salir y de nuevo se quedaron solos.
Denki se acercó a Kei para poder hablar. —Cariño, ¿qué haces?—se sentó en el borde de su cama.
Kei no fue capaz de mirarlo y siguió concentrado dibujando, Denki al ver que lo seguía ignorando solo suspiró, ya no sabía qué más hacer, todas las ideas se le agotaban.
De pronto el timbre sonó, así que se puso de pie y se encaminó a la entrada para abrir, pensaba en qué tal vez a Kirishima se le había olvidado algo, por eso regresaba.
Cuando abrió la puerta se encontró a la mamá de Kei, pero, ¿cómo había pasado el portón? A lo mejor a Kirishima se le olvidó cerrarlo. Se quedó ahí sin saber qué hacer, era un poco incómodo verla.
Kei llegó y corrió a ella para abrazarla, aunque claro, estaba fingiendo.
—¡Mamá! ¡Te extrañé!—se aferró a ella pero porque se sentía mal, no era capaz de voltear y ver a Denki.
—Kei, mi niño—acariciaba su cabello—yo también. —después dirigió su vista hacia Denki y lo recorrió con la mirada—Hola, no pensé que estuvieras aquí.
—Eijiro acaba de salir—respondió un poco triste—así que me quedé a cuidar a Kei.
—No es necesario, si quieres puedes irte—sonrió hipócritamente, Denki lo notó pero él no era capaz de corresponder a la sonrisa—yo puedo cuidarlo, después de todo soy su mamá. ¿Verdad Kei?
Denki miró a Kei que seguía dándole la espalda porque aún abrazaba a su mamá, en el fondo quería que se girara y dijera que no la necesitaba, que lo necesitaba a él.
—Vete Denki, quiero estar con mi mamá—sus labios temblaron pero agradecía que estaba de espaldas o si no notaría sus ojos cristalizados.
Denki solo sentía su corazón hacerse pequeño, le dolía en la manera que Kei lo rechazaba, su omega interior estaba muy débil, se había encariñado tanto que lo quería como a su propio hijo.
—De acuerdo Kei—dijo finalmente cansado de esa situación. —Me iré.
Se acercó a la puerta y se detuvo para mirar por última vez a Kei con la esperanza de que lo detuviera, pero no fue así. Abrió la puerta y finalmente se marchó.
En cuanto Denki salió, Kei se separó de Mina y empezó a llorar, ella solo lo observaba sin sentir emoción alguna, solo sonría victoriosa, había sido tan sencillo manipularlo.
—Ya no llores—le dijo.
—Eres mala—dijo sollozando mientras se limpiaba las lágrimas.
—¿Yo? Si fuiste tú quien lo corrió—se encaminó al sofá que estaba cerca para sentarse.
—Pero es por tu culpa, si nunca te hubieras aparecido mi papá estaría bien con Denki. Tú eres la culpable de todo—la señaló mientras sus lágrimas seguían cayendo.
—Solo estamos haciendo lo correcto Kei. Así demuestras que en verdad quieres a Denki. Ya se te pasará en unos años, ni siquiera te acordarás de él.
Kei ya no quiso seguir hablando con ella, así que mejor se subió a su habitación para encerrarse a llorar. Mina se quedó en la sala para esperar a Kirishima, uno de sus planes ya había funcionado, ahora faltaba el otro que era seducirlo de nuevo.
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Mi Nueva Mamá
FanfictionKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
