Ya habían pasado los años, Denki y Eijiro habían echo un buen trabajo criando a sus hijos. Tuvieron momentos difíciles y más cuando Kei empezó en su momento de rebeldía.
Salía a altas horas de la noche para irse de fiesta, hasta en eso se parecía a Denki a pesar de no ser su mamá.
Las gemelas eran muy cercanas y se la pasaban tomadas de las manos, no había día en que se despegaran, incluso en su primer día de escuela. Ami era más calmada y tímida, mientras que Emi, todo lo contrario, siempre llegaba con reportes por haber golpeado a uno de sus compañeros. Pero a su defensa, lo hacía porque molestaban a su hermana.
Cada etapa era un reto para ambos, porque en cierto punto, Kei se sentía insuficiente y menos querido, pero Denki le demostraba que solo se equivocaba, hasta a veces salían solos ellos de compras y así pasar tiempo de madre e hijo.
A las gemelas no les importaba, Emi prefería estar con su papá y Ami, estar sola; tal vez eran gemelas pero en actitud eran muy distintas.
Los padres de Kirishima regresaban en las vacaciones, pues, cada día envejecían más, al igual que los de Denki, pero a diferencia de que ellos los visitaban todos los fines de semana.
Ahora, Eijiro y Denki batallaban para tener momentos de intimidad, una vez que estaban en celo se tuvieron que contener porque Kei casi los encontraba en una posición no tan decente. Así que desde ese día evitaban hacerlo en su casa o preferían mandarlos con sus abuelos.
Decidieron ya no tener hijos, bastaban con las gemelas y en especial con Emi que era más traviesa, ni siquiera Kei les daba tantos problemas.
Eijiro en cada aniversario llevaba a Denki a la playa para retomar de sus citas, pues siempre le demostraba que lo amaba y a pesar de que ya estaban casados, siempre le daba detalles para enamorarlo; por ejemplo, le mandaba flores a su oficina.
Porque si, después de que Denki se recuperó del parto y de su luna de miel, retomó su lugar en su empresa para no darle mucho trabajo a Eijiro.
Denki seguía visitando a su amiga Jirou, ella tenía una hermosa niña, que era idéntica a ella pero con el color de cabello de Yaoyorozu. Era menor que sus gemelas por 3 años.
Todoroki tenía un hijo de cabello bicolor blanco y negro, ojos del mismo color que de Sero, pero era la viva imagen del omega. Tenía la misma edad que la hija de Jirou. Aunque, ellos no solían visitarlos mucho, regularmente era Denki quien iba.
De Mina, ya no se volvió a saber nada, desde aquella vez que Kei escapó; solo esperaban que se encontrara bien, después de todo, era la mamá. Aunque sus acciones no fueran las correctas.
Monoma y Shinsou había adoptado un bebé, pero con ellos, ya no había comunicación alguna; Denki se enteró por rumores lo de su hijo, pero honestamente ya no le interesaba sus vidas.
Ahora era felizmente con su familia.
Los años pasaron y Kei ya tenía a su propia familia, las gemelas tenían su propia vida, nunca dejaban a sus papás solos. Kei prefería tenerlos en su casa para así cuidarlos.
Aunque Eijiro tenía apenas 52 y Denki 48, seguían dándose sus escapadas para disfrutar de su amor, seguían los mismo pasos que los Kirishima.
Al ya no tener más obligaciones porque sus hijos eran todos unos adultos responsables, prefirieron disfrutar de su tiempo, ya que se aburrían en su casa. Cada semana le mandaban fotos a Kei de sus viajes, mismas fotografías que colocaban en el álbum que su hijo mayor les entregó en el día de su boda.
ESTÁS LEYENDO
Mi Nueva Mamá
FanfictionKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
