El siguiente paso.
Un año después, Kei se encontraba en casa de los Bakugou-Midoriya, se sentía tan nervioso pero era momento de dar el siguiente paso y miraba su reloj esperando a que su tío Katsuki llegara.
—Ya no ha de tardar—le comentó Midoriya quien le ofrecía una taza de té.
—Gracias tío—la tomó para beberla al instante, esperaba que con eso sus nervios bajaran.
—Llegué—ambos escucharon la voz del rubio por lo que miraron hacia su dirección. Este al ver a Kei enarcó una ceja y se acercó a su esposo. —Kei—dijo mirándolo a él y después a Midoriya—creí que estabas con Tsubomi.
—Eh... No—dejó la taza en la mesa de enfrente—en realidad—continuó—quisiera hablar con ustedes—dijo nervioso mientras jugaba con sus dedos. Katsuki al escucharlo hablar de esa manera sabía que era algo serio así que asintió. —Como saben, Tsubomi y yo somos novios desde hace años, así que... —Katsuki empezaba a sospechar el rumbo de sus palabras, así que Midoriya tomó su mano para tranquilizarlo.
—¿Qué con eso?—lo miró seriamente.
—Vengo a pedirles su mano—cerró sus ojos con temor a la respuesta de su tío—yo en verdad la amo y siempre lo he demostrado, así que quisiera casarme con ella.
Katsuki se irritó y su ojo le temblaba, pero Midoriya siguió acariciando su mano para calmarlo. Después de pensarlo por unos segundos, suspiró rendido—Bien, tienes mi permiso.
—¿En serio?—abrió los ojos lentamente aún sin poder creerlo.
—Sí, en serio. Creo que mi princesa merece hacer su vida y no tengo ningún derecho para arrebatarle su felicidad porque estoy seguro de que ella también desea esto—dijo y Midoriya sonreía orgulloso, finalmente su esposo estaba dejando ir a su pequeñita. —La amo demasiado que me duele—continuó—pero esto tenía que pasar, así que, me alegro que seas tú. Confío plenamente en que seguirás haciéndola feliz.
—Claro que sí, lo prometo tío—sonrió.
—Eso espero, porque te juro que te mat-...
—Me alegra saber que finalmente decidiste dar el siguiente paso—dijo Midoriya interrumpiendo a su esposo.
—Gracias, en verdad muchas gracias.
Más tarde se encontraba en el centro comercial junto a sus padres, pues les había pedido ayuda para elegir el anillo perfecto y quien mejor que su papá, pero, ahora tenía que lidiar con los coqueteos que se lanzaban a cada segundo.
—Por favor, no se besen enfrente de mí—dijo colocando su mano a su lado para no verlos.
—Perdón hijo, es que no puedo negarme a la belleza de mi esposo—lo rodeó entre sus brazos.
—Ay Kei, como si no fueras así con Tsubomi—dijo Denki divertido y el nombrado se ruborizó hasta por la orejas.
—Sí pero, yo no ando demostrando afecto en p-público.
Denki y Eijiro se miraron para sonreírse; les parecía tierno que siguiera comportándose como el niño que alguna vez fue. Finalmente entraron a una joyería y Eijiro se quedó a su lado para ver las opciones, mientras tanto, Denki buscaba unos collares para sus gemelas; quería cambiarles las pulseras que llevaban desde que eran bebés: las que las distinguían. Aunque claro, ahora ya no batallaban para saber quién era quien, después de todo Emi ya se había teñido el cabello.
—Este me gusta—señaló Kei pero Eijiro negó.
—No hijo, conociendo a tu tío Bakugou se burlara por el diseño, ya sabes, encontrará cualquier error para al final arrepentirse de su decisión.
—Tienes razón—suspiró—esto es muy frustrante, quiero que el anillo sea perfecto y que le guste a Tsubomi.
—Bueno, conforme a sus gustos, ¿cuál crees que le gustaría?
Kei una vez más analizó todos los anillos, hasta que uno con un diamante no tan exagerado llamó su atención, al rededor tenía pequeños pedazos de rubí, cosa que se le hizo perfecto ya que le recordaba a los ojos de ella y sonrió. —Ese—nuevamente señaló—la chica que estaba atendiéndolos sonrió para sacar el anillo e irse a hacer el trámite de compra.
—Gran elección hijo—tocó su hombro para sonreírle—y su diseño no es tan feo, definitivamente le gustará.
—¿Ya eligieron?—preguntó Denki mientras llevaba una pequeña bolsa.
—Si—respondió Eijiro hasta que notó la bolsa. —¿Qué compraste, cariño?
—Algo para mis bebés—respondió con una sonrisa.
—Mamá, ya no son bebés.
—Para mí siempre lo serán y tú, siempre serás ese niño que nunca se despegaba de mi—se acercó para tomar sus mejillas y apretarlas.
—¿Ya no te casarás con Denki?—dijo y Kei se ruborizó apartándose—Porque, recuerdo que de pequeño siempre decías eso, ¿o ya se te olvidó?
—¡Papá!—desvió la mirada avergonzado.
—Aún recuerdo el día en que te vi, fue en aquella ocasión en la que entregué libros a tu guardería—se tocó la barbilla recordando.
—Después me contó que conoció a un chico muy lindo y que se casaría con él—comentó Eijiro soltando una risa, cosa que a Kei hizo avergonzarlo más.
—Basta por favor—no pudo ni mirarlos, pero agradeció cuando la chica lo llamó para que eligiera una caja en la cual iría el anillo.
Eijiro suspiró sonriendo, se sentía feliz de ver cómo su pequeño había crecido, recordó la primera vez que lo tuvo entre sus brazos, ese día fue el más feliz, aunque le tocó una pareja que no supo valorar nada, al menos agradecía encontrar a Denki quien le dio apoyo incondicional y aceptó a Kei como su hijo. Giró su vista para verlo mientras sonreía como un tonto enamorado.
—¿Por qué me miras tanto? ¿Traigo algo en la cara?—se tocó todo el rostro.
—Es solo que, gracias—tomó su mano. —Te amo demasiado—dijo provocado que Denki también esbozara una sonrisa, el corazón de Eijiro se sintió en calma, pero seguía sintiendo una chispa de tristeza porque muy pronto, Kei se iría de la casa.
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Mi Nueva Mamá
FanfictionKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
