Extra 04

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Celos.

Tsubomi entraba a primero de secundaria y Kei pasaba a segundo, muchas omegas lo seguían porque jugaba baloncesto, tener una bandana sobre su cabeza hacia volverlas loca.

Era el inicio de un torneo, por lo que Kei tenía que entrenar más, esos días no podía irse en la salida con Tsubomi, así que ella lo esperaba.

Pero, regularmente la cancha estaba llena de omegas observando solamente a Kei, Tsubomi sentía un poco de celos, no quería que nadie más lo observara así que solo se aguantaba las ganas.

Kei al verla, corría hacia ella para saludarla, lo que provocaba que muchas y muchos la miraran de mala manera, pero ella es hija de Katsuki Bakugou, así que con su mirada podía amenazarlos.

Cuando terminó su entrenamiento, estaba alistando sus cosas, en eso una chica castaña se le acercó.

—Kei, buen trabajo—sonreía.

—Ah, gracias—se colocó la mochila.

—Sin duda tu equipo ganará porque te tienen a ti, que suerte—empezó a peinar su cabello.

Tsubomi quien veía de lejos junto a sus amigas, se moría de los celos.

—Parece que tienes rival Tsubomi—su amiga de cabello azul empezó a molestarla.

—Claro que no—se puso de pie y se acercó a ellos.

La chica cada vez se acercaba más a Kei, pero este era muy inocente para darse cuenta de sus intenciones, cuando estuvo a punto de tocarlo del brazo, Tsubomi se interpuso.

—Kei, ¿estás listo?—lo tomó del brazo antes—recuerda que me tienes que acompañar por un tomo—le sonrió y después dirigió la mirada a la castaña—oh, hola. No te vi—fingió sonreírle.

—¿Y tú eres?—alzó una ceja confundida.

—Dile quién soy, Kei—habló aún manteniendo la vista en ella.

—Ah, ella es Tsubomi—sonrió amablemente.

La chica solo soltó una pequeña risa mientras que Tsubomi sentía vergüenza. —Soy amiga de la infancia de Kei y nuestras papás son muy amigos.

—Tú lo has dicho, "su amiga", yo soy Azumi, compañera de Kei.

Kei por alguna razón empezó a sentir la tensión en el aire, así que, solo se rascó la mejilla. Cuando Tsubomi estuvo a punto de responderle, Kei se adelantó.

—Vamos Tsubomi, no quiero que se acaben los tomos.

—Como digas—respondió soltándose de él para adelantarse.

—Hasta mañana Azumi—se despidió de ella y apresuró su paso para alcanzar a Tsubomi. —Espérame.

—Ya no tengo ganas de ir, voy otro día—caminó más rápido.

—¿Eh? ¿Segura? Pero, es tu manga favorito.

Tsubomi no le respondió y se adelantó, Kei se quedó pensando porque se había molestado, pero por más vueltas que la daba al asunto no lograba entender el por qué.

Al día siguiente, Tsubomi ni siquiera fue a su entrenamiento y una parte de él se sintió triste, continuó siendo observado por sus admiradoras, pero, él no les tomaba importancia.

Fue a buscar a Tsubomi a su salón, pero no la veía.

—Se fue antes—comentó una peliazul, amiga de Tsubomi.

—¿Eh? ¿Se sintió mal?—preguntó con preocupación.

—Algo así—se encogió de hombros.

—Bueno, gracias.

Se retiró del salón y sacó su celular para mandarle un mensaje. <¿estas bien?>

Durante todo el transcurso de la salida nunca le respondió, así que, se fue directo a la casa de los Bakugou-Midoriya; sabía que su tío no estaría tan contento de verlo por ahí.

Tocó el timbre esperando a que alguien abriera, unos segundos después su tío Midoriya apareció con una enorme sonrisa al verlo.

—Kei—lo abrazó—es bueno verte por aquí.

—Yo también estoy contento de verte tío—trataba de separarse, pues se sentía casi sin aire. —¿Está Tsubomi?

—Ah si, llegó hace rato—se separó—dijo que no quería que la molestaran, ya sabes, está leyendo su tomo.

—Bueno, entonces mañana la veo—dijo un poco triste—nos vemos tío—se despidió y tomó el rumbo hacia su casa.

Cuando Midoriya cerró la puerta, Tsubomi se encontraba ahí escuchando todo.

—Hija, deberías de disculparte, ¿no crees?

—Soy hija de Katsuki Bakugou, el orgullo no me lo permite—se cruzó de brazos.

—Idéntica a tu papá—sonrió—entiende a Kei, los alfas con un poco, tontos—soltó una risa.

—¡Te escuché!—se escuchó la voz de Katsuki quien estaba en la cocina haciendo un par de galletas junto a Naruhito.

—Bueno mamá, me disculparé—soltó un suspiro.

Al día siguiente, Tsubomi buscó a Kei en su salón y lo encontró hablando con la chica castaña, en cuanto ella la vio, la miró seria, entonces Kei giró su cabeza encontrándose con su mirada y sonrió.

—Tsubomi, ¿ya te sientes mejor?—se acercó a ella.

—Ah si... —respondió nerviosa, pues aquello fue una mentira para no encontrárselo en la salida—Kei, venía a disculparme. Me comporte un poco grosera.

—¿Qué? Claro que no, no te disculpes. Ah es cierto, espérame—dijo para regresar a su lugar, unos segundos después de nuevo se acercó a ella—ten—le extendió un flan, que casualmente era el postre favorito de ella—creí que esto te haría sentir mejor.

—Oh Kei—lo tomó y su humor cambió drásticamente—Gracias.

Kei solo sonrió al verla sonreír, sus ojos se entrecerraban haciéndola ver más bonita, solo se ruborizó sin saber qué decir.

Mientras tanto, Azumi los veía cruzada de brazos, era obvio que se gustaban pero Kei era incapaz de ver y aceptar sus propios sentimientos.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora