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Denki se encontraba alistándose, pues ese día Eijiro lo invitó a un cena para celebrar que tendrían un bebé, su madre solo lo observaba a través del marco de la puerta; sonreía porque al fin su pequeño era feliz.

—¿Me veo bien mamá?—la miró por el espejo.

—Me recordaste a mi, yo siempre me arreglaba para verme bien en cada cita con tu papá—caminó hacia él. —Te ves hermoso cariño.

—Gracias mamá—le dedicó una sonrisa. —Además, no necesitabas arreglarte mucho, tú ya eres bonita.

—Bueno, date prisa. Kirishima te espera—le acomodó un mechón.

Denki asintió y se miró una última vez al espejo, posterior a eso, se despidió con un beso en la mejilla. De pronto escuchó como tocaban a su timbre, cuando bajó se encontró a su papá hablando con Kirishima, ya parecían más cercanos.

Eso le alegraba .

Su padre se percató de su presencia, así que solo le sonrió dándole paso para que saliera.

—Diviértete hijo—le dio palmadas en el hombro.

—Sí papá—asintió y después miró a Eijiro para sonreírle.

Eijiro sentía que su corazón se derretía, pues esa sonrisa la amaba y se sentía tan afortunado por tenerlo como novio.

Aunque, eso cambiaría después de esa cita.

Ambos se fueron hacia el restaurante donde reservó la cita, prefirió un lugar a solas ya que no le gustaba llamar mucho la atención. Todo estaba arreglado con velas, en el centro estaba una cubeta con una botella de champagne, obviamente Denki no tomaría pero era de adorno.

Cenaban tranquilamente, pero Eijiro siempre desviaba la mirada hacia la tapa de la botella, pues allí había colocado el anillo de compromiso. Una pésima idea, porque en ningún momento Denki dirigía la vista hacia allí..

—Voy al baño—le comentó y se puso de pie.

Fue ahí donde Kirishima tomó el anillo y lo volvió a colocar en la cajita. Espero ansiosamente a que llegara, pues ya tenía en mente las palabras exactas para pedirte que sea su esposo, un día antes las practico.

Cuando vio que llegó, sus nervios lo traicionaron y su mente quedó en blanco.

—Ya llegue—se acomodó y dirigió la mirada hacia él, pero lo notó extraño. —¿Todo bien Eijiro?

—Eh si... Y-yo me preguntaba... S-si t-tú—empezó a sudar y las palabras no le salían. Si estaba decidido al dar el siguiente paso, ahora estaba indeciso, ¿qué haría si le decía que no? Aunque, era imposible a esas alturas.

—¿Estas seguro?—preguntó no tan convencido.

—Bueno y-yo—tomó aire y se puso de pie, tenía que hacerlo si o si, porque si no su amigo Bakugou lo mataría. Él lo había ayudado a comprar el anillo, además de conseguirle el restaurante.

—¿T-tú?—dijo invitando a que continuara. También lo miró confundido cuando se levantó.

—Denki, en verdad muchas gracias por todo, tú fuiste la luz que me iluminó en la oscuridad y estoy seguro de querer compartir mi vida contigo. Si la historia del hilo rojo es verdadera, sé que tú y yo tenemos el mismo hilo en nuestras manos —se arrodilló sacando la cajita para abrirla—cuando un pingüino conoce a su pareja, lo hace para toda la vida. Así que quiero preguntarte... ¿Quieres ser mi pingüino?

Denki asintió y una lágrima recorría su mejilla, por inercia acercó su mano para que Eijiro colocará el anillo. Después de que se lo colocó, se puso de pie para acercarse a él y besarlo.

Mientras tanto, Bakugou y Kei estaban escondidos observando todo, el pequeño saltó de felicidad pero sin hacer ruido.

—Felicidades Kei, tienes mamá—le dio palmadas en su hombro.

—Desde un principio lo fue—sonrió orgulloso.

Un mes después, se fueron con el obstetra para saber el género del bebé, Denki se encontraba recostado mientras que Eijiro estaba sentado a su lado al igual que Kei.

—Bueno—habló el hombre de cabellera gris—felicitaciones, es una niña—dijo mientras mantenía fija la mirada en el monitor y con la otra mano pasaba el equipo.

—¿Niña?—dijeron al unísono mientras se veían con una sonrisa.

Pero Kei negó con los dedos, cosa que le pareció extraño a Eijiro, cuando estuvo a punto de decir algo, el obstetra hablo.

—No, no. Perdónenme son dos, son gemelas—corrigió y Kei asintió con los ojos cerrados mientras se mantenía orgulloso.

—¿Dos?—preguntaron al unísono para después mirarse.

—¡Ya sabía! Ellas me lo dijeron—abrió los ojos para asentir constantemente.

—No lo puedo creer, dos niñas—comentó Eijiro con una sonrisa en el rostro. Pues ahora serían 5 en la familia Kirishima.

Después de salir de allí, fueron a una tienda para empezar a comprar las cosas, el más emocionado era Kei, él elegía la ropa y algunos juguetes.

—Este le gustará a mi hermana 1 y este para mi hermana 2—tomó unos peluches para después echarlos al carrito.

Ni Denki ni Eijiro le decían nada, solo lo miraban con una sonrisa, pues, a pesar de que su vientre aún no era enorme, lo tomaba de la mano para protegerlo de alguna caída.

Después de que Kei se cansara de elegir cosas, fueron a pagar. Al llegar a casa, Eijiro dejó recostado a Denki y todo lo que quería hacer, lo detenía para hacerlo él.

—Eiji, yo puedo hacerlo—tomó el vaso.

—No, no. Tú debes estar en reposo—retiró la bandeja.

—Aún no me crece la panza, todavía puedo hacer esto—le dio un sorbo.

Después, llegó Kei recostándose a lado de Denki para acariciar el vientre. —Mis hermanitas, ya quiero que nazcan.

—¿Cómo supiste que eran 2?—preguntó Eijiro con una sonrisa.

—El poder de hermano mayor—correspondió la sonrisa.

—Vaya, es cierto—dijo Denki acariciando su cabello—serás el hermano mayor.

—Yo cuidaré de ellas, como todo un alfa tengo que hacerlo—le dio un beso al vientre. Denki solo sonrió, adoraba que Kei se comportara de esa manera.

—Que suerte tendrán tus hermanas entonces—dijo Denki.

—Oye Kei—hablo Eijiro—no te robes a mis hijas, yo también quiero acariciar el vientre de mamá.

—Nimodo papá, tendrás que esperar—negó con el dedo.

De pronto, escucharon como la puerta se abría revelando unas cabelleras negras, Kei alzó la vista y sonrió.

—¡Abuelos!—se reincorporó para sentarse.

—¿Abuelos?—preguntó Denki, pues era la primera vez que los conocía. Los miró y el señor era idéntico a Eijiro pero con un semblante más serio.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora