"Solo vos vas marcado el paso de este juego"
De repente, sin previo aviso, agarró un vaso de agua de la mesita a su lado y lo lanzó hacia ellos con todas sus fuerzas.
—¡No se acerquen más! —gritó con la voz temblorosa, pero cargada de desafío.
El vaso no alcanzó a ninguno de los dos y terminó estrellándose contra el suelo, derramando el agua y haciendo un ruido estruendoso. Arián dio un pequeño salto del susto, mientras Eros, con su usual compostura, simplemente levantó una ceja, claramente más intrigado que molesto.
—¿Qué fue eso? —preguntó Eros, con un tono neutral pero curioso, mientras se inclinaba ligeramente hacia el niño.
—¡No confío en ustedes! —espetó Ilay, sus ojos llenos de lágrimas contenidas mientras sus pequeñas manos temblaban. Se aferró a las sábanas con fuerza, su voz quebrándose—. ¡Nadie es bueno conmigo! Siempre... siempre quieren algo a cambio, ademas nadie me dice donde esta Inti, me lo quitaron.
Grito acusándoles.
Arián sintió como su corazón se estrujaba ante esas palabras. Dio un paso adelante, pero se detuvo, consciente de que un movimiento brusco podría asustar aún más al pequeño.
—Ilay... —dijo con la voz más suave que pudo—. No estamos aquí para hacerte daño. No queremos nada de ti, solo que estés bien y sobre Inti el esta bien lo están cuidando muy bien.
Eros suspiró, cruzando los brazos mientras se inclinaba ligeramente hacia la cama.
—Eres un niño listo, eso está claro —dijo, su tono firme pero calmado—. Pero también eres un niño, Ilay. Y aunque no confíes en nosotros ahora, te prometo que no vamos a lastimarte.
Ilay no respondió de inmediato. Miró a ambos hombres, sus ojos evaluándolos, como si buscara la más mínima señal de amenaza. Pero todo lo que encontró fue una paciencia y una calidez que no estaba acostumbrado a recibir. Por primera vez, algo dentro de él dudó de su propia desconfianza. ¿Podría ser que, tal vez, estas personas fueran diferentes?
Pero el pequeño no estaba listo para ceder. Aún con el pecho agitado, apretó los labios y giró el rostro hacia la ventana, murmurando apenas audible:
—No necesito que me cuiden. Yo puedo solo. Siempre lo he hecho.
Arián intercambió una mirada con Eros, sus ojos reflejando una mezcla de tristeza y determinación. Sabían que ganarse la confianza de Ilay no sería fácil, pero en ese instante, ambos estaban más seguros que nunca de que no se rendirían
—Lo sabemos Ilay, eres el niño más valiente y fuerte que he conocido, pero a un con todo eso necesitas que te protegían y cuiden con todo el amor de un niño merece.
Ilay al escucharlo una pregunta se le vino a la cabeza y eso era.
—¿Como saben mi nombre?—pregunto con el tono más serio que pudo hacer.
Eros sostuvo la mirada de Ilay, manteniéndose tranquilo mientras intentaba responder de la forma más convincente posible.
—El hospital nos dio tu información —repitió, con un tono suave pero firme.
Ilay no apartó los ojos de ellos, escrutando cada uno de sus movimientos, cada expresión. Finalmente, sacudió la cabeza con una mueca de incredulidad.
—Eso no tiene sentido —replicó, cruzando los brazos con desconfianza—. Este lugar solo pueden entrar gente con dinero y desde lejos sebe que no es un hospital público. Mi tía nunca gastaría dinero en un lugar así para mí. ¿Por qué están mintiendo? ademas esta habitación me parece demasiado infantil para mi gusto no soy un bebe ya soy grande.
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Vuelvo a Casa.
WerewolfHace mucho, mucho para así decirlo en una cabaña en el medio del bosque nació, un pequeño cachorro, sus padres saltaba de felicidad y ventura asía su hijo recién nacido, este pequeño cachorro era el fruto de un amor tristemente prohibido. Este peque...
