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A la mañana siguiente Denki se alistó ya que ese día su padre le entregaría el mandato en su empresa, se sentía nervioso, ya que temía a fracasar, pero tenía una motivación; el bebé que creía dentro de él.

Por otro lado, se encontraban Kei y Kirishima desayunando, pues el mayor se tomó un día descanso ya que tenía en mente ir a buscar a Denki. Pero de pronto escucharon pasos dirigirse a ellos y ambos giraron hacia su dirección.

—¿Qué haces aquí Bakubro?—alzó la ceja—¿Y como entraste?

—Recuerda que le diste una llave de repuesto a Izuku cuando cuidaba de Kei.

—Oh, es cierto.

—¿Tú que haces aquí? Deberías ir a la empresa de uno de tus socios, ¿acaso no sabes que hoy le dará el liderazgo a su hijo?

—¿Mis socios?—se quedó pensando.

—Tarado—dijo irritado y le enseñó el celular donde estaba una nota—Me dijiste que hiciste negocios con Kaminari, ¿no?

—Ah si, el señor que se parece mucho a Denki—tomó el celular para empezar a leer.

—¿Eres idiota? Nomas no te golpeo porque aquí está Kei—lo miró para sonreírle y este correspondió. —Él es el papá de Denki, lee la última nota.

Kirishima al escuchar eso se brincó los párrafos para llegar a la nota que decía su amigo, sus ojos se agrandaron cuando vio que era cierto, pero su corazón casi se detuvo cuando leyó que estaba comprometido con Hitoshi Shinsou.

—Cuida de Kei por favor—se levantó rápidamente para irse hacia allá.

—Cámbiate primero—lo detuvo—estas en pijama.

Kirishima se miró y efectivamente, sonrió algo nervioso para después irse a su habitación a cambiarse.

—¿Denki regresará?—preguntó Kei con un brillo en sus ojos, si ese era el caso, podría disculparse.

—No lo sé pequeño, ya lo veremos—suspiró.

Una hora después, todos felicitaban a Denki por ser el nuevo líder, este se sentía muy nervioso porque habían muchas personas, más de lo que se imaginó.

Entonces Shinsou se acercó con él. —Felicidades, te ves hermoso.

—Ah, gracias—se rascó el cuello nervioso y después recordó lo que su papá le comentó. —Hay algo de lo que tenemos que hablar.

—Adelante, te escucho—guardo sus manos en la bolsa de sus pantalones.

—Sobre la propuesta de matrimonio—junto sus manos sin saber como comenzar—y-yo...

En ese instante Denki y Shinsou sintieron cómo los tomaban de sus muñecas. —¡No te puedes casar!—dijeron al unísono.

El alfa que había llegado y el omega que también, se miraron entre sí.

—¿Eijiro?—preguntó Denki confundido.

—¿Neito?—parpadeó por unos instantes.

—¿Qué está pasando aquí?—el padre de Hitoshi se acercó. —¿Y ustedes quienes son? Bueno, a Monoma ya lo conozco.

—Soy Eijiro Kirishima y no permitiré que Denki se case—reforzó su agarre en la muñeca.

Todos los presentes miraban en silencio, pues desde que llegó ese par entraron gritando. El señor Kaminari observó todo y de igual manera se acercó.

—¿Acaso no sabes qué Denki se casará con mi hijo?—dijo en un tono molesto.

Cuando Denki estuvo apunto de protestar, su padre se adelantó colocándose enfrente de él. —Mi hijo no se casará con el tuyo. Mi hijo se casará con Kirishima.

—¡¿Qué?!—dijeron todos sorprendidos.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?—preguntó el señor Shinsou.

—Quería ver de qué eras capaz. Y por lo visto estuviste esparciendo rumores de que mi hijo se casaría con el tuyo.

—C-creí que aceitarías—confesó apenado.

—Pero, ya lo escuchaste. Así que aquí no hay nada—dijo mirando a los presentes ya que tenían una idea equivocada.

—¿Papá? ¿Estás seguro?—preguntó Denki a sus espaldas.

—Ustedes tiene mucho de que hablar—se giró para quedar de frente con él—y en la casa nosotros hablamos, ¿de acuerdo?

—Gracias papá—sonrió, para después dirigir la vista hacia su alfa, lo tomó de la mano y lo guió hacia afuera de la multitud.

Todos al ver que ya no había escándalo, cada quien siguió con lo suyo, el señor Shinsou se sintió un poco molesto, pero no podía hacer nada.

—¿Por qué viniste?—preguntó Hitoshi.

—No iba a permitir que te casaras—aún sostenía su muñeca—ya te lo dije, no me importa que seas beta, quiero estar contigo.

Mientras tanto, Denki llevó a Eijiro a su oficina, cuando estuvieron dentro cerró la puerta para girarse hacia él y suspirar.

—¿Qué acaba de suceder?—preguntó confundido.

—No lo sé, pero creo que es bueno—volvió a soltar un suspiro—Eijiro, hay algo que quiero decirte.

—Yo también Denki—se acercó a él para tomarlo de las manos. —Te amo, si no es mucho lo que pido, sin sonar muy atrevido, yo quiero tenerte aquí—llevó sus manos hacia su pecho para que sintiera los latidos de su corazón—por el resto de mi vida, quiero ser el que te cuida. Porque cuando estás conmigo nada más ya me interesa, porque tú eres esa pieza que arma mi rompecabezas.

A Denki se le cristalizaron los ojos, cada vez se enamoraba más de Eijiro, sabía que nunca le fallaría, así que, rompió la distancia y lo abrazó.

—Eijiro, te amo, te amo—se aferró a él.

Kirishima correspondió el abrazo y después hundió su rostro en el cuello de su omega, necesitaba olerlo, necesitaba calmarse y su olor era lo único que lo lograba.

—Estos meses sin ti fueron muy difíciles—dijo Denki aún aferrado—por favor, no hay que separarnos nunca más.

—No lo haré rayito. Te lo prometo.

—Pero—se separó del abrazo—¿Kei? No quiero que me odie.

—Rayito—elevó su mano para acariciar su mejilla—¿Vamos a mi casa? Kei te querrá ver.

—¿Estas seguro? Es que—empalmó su mano con la de él—no quiero molestarlo.

—Vamos—le sonrió para tratar de tranquilizarlo y posteriormente bajó sus manos para entrelazarlas.

Denki solo asintió y se dejó llevar, al sali, la que ahora sería su secretaria los observó sin decir nada, solos suspiró deseando tener un romance así, pues a simple vista se les notaba lo cuán enamorados estaban.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora