Extra 08

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Baile de fin de curso.

Cada que en un curso estaba por terminar, en el colegio hacían un baile; era normal que muchos buscaran con quien ir, pero Tsubomi y Kei siempre iban juntos. Aunque muchos ya sabían aquello, aún así se le acercaban a Tsubomi, pero ella simplemente los rechazaba, a Kei no se le acercaban porque ella dejaba en claro que él era su pareja de baile.

En el caso de sus hermanos pequeños, sería la primera vez que asistirían a esos eventos; en el kínder no lo hacían porque eran mis chicos, pero entrando al siguiente nivel que en este caso era la primaria, ya lo hacían.

Naruhito ya tenía en claro que quería invitar a Ami, pero se sentía un poco nervioso y a la vez estaba indeciso, no quería que Emi se sintiera. El peliverde se encontraba mirando a Ami quien se encontraba a unos asientos más adelante de él.

—Últimamente te gusta ver a mi hermanita—escuchó la voz Emi y se giró hacia su dirección.

—Eso es mentira—dijo rápidamente mientras se ruborizaba—no la estaba viendo. E-es solo que... veía la ventana y ella está c-cerca.

—Naruhito eres pésimo dando excusas—colocó ambas manos a los lados de su cadera. —¿La invitarás al baile?

—¿No te molestaría?

—¿Por qué? No, para nada. En más, yo iré pero prefiero estar en las mesas donde habrá comida—se sobó el estómago—además, ese día nos juntarán con los demás cursos, o sea que veremos a nuestros hermanos y la verdad, estaré muy ocupada viendo a mi amor.

—¿Tu amor? ¿Hablas de mi hermana?—frunció el ceño.

—Hey, estamos a mano. A ti te gusta mi hermana y a mí me gusta la tuya—se encogió de hombros.

—¡Tonta! Ya te dije que no me gusta—su rubor aumentó más.

—Si ajá, anda—lo tomó del uniforme para levantarlo—ve con mi hermana, por ahí escuché que Asashi la invitaría—lo empujó.

—Óyeme, yo puedo solo—se quejó pero miró hacia la dirección de Ami y suspiró para acercarse a ella.

Ella se encontraba dibujando, era lo que hacía en su tiempo libre y como en ese mismo instante no tenían maestro, pues aprovechaba para mejorar su técnica.

—Ami—habló un poco nervioso cuando se colocó delante de ella.

Ami alzó la vista y vio a Naruhito, sonrió entrecerrando los ojos provocando que el nerviosismo del peliverde aumentara. —Hola Naruhito, dime.

—M-me preguntaba si... Si t-tú, q-quisieras ir c-co-conmigo al b-ba-baile...—desvió la mirada avergonzado, no podía creer el hecho de que se haya trabado tanto.

—¿Al baile? Si, si quiero.

—¿De verdad?—dijo mirándola rápidamente. —G-gracias Ami—se quedó perdido en esos ojos rojos con un rubor inmenso, todos a su alrededor podían notarlo.

Cuando Ami llegó a su casa, fue en busca de sus papás para decirles que fueran a comprar un vestido ya que iría al baile con Naruhito. Eijiro casi se desmaya en cuanto escuchó aquello y no quería ni imaginar cómo estaría Bakugou, que lo más probable estaría festejando.

Pero, no tuvo de otra más que comprarle un vestido a su princesa, porque daría todo por ellas. A Emi también le compró y en parte estaba feliz de que ella fuera sola pero a la vez le inquietaba porque tampoco quería que estuviera sola.

El día del baile llegó, Eijiro quiso hasta entrar para vigilar a su pequeña, pero Denki lo detuvo en el portón, así que solo se despidió de sus pequeñas y las dejó ir.

—Eres un exagerado papá—dijo divertido Kei.

—Ya sabes cómo se comporta con ellas—continuó Denki quien se encontraba acomodando la corbata de Kei.

—Kei—se escuchó la voz de Tsubomi detrás de ellos, así que todos giraron hacia esa dirección y la vieron. Kei se quedó embobado admirándola para después esbozar una sonrisa.

—Tsubomi—dijo casi en un suspiro.

Denki solo sonrió, esperaba con ansias el día en que su hijo descubriera sus propios sentimientos, era un poco lento como su padre. Kei cerró los ojos de golpe cuando vio como unos dedos casi lo picaban.

—No la mires tanto—era la voz de Bakugou quien se encontraba delante de Kei.

—Papá basta—Tsubomi se acercó a Bakugou para alejarlo—no empieces.

Eijiro empezó a reírse, pero en cuanto vio a Naruhito se le borró aquella sonrisa, y claro que Bakugou lo notó, así que se acercó a su hijo para tomarlo de los hombros.

—Recuerda Naruhito, dale la flor a Ami—dijo y Eijiro notó que la llevaba entre sus manos.

—Oye, eso es trampa—se quejó Eijiro y Bakugou solo sonrió victoriosamente.

—Kacchan, ya déjalo—apareció Midoriya detrás de ellos.

Tsubomi ya harta de eso, tomó de la mano a su hermano para después dirigirse a Kei y también tomarlo de mano, los guió hacia adentro para dejar a sus papás en sus conflictos.

Estando adentro, Naruhito se apartó de ellos y buscó con la mirada a Ami, en cuanto la vio se acercó a ella para entregarle la rosa. Emi solo observó desde la mesa donde había una fuente de chocolate y en cuanto miró a su hermano junto a Tsubomi, se escondió para admirar la belleza de la rubia.

Habían muchos mirando a Tsubomi y a Kei, aunque no era novedad que fueran juntos a un baile, además, siempre iban a juego. Lo que muchos suponían que posiblemente ya eran pareja cuando la realidad era otra.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora