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Jirou se acercó a Denki que desde que llegó solo se quedó recostado en la mesa, la gente que pasaba allí solo se le quedaba viendo.

—Oye Denki—se sentó en la silla de enfrente. —No me gusta verte así, ¿quieres que te presente a un amigo?—lo dijo con un tono que Denki siempre usaba cada vez que le quería presentar a alguien.

Pero no hubo respuesta, aún permanecía con el rostro escondido y miró hacia Sero buscando ayuda, pero el pelinegro solo se encogió de hombros; era tan difícil de animarlo.

De pronto el celular de Denki sonó, por lo cual se tuvo que reincorporar para responder acercándolo a su oreja.

—Hola—respondió sin ni siquiera ver quien le hablaba. —Ah si, ya voy—colgó y volvió a guardar su celular.

—¿Ya te vas?—le preguntó cuando vio que se puso de pie.

—Sí.

—¿A dónde? Creí que iríamos a comer los 3.

—Me olvidé que hoy mi madre necesitaba que lo acompañara al centro comercial.

—Oh, está bien. Podemos comer mañana, si aún quieres.

—Sí—hasta sus palabras se escuchaban sin vida y eso provocaba que Jirou solo se sintiera mal, estaba demostrando que no era buena amiga y eso le causaba conflicto porque ella sí quería a Denki, pero no era muy buena expresándose. —Bueno, me despides de Sero—se acomodó la chaqueta y se fue.

Jirou solo suspiró algo triste, no le gustaba ver a su amigo así, estaba vivo pero parecía que no. Un muerto viviente. Denki llegó al centro comercial y su madre lo estaba esperando en una banca, en cuanto la vio se acercó a ella.

—Perdón por llegar tarde mamá.

—No te preocupes, cariño—se giró hacia él y se puso de pie—no llevaba mucho tiempo. —Vamos, tengo compras por hacer.

Denki solo asintió y la siguió, su madre era la única que le trataba de sacar plática, si fuera por él se quedaba callado en todo el transcurso. Entraron a una tienda y ella se acercó a la ropa de damas, él se fue a sentar mientras la esperaba; hasta que la perdió de vista así que se puso de pie y fue en su búsqueda.

La halló en la sección de bebés.

—Oh cariño—dijo en cuanto se giró y lo vio. — ¿No crees que la ropa está tan bonita?

—Si—respondió y posterior a eso, se quedó mirando fijamente la ropa que su madre tenía entre sus manos. —Pero, ¿para que quieres ropa de bebé? Nadie tendrá uno. —la miró de reojo—¿O es que acaso estás embarazada?

—No cariño, no lo estoy—sonrió. —Ya estoy muy grande para tener un bebé, pero, me llevaré esta ropita.

Denki ya no le quiso decir nada, tal vez y tenía a una conocida que tendría un bebé, que era lo más probable. Después de eso continuaron comprando ropa, bueno, solo su mamá.

Por la noche, sus ánimos estaban por los suelos así que, se arregló un poco para salir. Cuando bajó y pasó por la sala, se encontró con su padre.

—¿A dónde vas, Denki?—sostenía el periódico.

—Saldré un rato—respondió sin mirarlo—tranquilo que no beberé mucho.

—O sea que, ¿tienes pensado beber?

–Dije que no beberé mucho, no tardaré.

Caminó para dejar a su padre; este en cuanto lo vio salir le mando mensaje al guardaespaldas para que lo siguiera, si en dado caso llegara a beber de más.

Denki pensó en si en irse en su propio auto o tomar un taxi, al final optó por la segunda opción, después de todo no tenía ganas y no se pondría en riego. Decidió ir al lugar donde antes solía ir, al entrar se sintió un poco nostálgico y tuvo recuerdos; no muy buenos, pues ahora que lo pensaba, si exageraba en la manera que bebía.

Se fue directo a la barra y pidió solo agua; su intención era beber un poco, pero, por alguna razón no lo hizo. El camarero se le quedó mirando raro, se suponía que allí era un lugar para bebidas alcohólicas, pero no dijo nada y fue por el vaso de agua, pero, para que los demás pensaran que estaba tomando decidió ponerlo en una copa.

Estuvo un rato mirando a la nada mientras bebía su agua, hasta que después sintió como alguien tomaba lugar a su lado, ni siquiera lo miró, no era relevante para él.

—Que bonita sorpresa, hace mucho que no te veía, Kaminari—aquella voz la reconoció al instante, pero aún así no quiso voltear a verlo.

—Sí—se limitó a hablar y de nuevo bebió para terminar. —Hace mucho que no nos veíamos, Shinsou—ahora sí se giró para verlo.

—Con que, tu papá ya dejó que regresaras. Eso está bien, ¿no?—hizo una ademán para que el camarero se acercara. —Me da dos cosmopolitan, por favor—el chico solo asintió y se retiró para prepararlas.

—¿Y Monoma? ¿No eran pareja?—cruzó las manos para observarlo.

—Bueno, las cosas no funcionaron—se encogió de hombros.

—Ya veo.

Después de unos segundos el camarero llegó con ambas bebidas y las colocó en la barra, Shinsou le acercó una mientras tomaba la otra.

—Yo invito.

—¿Me quieres emborrachar para llevarme a la cama?—dijo irónico—no cambias Shinsou.

—Quiero ser caballeroso y me sales con esto, pues, ¿qué tipo de persona crees que soy?—se llevó una mano al pecho fingiendo estar ofendido.

Denki lo pensó, pues tenía que olvidar a Kirishima, así que, tenía la oportunidad de usar a Shinsou, después de todo, ambos conseguirían lo que querían. Porque si, estaba seguro de que él quería eso, siempre usaba esa técnica, aunque claro, al inicio nadie lo obligaba a estar con él. Lo hacía porque en ese tiempo le gustaba.

Al final terminó aceptando las bebidas que Shinsou le invitó; obviamente no las tomó, en cada descuido del pelimorado aprovechaba para echarla a la copa que estaba a su lado. Posterior a eso se fueron al departamento del beta. Este lo tomó de las caderas y lo acercó a él para besarlo, Denki trató de corresponder, pero no podía.

Era como si su cuerpo lo rechazara, y todo llegó a su límite cuando Shinsou comenzó a besar su cuello. Se sintió tan asqueroso que las náuseas eran inmensas.

—No quiero—lo apartó bruscamente. —No tengo ganas, me da vueltas la cabeza—se la tocó fingiendo que en verdad le dolía.

—Mierda, solo me dejas con las ganas—se quejó.

—En otra ocasión—tomó su chaqueta y salió.

Shinsou solo lo observó irse y se lanzó a sofá para quedar dormido, a diferencia de Denki, él sí estaba borracho.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora