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En cuanto Kirishima entro a su casa con Kei, Mina corrió para abrazarlo pero el mayor se interpuso.

—Tenemos que hablar—dijo con un tono serio.

En eso Bakugou iba entrando y al escuchar aquello solo tomó de la mano a Kei para llevárselo de allí, ya era hora de que ese par hablara y todo terminara.

—¿Sobre que?—rodó los ojos y se acomodó el cabello.

—¿Qué fue lo que le dijiste a mi hijo?—se cruzó de brazos.

—No le dije nada.

—¿Segura? Él no dice eso, por eso huyó de casa, porque dice que tú le dijiste que era lo mejor.

—No le dije nada—repitió algo irritada.

—Te di una oportunidad, pero no la supiste aprovechar, así que. A partir de hoy te quiero fuera de la vida de mi hijo.

—No puedes hacer eso, ya te dije que recurriré a medios que no te gustaran.

—No me dan miedo tus amenazas. Dije que no te quiero cerca de mi hijo de nuevo. Vete, así como lo hiciste hace 6 años, se una mujer de palabra y cumple. Ni mi hijo ni yo te necesitamos porque ahora-...

—¿Tienen a Denki?—dijo interrumpiéndolo. —No lo creo, si fuera así estuviera aquí. Pero no lo veo.

—Pero regresará con nosotros, porque lo amo para dejarlo ir. Denki se ha convertido en todo para mí, hasta te agradezco que me hayas dejado, porque así pude conocerlo.

Mina solo apretó las manos debido al coraje que sentía. —Juro que esto no se quedará así Kirishima—dijo para salir de allí, odiaba tanto a Denki, odiaba la manera en que Eijiro lo amaba. Hasta la hacía sentir que jamás lo amo, eso era lo que le molestaba.

Caminó unas cuantas calles más y se topó con el señor Kaminari, se acercó a él para saludarlo. —Hola, ¿qué anda haciendo por aquí?—su tono de voz cambió a una más "dulce".

—Que casualidad, necesito hablar contigo—se giró hacia ella y caminó hasta detenerse delante.

—¿Al fin accedió a darme ese puesto? Me alegra mucho, sabía que-...

—No es eso—dijo interrumpiéndola. —Mina Ashido—empezó a mover los papeles que tenía entre sus manos, porque, cuando vio que Kei corrió hacia su papá, decidió esconderse para marcarle a su guardaespaldas para que le llevara los documentos con la información de Mina.

Su plan era citarla con engaños sobre el puesto que había solicitado, pero para su suerte, se la topó, así que ya no hizo falta.

—¿Qué sucede?—pregunto con algo de temor, pues su tono de voz no le daba escalofríos.

—¿Cuánto quieres para que te alejes de la vida de Kirishima?

—¿Usted cómo sabe eso?

—No querrás saberlo. Porque, es a lo que viniste, ¿no? Tu novio necesita dinero al parecer, ¿es que acaso deben o no tienen nada?

—Eso no es de su incumbencia.

—Pero de verdad, que valor para venir a creerte un buena madre cuando la realidad es otra. Deberías de tener pena y dejar a Kei. No te queda el papel de una buena madre.

—Usted no es nadie para decirme que hacer—dijo molesta.

—Lo soy. Tengo muchos contactos y si no quieres que te vaya mal, accede a lo que te estoy diciendo. Dime la cantidad que quieres para dejarlos en paz.

—Ya no me interesa tanto eso, no quiero que sea feliz con ese omega estúpi-...

—Cuidado con tus palabras—la volvió a interrumpir—porque, ese omega al que te refieres, es mi hijo.

—¿Qué?—sus ojos se agrandaron.

—Más te vale que aceptes ahorita y te largues para siempre—se acercó más a ella con un aura asesina—Y ni se te vaya ocurrir hacer algo contra mi hijo, porque pagarás con tu vida. Sé todo de ti, así que ten cuidado—le entregó los papeles para que viera que no le mentía.

Mina empezó a leerlos y se sorprendió al ver que era toda su vida, miró con temor al alfa, ¿tenía tanto poder como para investigar a una persona?

—Desaparece de una buena vez.

—U-usted... —la voz le temblaba, no era capaz de articular una palabra, así que, empezó a retroceder para finalmente marcharse.

Mientras tanto, Denki se encontraba sentado en su cama viendo la prueba de embarazo que su madre le había pedido. Las lágrimas corrían por sus mejillas, se sentía feliz pero a la vez triste.

—T-tú... ¿Lo presentías mamá?—elevó la vista hacia la omega.

—Soy tu madre cariño, claramente lo presentía—se acercó a él para acariciar su vientre.

—¿Por eso compraste la ropa de bebé aquella vez?

—Si, es que, quería que tu padre se acostumbrara. Sé que Kirishima no es de su agrado.

—Eijiro... —bajó la mirada—No sé que hacer mamá... No quiero que este bebé lo ate a estar conmigo... Kei me odiará...

—Cariño—acarició su mejilla. —No creo que Kei te odie, ese día que lo conocí parecía amarte mucho, yo creo que se alegrará por saber que tendrá un hermanito o hermanita.

—Pero... —no sabía qué decir, aún seguía en su mente las últimas palabras que le había dicho. —Ya no le agrado mamá...

—Lo dudo, como madre te digo que no creo en esas palabras—continuó acariciando su mejilla—verás que todo se solucionará.

—¿Crees que es correcto decirle a Eijiro? Pues, ya no es más mi pareja.

—Tiene derecho a saberlo. Él sabrá qué hacer.

—Tengo miedo mamá. ¿Y si... R-regresó con su ex pareja?—preguntó con un nudo en la garganta, no le gustaba para nada esa idea.

—Deja de preocuparte, cariño. No es bueno para tu bebé, ni para ti. Además, eso es imposible, noté Kirishima muy enamorado de ti.

—¿Lo crees?

—Claro que lo creo, cariño—tomó sus manos para darle confianza, sabía que eran los cambios de humor en un embarazo que lo hacían sentir tan inseguro.

Era difícil para un omega embarazado estar lejos de su alfa, esa era la razón por la cual se sentía tan deprimido, necesitaba sentir el calor de su pareja.

—Entonces, mañana mismo le diré. Después de terminar la junta, claro.

—Hijo mío, estoy orgullosa de ti—le dedicó una sonrisa. —Demostraste que pudiste cambiar y le diste una lección a tu padre, yo siempre te apoyé y siempre lo haré. Pase lo que pase, ¿entendido?

—Gracias mamá—rompió la distancia entre ellos para abrazarla.

Pero, estaba algo inquieto; no sabía que depararía para el día siguiente. Tenía miedo de ser rechazado por Kei o por Eijiro, aunque, si lo rechazaban él ya tenía decidido dar a luz a la pequeña bolita que crecía dentro de él.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora