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Ya había pasado 1 semana así, Denki no quería comer y en cada cena su padre lo notaba, en vez de sentirse feliz solo empeoraba. Capaz y su esposa tenía razón, pero por terco no le hizo caso.

Por otro lado, Kirishima estaba igual o peor, Bakugou le tuvo que esconder las tarjetas para que no comprara bebidas alcohólicas, Mina ya se había enterado de que habían terminado, así que era la única feliz.

Ese día iba a recoger a Kei a la escuela, aunque el menor no quería pero se tenía que aguantar, le hubiera encantado que fuera Denki, a veces se preguntaba dónde estaba ya que tenía días sin verlo.

—Hola Kei, hoy me toca estar contigo—le sonrió.

Kei solo la miró sin mostrar emoción alguna, su presencia no le agradaba en absoluto, pero no había de otra.

—¿Quieres ir a comer algo?—intentó tomar su mochila pero Kei se apartó. No estaba interesado en llevarse bien.

—No tengo hambre, comeré con papá.

—¿Estas seguro?

—Seguro—caminó tranquilamente.

—Bien, entonces, ¿qué sugieres que hagamos?—mantenía el mismo paso.

—No lo sé, yo quisiera irme con mi papá. Tú no me agradas.

Mina suspiró irritada, ya se había librado de un obstáculo, pero ahora le faltaba recuperar el cariño de Kei y Eijiro, era más difícil de lo que pensó.

—Pues que lastima. Tendrás que hacerlo porque, ¿sabías que Denki y tu papá ya no están juntos?

—¿Qué?—se giró hacia ella.

—Y fue gracias a ti, hiciste buen trabajo Kei—le dio palmadas en los hombros. —Que orgullosa estoy de ti, hijo.

—¿F-fue mi c-culpa?—sus ojos empezaban a temblar, ahora más era el remordimiento que sentía. De pronto recordó aquel día en que vio a su papá triste, él era el culpable de su sufrimiento y posiblemente también el de Denki, aún recuerda esa vez que le pidió que se marchara, ese día no pudo dormir.

—No fue tu culpa. Recuerda que lo haces por el bien de todos—sonrió. —Bueno, por esta vez iremos a comer ramen, ¿te parece?—lo empezó a guiar hacia el restaurante más cercano.

Pero Kei no podía dejar de pensar en lo que ella le había dicho, ya no aguantaba más la idea de que todo era su culpa.

Mientras tanto, Denki estaba recargado en la mesa de la biblioteca, pues era el único lugar al que podía ir, ya que, en su tiempo libre iba con Kirishima, pero ahora que ya no estaban juntos no sabía qué hacer. Y su casa no era opción, solo caía en depresión al estar solo, aunque sus amigos estuvieron ocupados se sentía un poco mejor.

Sero y Jirou solo se miraban entre sí, querían hacer algo por él pero no sabían que, además, se sentían en deuda ya que les había conseguido las citas. Citas que fueron todo un éxito, ellos habían quedado flechados con semejantes omegas y ya habían acordado volver a salir.

Por otro lado, Kirishima se encontraba en su empresa revisando unos pendientes, pues a pesar de sentirse triste no podía descuidar sus obligaciones, por dentro estaba que quería morirse. Le hacía tanta falta su omega, extrañaba todo de él, su aroma que lo embriagaba y que de las veces que estuvieron cerca, sus instintos casi le ganaban porque quería marcarlo.

—¿Por aún no lo buscas?—dijo Bakugou quien estaba sentado en un sillón leyendo la prueba de embarazo que se había hecho su esposo.

—Primero quiero entender a Kei, quiero ayudarlo. Estoy seguro de que algo pasa, es muy extraño porque antes adoraba a Denki.

—Puede ser—lo miraba de reojo y dobló la hoja. —La otra vez lo escuché hablar con Tsubomi, pero no dijo nada relevante.

—No se que hacer Bakubro, no sabes cuánto extraño a Denki—se frotó la cara desesperado. —Siento que me asfixio sin él, lo necesito tanto.

—Me lo imagino, si estuviera lejos de mi Izuku me sentiría igual.

—Hablando de Midobro—quitó sus manos para observarlo—¿qué salió en la prueba?

—Pues—una sonrisa apareció en su rostro—está embarazado.

—Tsubomi al fin tendré el hermano o hermana que tanto desea, me lo felicitas.

—Claro.

—Sabes, extraño cuando Kei era un bebé, aún recuerdo que fue muy difícil sacarlo adelante—suspiró y sonrió—sus primera palabras, sus primeros pasos, hasta sus primeras travesuras—soltó una risa.

Bakugou solo lo escuchó, él nunca era de dar ánimos, pero sabía que su amigo lo necesitaba.

—¿Deseas volver a ser padre?

—¿Eh? No lo sé—se encogió de hombros.

—Tuviste tu oportunidad, debiste embarazar a Kaminari. Tal vez así las cosas serían diferentes.

—No creo que un bebé ahorita sea la solución, además, recién empezábamos.

—¿Y eso que? Si eran parejas destinadas eso no era un problema, además, yo creo que así Mina los hubiera dejado.

—Mina—suspiró estresado—realmente llegó a joderlo todo—se recargó en su silla mientras daba vueltas. —A veces me pregunto, ¿qué estaré pagando? Primero, estoy con Mina y me deja por irse con alguien más. Ahora regresa y viene a arruinar mi hermosa relación. No es justo bro, yo le dí todo para que me pagara así, ni siquiera le importó Kei, le rogué para que no se fuera y aún así lo hizo.

—Es una estúpida. No sabe ni lo que quiere.

—Solo quiero que esto se solucione, haré todo lo posible para que Denki regrese conmigo, pero primero necesito hablar con Kei.

—Te estás tardando.

—Estos días lo he sentido alejado. Ni siquiera me quiere hablar, siento que ya no es mi hijo.

—Pero esa maldita de Mina, estoy seguro que ella tiene que ver con esto. La investigaré y la haré pagar por todo.

Kirishima solo soltó otro suspiro, estaba tan agotado por todo lo que vivía. Él jamás fue malo con nadie para que la vida lo tratara de esa manera, solo quería ser feliz con Denki y Kei.

¿Tanto costaba serlo?

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora