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Denki había llegado a la casa de sus padres, se sintió un poco extraño de volver allí, suspiró y tomó el valor para entrar. En cuanto sus sirvientas los vieron, tomaron sus maletas y lo llevaron a su habitación.

Su madre ya lo estaba esperando con una sonrisa en el rostro, se acercó a él para abrazarlo y Denki correspondió. Hasta que vio como su padre aparecía.

—Veo que tomaste una buena elección—sonrió. Pero Denki lo observó con odio, había regresado a esa casa forzado.

—Sí, claro—se separó de su mamá y se fue a su antigua habitación. Su madre había notado su tono de voz, además de que la tensión estaba en el aire.

—¿Qué hiciste? Se escuchaba molesto—lo miró seria. Conocía a su esposo y sabía perfectamente que tramó algo.

—Nada cariño, lo necesario para que regresara con nosotros. Eso querías, ¿no?—se dio la vuelta para dejarla allí.

Denki subió a su habitación y se dejó caer en la cama, se sentía tan fría, pero había extrañado la comodidad de su colchón, por un tiempo había dormido en una cama dura. Fueron difíciles esos tiempos, pero logró salir adelante.

Sacó su celular y le mandó mensaje a Eijiro, esperó su mensaje de respuesta para iniciar una conversión. Apenas tenía minutos que no lo veía y ya lo extrañaba, ahora no se imaginaba estar sin él y sin Kei. Se había acostumbrado tanto a sus compañías que se sentía incompleto.

Para la noche, cuando era hora de dormir; Kirishima se encargó de bañar y arropar a Kei, pero notó su tristeza. Al momento de acostarlo ni siquiera le respondió las buenas noches.

—¿Quieres que duerma contigo pequeño?—le revolvió el cabello.

—No papá—respondió cubriéndose la cabeza con la cobija. No tenía ganas de hablar.

—De acuerdo—suspiró—te amo—se reincorporó y salió de la habitación.

Dejó la puerta abierta por si en dando caso su pequeño cambiaba de opinión, se recostó en la cama mirando hacia el techo, todo esto estaba siendo tan complicado para su hijo.

Minutos más tardes, Kei se levantó de su cama y se dirigió a la habitación de su padre, notó la puerta abierta así que entró.

—Papá—dijo captando su atención. —No puedo dormir.

—Ven aquí—abrió los brazos invitándolo a subirse a la cama.

El pequeño se subió y se acurrucó en los brazos de su padre, aunque, no era lo mismo sin Denki, pero, con eso le bastaba.

—¿Quieres que te cuente un cuento?—le hacía caricias en su cabello.

—No papá—cerró los ojos para ahora si ya tratar de dormir.

Kirishima ya no le insistió pero siguió haciéndole cariños, pues esa era la única manera de poder ayudarlo. Los días siguientes fueron iguales, Denki seguía comunicándose con ellos por llamadas o videollamadas.

Su padre lo empezaba a capacitar para que ya ingresara a su empresa como el nuevo líder, pero no había tanta falta porque Denki aprendía muy rápido, en un abrir y cerrar de ojos heredaría todo. Eso era lo que él quería, así podría romper el contrato con Kirishima y ahora si su padre no tendría con que amanerarlo.

Kirishima se encontraba de visita con su amigo Bakugou, pues los niños estaban jugando afuera; ellos permanecían en la sala mientras tomaban un poco de vino.

—Entonces, ¿se fue?

—Sí, su padre lo quiso de regreso en su casa—comentó soltando un suspiro.

—¿No te parece extraño? Ya es mayor de edad, ¿por que lo obligaría?—arqueó la ceja.

—No lo sé. —se encogió de hombros, pero realmente tenía un punto.

—Tal vez no le agradas.

—Ni siquiera lo conozco, así que dudo que el tampoco a mi.

—¿Cómo? ¿No sabes quien es su papá?

—No. Ni su mamá, no se nada.

—¿Estas estúpido? ¿Y si ambos son hermanastros?

—No digas eso bro—negó ligeramente. No podía imaginarse ese argumento, sonaba muy tonto.

—Era un decir—acercó su copa para darle un sorbo.

—Kei me dijo que me casara con él—dejó la copa sobre la mesa mientras miraba a la nada recordando ese día.

—Es buen punto, ¿por qué no lo haces?—ladeó su copa mientras lo observaba.

—Apenas iniciamos una relación como para casarnos.

Bakugou soltó una risa sarcástica provocando que Kirishima lo mirara confundido. ¿Había dicho un chiste y no se dio cuenta?

—Por favor, primero te lo coges y después se hacen novios, ¿ahora dices que es muy pronto para que se casen?

—E-eso es muy diferente—se ruborizó. A veces su amigo era muy imprudente, pero agradecía que los pequeños no se encontraban ahí. —Además, no sé si él quiera, es muy pronto de todas formas.

—¿Y si sale embarazado?—le dio un sorbo de nuevo a la copa.

—Tendría que ser responsable, pero lo dudo.

—Sigo sin creer que tu instinto de alfa te ganó, con lo lento que eres creí que morirías virgen—soltó otra risa sarcástica.

—Basta—su tono rojizo aumentó—¿Desde cuando eres gracioso? Siempre has sido un amargado.

—Tal vez el ser papá me ayudó—se encogió de hombros.

En lo que ellos seguían hablando, Kei se encontraba mirando a la nada, Tsubomi lo notó así que se le acercó llevando su peluche a la cara para hacer como si hablara.

—¿Por qué estás triste Kei?—movía las manos del peluche—No estés triste, un niño bonito siempre debe de sonreír.

Kei levantó la vista y sonrió suave, se le hizo muy gracioso lo que ella hacía.

—Extraño a mi mamá.

Tsubomi bajó el peluche y se acercó a él para abrazarlo. —No estés triste, muy pronto lo verás.

—Es que, yo quería que siguiera con nosotros—se aferró a ella.

—Como dice mi mamá, las cosas pasan por algo. No te preocupes—se separó para sonreírle.

—¿Tú lo crees?

—Sí mi mamá lo dice, entonces si.

—Te creeré entonces—sonrió. —Gracias Tsubomi, eres una niña muy linda. —sus mejillas se tornaban rojas.

—Y tú el niño más lindo—se acercó para darle un beso en la mejilla.

Midoriya quien los observaba, solo sonrió. Era obvio que experimentaban el primer amor tan puro e inocente, uno que a más a futuro ni lo recordarían. Aunque quien sabe, ellos seguirán creciendo juntos, tal vez y ese amor solo se fortalecía más. Solo el destino lo sabría.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora