Extra 18

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Graduación.

Aplausos resonaban por todo el salón, era la ceremonia de graduación de Kei, se estaba graduando de la universidad, había sido difícil su camino, pero finalmente lo había logrado siendo el número 1 de toda su generación.

Todos le aplaudían mientras bajaba de la tarima después de haberle entregado su título y un diploma, al bajar, Tsubomi: su novia, lo recibió con un abrazo.

—Kei, felicidades—lo apretó tan fuerte que la tuvo que alejar.

—Gracias Tsubomi—le sonrió con un pequeño rubor, cuando se estaban acercando para besarse alguien le dio un golpe en el hombro.

—Hermano—era la voz Emi—felicidades.

—Emi, gracias—dijo fulminándola, pues su querida hermana lo había hecho a propósito. Ambos se miraban con rivalidad, pues, ya era una costumbre pelearse por la atención de Tsubomi.

Las gemelas tenían 18 y ahora si las podían distinguir, pues Emi a los 15 años empezó a teñirse el cabello de negro, como su papá, era la viva imagen de Eijiro, por ser ruda y Ami, era tan delicada como Denki, además de parecerse físicamente a excepción de sus ojos rojos.

—Hermanito—era la voz de Ami quien se acercaba con un ramo—son para ti—se las extendió.

—Ami, tan linda mi hermanita—se limpió las lágrimas falsas. Pues Kei siempre la vería como su pequeñita.

—Vaya, se nota la preferencia—comentó Emi—pero no importa, Tsubomi nos quiere a las dos—pasó su brazo por su hombro para pegarla más a ella.

—Es que son como mis hermanitas—sonrió—recuerden que tienen la misma edad que mi hermano.

—Si y Ami sigue siendo su novia. Me sorprende que sigan juntos—comentó Emi sarcástica y Naruhito apareció para darle un pequeño golpe en su hombro.

—Cállate mensa.

—Kei, hijo mío—dijo Denki rodeándolo entre sus brazos en un fuerte abrazo—estoy tan orgulloso de ti, mi niño es todo un profesional—se limpiaba las lágrimas.

—Mamá, no llores que yo también lloro.

—Es que me siento tan orgulloso de ti, ven acá—lo tomó del rostro para bajarlo a su altura y así depositar beso tras beso en su mejilla.

—Preferencias—comentaron al unísono Emi y Eijiro, al escuchar que dijeron lo mismo se miraron entre sí para reírse.

Para festejar la graduación de Kei, Midoriya se ofreció a prepararle algo; después de todo el en cierto punto cuidó de Kei, así que le tenía un cariño enorme que lo podía considerar como otro más de su familia aunque técnicamente ya lo eran por su hija.

Confiaba en que tarde o temprano se comprometerían ya que llevaban más de 7 años juntos y ya era momento de pasar al siguiente nivel, así como ellos, aunque claro. Midoriya y Bakugou se casaron al año de conocerse, lo tuvieron que hacer a escondidas y ya cuando habían terminado sus estudios, ahora si decidieron hacerlo a lo grande.

Estaban tranquilamente disfrutando del aperitivo que el peliverde había preparado con la ayuda de su esposo; era una armonía tan tranquila y agradable, hasta habían invitado al novio de Emi: Kenji, recién se hacían pareja porque el peliblanco quería hacer las cosas bien.

—Sabe muy rico, gracias—le sonrió a Midoriya para después limpiarse con una servilleta.

—Bueno, Kacchan hizo la mayor parte—lo miró de reojo y este se ruborizó—ya sabes, quería hacer algo perfecto para la ocasión.

—Que quede claro que solo lo hice por Tsubomi—chasqueó la lengua. —Además, eres el niño que vi crecer, obviamente te tengo cariño—murmuró.

—Papi, ¿entonces si quieres a Kei?—dijo emocionada a lo que Katsuki se sintió más avergonzado y siguió con la mirada desviada.

—Gracias tío Bakugou, lo aprecio.

Midoriya tomó la mano de Bakugou para después sonreírle, sabía que su esposo seguía siendo el mismo Tsundere de siempre, pero así lo amaba con toda su alma.

—Vamos bro, creí que no tenías sentimientos—comentó Eijiro para molestarlo.

—¡Cierra la boca pelos pincho!

Mientras Bakugou y Eijiro seguían discutiendo, Tsubomi le sonrió a Kei, pues no era novedad que sus padres se molestaran, siempre era así cada que se justaban para algún convivio; como de costumbre, Midoriya y Denki tenían que calmarlos.

—Papi, me pasas el salero, por favor.

Bakugou y Kei extendieron sus manos hacia el salero, ambos al darse cuenta se miraron entre sí; Kei retiró su mano al instante sintiendo temor y Bakugou mostró su expresión molesta de siempre.

—¡YO SOY SU PAPI!—intentó tomarlo del cuello de su camisa, pero Tsubomi lo detuvo.

—Lo siento, lo siento—decía Kei cerrando los ojos y suplicando por su vida. —Pero ella también me llama así cuando-...

—Kei, no sigas—dijo Tsubomi interrumpiéndolo antes de que su padre le saltara.

—Ahora si te mato—esta vez si lo tomó del cuello de su camisa agitándolo de un lado a otro.

—Ya dije que lo sentía—no opuso resistencia, pero ahora Midoriya y Kenji trataban de separar a Bakugou.

—¿No deberías ayudar a Kei?—preguntó Denki mirando a Eijiro.

—No, ya está grande—pasó su brazo por su hombro para apegarlo a él—que se haga cargo de sus actos—dijo mirando con diversión, al igual que Emi.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora