Para la noche, se encontraban sentados cenando disfrutando de lo que Inko había preparado, todo era tan armonioso y agradable, convivían como si fueran un familia tan unida.
—Oye papá—comentó Midoriya—mañana iremos a Disneyland, los pequeños quieren ir.
—Ah, es cierto. Me lo habías comentado.
—¿Tú sabes llegar abuelito?—preguntó la menor que se limpiaba la boca.
—Sí, mañana mismo los llevo.
—¡Si!—dijeron al unísono ambos infantes.
—Estaba pensando que lo mejor sería hospedarnos en algún hotel cerca—continúo Midoriya—ya sabes, los niños no querrán regresarse. Así que, hay que empacar un poco de ropa.
Denki solo escuchaba atentamente, hasta que sintió que su celular vibró, en lo que ellos seguían hablando, lo sacó para ver quien era; un mensaje de su padre. Solo rodó los ojos y lo volvió a guardar, aún seguía sin ganas de querer responderle.
Cuando terminaron de cenar, el peliverde ayudó a su mamá a lavar los trastes, Denki quiso ayudar pero no lo dejaron, después de todo era un invitado y era de mala cortesía dejarlo hacer algo.
—Bueno, los llevaré a su habitación—comentó Yagi poniéndose de pie y los 3 lo siguieron piso arriba—está será—abrió la puerta dejando ver solo una cama, pero era matrimonial.
—Que enorme—comentó Kei adentrándose para acercarse a la ventana y mirar el paisaje.
—Oh... G-gracias, pero-...
Kei escuchó como su papá hablaba y ya suponía lo que iba a decir, así que regresó tan rápido como pudo hacia ellos.
—Es genial—dijo interrumpiendo a su papá—¿verdad Denki?
—Eh... S-si... —respondió nervioso.
—Está habitación tiene incluido baño, hay toallas en los estantes, también está el material de aseo y si ocupan algo, no duden en pedírmelo—sonrió.
—Gracias señor Yagi, pero-...
Kei ya no se sabía que hacer para interrumpir a su papá, pero como arte de magia apareció su tío Bakugou.
—Suegro, venga acá, tenemos mucho de que hablar—Kei suspiró y agradeció a su tío levantando su pulgar, había sido su salvación.
—Si claro—dirigió la mirada hacia él—bueno, los dejó. Que tengan buena noche—al terminar de hablar se retiró y Kirishima se quedó con las palabras en la boca.
Iba a pedirle que le asignaran otra habitación, suponía que a lo mejor Denki no se sentiría cómodo si ambos dormían en la misma cama. Suspiró largo, ahora tenía que resignarse a su destino de dormir juntos.
Denki por vergüenza no quiso decir nada, además, suponía que Kei dormiría en medio así que no habría problema.
Se estaban preparando para dormir, Denki bañaba al pequeño mientras que Kirishima alistaba la mochila con cambio de ropa para su hijo y cuando terminaron de bañarse fue el turno del alfa.
Denki secaba el cabello del menor para después cepillarlo; usaban pijamas a juego. Kirishima a salir del baño, notó que su pijama era igual a la de ellos y se quedó pensando porque él no recordaba haberla metido, pero Kei evitaba reírse ya que había sido el.
Después de lavarse los dientes, ahora se encontraban delante de la cama sin saber cómo dormir. Kirishima quiso dormirse en el piso pero Kei no lo dejó.
—Yo no quiero dormirme en medio—se cruzó de brazos.
—Pero, estarás más cómodo—dijo Denki algo nervioso.
—No—negó ligeramente con la cabeza—mejor tú te duermes en medio.
—Kei, si te duermes en la orilla te puedes caer—comentó Kirishima—la cama no está a la pared.
—Aún así, en medio no. ¿Y si me aplastan?
—¿Cómo te vamos a aplastar, cielo?—soltó Denki una risa suave, amaba la imaginación del pequeño.
—Me niego y me niego.
Minutos después ya se encontraban acostados, Kirishima tuvo que poner algunas almohadas en el suelo por si en dado caso llegara a caerse, pero tuvo que acceder porque sabía que su pequeño era un necio.
Kei ya se encontraba dormido mientras Denki lo abrazaba, pero este estaba muy nervioso, le estaba dando la espalda a Kishima, a pesar de que había una almohada en medio de ambos para evitar el contacto.
Kirishima estaba igual o peor de nervioso, estaba tieso mirando hacia el techo para no pensar en cosas malas, pero el olor que Denki desprendía era muy fuerte e inundaba sus fosas nasales.
Ninguno era capaz de decir nada y lentamente se quedaron dormidos. Kei se despertó en un rato más observando la almohada que cubría el paso de sus cuerpos, se quedó pensando en cómo quitarla sin que se despertaran.
Como pudo se escabulló en silencio, empezaba a jalar la almohada lentamente y en un instante quedó helado al ver como su papá se movía, pero, no se despertó.
Soltó un suspiro de alivio y finalmente había retirado la almohada, la tiro en el piso para bajar de la cama y salir de la habitación. Bajo las escaleras para ir hacia la cocina ya que le dio sed.
—¿Qué haces aquí niño?—la voz de su tío Bakugou lo hizo sobresaltarse.
—Vine por agua.
—¿Por qué no despertaste a tu papá?
—Sí lo hacía se iba a dar cuenta de la travesura que hice—hizo pucheros.
—¿Travesura? Pues, ¿qué hiciste?—ambos llegaron a la cocina y tomó un vaso para servirle agua.
—Es que, papá puso una almohada en medio para no tocar a Denki y yo se la quité—sonrió.
—Vaya, saliste muy cauteloso—le extendió el vaso—muy bien, me agrada—de igual manera se sirvió agua y se acercó el vaso a la boca para beber. —En verdad quieres que Denki sea tu mamá, ¿cierto?
—Denki me cae bien, me cuida y es muy lindo conmigo, además, papá se ve feliz desde que llegó.
—Concuerdo contigo.
—Tío... ¿Conociste a mi mamá verdadera?—dejó el vaso sobre la mesa.
Bakugou lo miró de reojo sin saber que responderle, pues sabía que tenía derecho a preguntar, pero era algo que no le correspondía decir.
—Sí.
—¿Cómo es? Me da miedo preguntarle a papá, no se si quiera decirme—bajo la mirada.
El mayor solo suspiró y se acercó a él para revolver su cabello. —Tiene el cabello igual al tuyo, solo te diré eso—Kei alzó la mirada y le sonrió—anda, ve a dormir que mañana iremos a divertirnos.
—Sí tío, hasta mañana—se despidió de él y subió a su habitación para cerrar la puerta despacio, ya que la había dejado abierta.
Cuando se acercó a la cama, notó como su papá tenía su brazo al rededor de la cintura de Denki; estaban abrazados pero al estar dormidos ni sentían. Se emocionó un poco y se acosto en su lado de la cama, pues aquello era un pequeño avance.
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Mi Nueva Mamá
FanfictionKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
