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Como la mamá de Denki estaba ansiosa por conocerlos, pues el omega los reunió al día siguiente, sin que su padre estuviera enterado. Estaban en un local esperando a que los Kirishima llegaran, Eijiro había estado tan nervioso y tenso desde que Denki le comentó que su madre quería conocerlo.

Cuando Denki los vio entrar, corrió hacia ellos para abrazar al pequeño y después a Eijio, posteriormente lo besó. Su madre solo observó a la distancia provocando que recordara la época de cuando salía con el papá de Denki.

—No estés tan nervioso. Mi mamá no te hará nada—soltó una risa. —Vamos Kei—dirigió su atención al pequeño—conocerás a mi mamá—dijo tomándolo de la mano para acercarse en la mesa donde estaba la rubia.

—Hola, buenas tardes—saludó poniéndose de pie y bajo la vista al pequeño—vaya, tú debes de ser Kei, qué lindo eres.

—Papá, estoy viendo doble—comentó poniéndose detrás del nombrado.

—No Kei, ella es la mamá de Denki.

—¿Tanto me parezco a mi mamá?—dijo soltando una risa—vaya, nunca lo pensé.

La mamá de Denki solo sonrió, pues aquel niño se le hacía tan tierno y por sus observaciones sabía que era un alfa. Después dirigió la vista hacia el mayor para estirar su mano.

—Y tú, debes de ser el novio de mi hijo—en cuanto Eijiro noto que estiró su mano, correspondió para estrecharla.

—Sí, Eijiro Kirishima. Un gusto—después de unos segundos se soltaron.

—El gusto es mío. Mi hijo en verdad parece estar feliz con ustedes y ahora veo el porqué. Su hijo es todo un encanto—dirigió la vista al menor.

—Bien, comamos algo—interrumpió Denki.

Se fueron a sentar a una mesa que estaba en medio de las demás, cada quien ordenó lo que quiso y Kei seguía un poco afectado por la noticia, trataba de estar feliz pero Denki lo notó.

—¿Quieres pastel, Kei?

—Un poquito—se le subió el ánimo al escuchar la palabra "pastel".

En lo que Denki ordenaba, su mamá observó todo, definitivamente los conocía bien y podía saber que el sentimiento era mutuo. Sin duda, era todo lo que siempre había soñado para su pequeño, que ya no estaba tan pequeño; y muy probablemente podría hasta formar una familia.

Tuvo una excelente comunicación con Eijiro, se llevaban tan bien que el único problema ahí era su esposo, si tan solo se diera la oportunidad de conocerlos, justo como ella lo estaba haciendo. Se daría cuenta de que no hay mejor opción para Denki.

Fueron un rato al parque estaba cerca, ahí la señora Kaminari aprovechó para jugar con su "nieto" porque si, se daba a la idea de que si su hijo decidía quedarse con aquel alfa, el pequeño también formaría parte de la familia.

Mientras tanto, Denki y Eijiro aprovecharon para tener tiempo de pareja, el omega tomaba del rostro al alfa para hacerle cariños y el contrario solo se dejaba. Pues eso lo hacía sentir tranquilo, necesitaba todo de él y no soportaba tenerlo lejos.

Todo estaba bien hasta que, cierta pelirosa caminaba por ahí y los vio, decidió acercarse para detenerse delante de ellos. Eijiro fue el primero quien la vio y se quedó helado, Denki al ver lo tenso que se puso, se giró y también pudo verla.

—Kirishima, ¿podemos hablar?

—¿Sobre qué?—preguntó indiferente.

—Ya sabes de qué, necesito ver a mi hijo.

—¿Después de 6 años te dignas a aparecer?—se puso de pie ya que estaba sentado en una banca. —¿Quieres que te recuerde lo que me dijiste ese día? ¿Y qué pasó con tu pareja por la cual nos abandonaste?

—Eso no es asunto tuyo y no, no quiero que me lo recuerdes. Sé lo que dije—desvió la mirada, sabía que iba ser difícil de convencerlo.

—Entonces cúmplelo. No quiero que estés cerca de mi hijo, porque recuerdo que así me dijiste. Que es solo mi hijo—hizo énfasis en las dos últimas palabras.

—Tengo derecho, soy la mamá—de nuevo dirigió la vista hacia él.

Denki no sabía qué hacer, sabía que no debía interponerse ya que era un problema de ellos, pero el estar cerca lo hacía sentir incómodo.

—¡No tienes ningún derecho Mina!

—Claro que lo tengo. Fui yo quien lo llevó por 9 meses, al menos déjame convivir con él.

—No, ya te dije que no. ¡No quiero que estés cerca de mi hijo!

En eso Kei observó a lo lejos como esa mujer aparecía de nuevo, así que corrió hacia esa dirección y alcanzó a escuchar la conversación. La mamá de Denki al verlo correr lo siguió y de igual manera escuchó, miró a su hijo notando su incomodidad, pero, no podían hacer nada.

Cuando Mina escuchó los pasos de Kei, se giró y lo vio, sus ojos se cristalizaban por lo mal que sentía por haberlo abandonado, así que se acercó a él para abrazarlo. Kei no correspondió, se quedó quieto mientras miraba a Denki para saber que hacer.

Eijiro quiso interrumpir ese abrazo, pero Denki lo tomó del brazo. —Déjalos, creo que todos merecemos otra oportunidad—era cierto, pero el alfa no pensaba lo mismo, nunca iba a perdonar el echo de que los había dejado.

Su madre se acercó a él para ahora tomarlo del brazo, necesitaban hablar y llegar a un acuerdo. Denki lo sabía perfectamente así que liberó de sus feromonas para que Eijiro se tranquilizara un poco.

—Te amo—se acercó a él para besar sus labios. Mina los miró de reojo sin soltar a Kei—te veo luego—acaricio su mejilla.

Eijiro tomó su mano y asintió, pues su novio le daba tanta tranquilidad que no quería que se fuera.

—Nos vemos Kei—se despidió con un gesto de mano para después irse junto a su madre quien también se despedía.

Kei no correspondió, seguía sin saber cómo reaccionar, Mina solo lo recorrió con la mirada; no podía entender cómo ese omega era pareja de su ex, se sentía celosa porque Denki era muy lindo y además, Eijiro parecía muy enamorado de él.

Hasta podía jurar que lo miraba de una manera en la que a ella jamás miró. Sin duda, necesitaba hacer algo para recuperarlos y ya tenía el plan perfecto.

Kei.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora