"simplemente no se"
A la mañana siguiente, Eros llegó al hospital con un café en la mano, aún algo cansado pero decidido a estar junto a su familia. Había recibido un resumen de todo lo que había pasado durante la noche y no pudo evitar sentir una mezcla de emociones: preocupación, culpa por no haber estado presente y una profunda ternura hacia Arián, quien había manejado todo.
Cuando empujó suavemente la puerta de la habitación, la escena que encontró lo dejó sin palabras.
Arián estaba sentado en la cama, con Ilay profundamente dormido en su regazo. El pequeño estaba acurrucado como si buscara refugio, su cabeza descansando en el pecho de Arián mientras una de sus manos sujetaba con firmeza la camisa de este, como si temiera que lo dejara ir. Arián, por su parte, también se había quedado dormido, apoyado contra el respaldo de la cama, con un brazo rodeando a Ilay de manera protectora.
Eros sintió cómo una cálida sonrisa se formaba en sus labios. A pesar de las dificultades, aquella imagen era una muestra de que algo especial estaba creciendo entre ellos. Caminó hacia la cama con cuidado para no despertarlos y dejó el café sobre la mesa.
Se quedó unos minutos en silencio, observándolos. Por un instante, su corazón se llenó de una emoción que no podía describir con palabras. Había sido extraño aceptar la idea de ser padres del pequeño Ilay, especialmente en circunstancias tan inesperadas, pero en ese momento, todo parecía tener sentido, para ellos fue difícil recibir esa noticia hace mucho tiempo atrás.
Arián comenzó a moverse ligeramente, despertando al sentir la presencia de Eros. Abrió los ojos lentamente y, al verlo, le dedicó una sonrisa somnolienta.
—Buenos días —susurró Arián, tratando de no despertar a Ilay.
—Buenos días —respondió Eros en el mismo tono—. Parece que tuviste una noche agitada.
Arián asintió con suavidad, acariciando el cabello de Ilay.
—Fue difícil, pero creo que estamos avanzando. Anoche estuvo asustado, pero... míralo ahora.
Eros se inclinó un poco para acariciar la cabeza de Ilay con ternura, observando cómo el niño seguía durmiendo profundamente.
—Está comenzando a confiar en ti... en nosotros. Esto es solo el principio, pero lo lograremos.
Arián lo miró con gratitud y susurró:
—Gracias por estar aquí.
Eros le sonrió y se sentó junto a ellos, decidido a pasar ese día acompañándolos. Para él, nada era más importante que fortalecer ese lazo que ya empezaba a formarse entre ellos tres.
Los días pasaban y poco a poco Ilay comenzaba a recuperarse tanto física como emocionalmente. Aunque aún tenía sus momentos de desconfianza y rebeldía, su cuerpo ya respondía mejor, y sus heridas iban sanando. Arián, por su parte, se mantenía siempre cerca de él, dedicándole tiempo y cuidado.
Una de las actividades que Arián había comenzado a implementar eran los paseos diarios por el hermoso jardín del hospital. El primer intento, sin embargo, fue toda una batalla.
—No quiero ir, ¡déjame en paz! —gritó Ilay, mientras pataleaba con todas sus fuerzas. Se aferraba a los bordes de la cama como si estuviera librando una guerra por su vida, irónico porque días atrás quería irse a todo costa.
Arián, con su paciencia infinita, lo levantó en brazos mientras Ilay se revolvía como un pequeño torbellino.
—Solo será un rato, cariño. Un poco de aire fresco te hará bien —dijo con voz suave, esquivando los golpes que el niño lanzaba al aire.
—¡No me importa! ¡Bájame! —insistió Ilay, su rostro enrojecido de frustración.
El berrinche fue tan ruidoso que una de las enfermeras asomó la cabeza por la puerta, preocupada por los gritos. Arián solo le dedicó una sonrisa tranquila antes de salir de la habitación cargando al niño rebelde, como un bebe.
Ilay esta que explota no entendía por que lo trataba como un bebe cuando, él ya era grande se los hizo saber tantas veces, que ya era repetitivo para el, hasta llego a pensar que capas se les había perdido un tornillo en la cabeza (que están locos).
Ilay, al darse cuenta de que sus esfuerzos eran inútiles, empezó a calmarse a mitad de camino. Cruzaron un largo pasillo, y cuando finalmente llegaron al jardín, el niño se quedó en silencio. Era un lugar lleno de flores coloridas, con senderos bien cuidados y un par de bancos bajo la sombra de los árboles.
Arián se sentó en uno de los bancos, todavía con Ilay en brazos.
—¿Ves? No es tan malo, ¿verdad? —le dijo mientras acariciaba su cabello.
Ilay no respondió. Estaba demasiado ocupado mirando las flores y escuchando el suave murmullo del viento entre las hojas. Aunque al principio trató de mostrarse indiferente, pronto su curiosidad lo venció.
Que se olvidó del miedo y la desconfianza asía el mundo especialmente hacía las personas en especial, la curiosidad fue tanta que hizo preguntas de todo aquello que le llamaba la atención, Arian estaba tan contento por que Ilay por fin pudo regalarse y ser ese pequeño bebe que oculta en su interior y que por miedo lo oculta muy dentro de él para no salir lastimado.
Al día siguiente, el berrinche fue menor, y al tercer día, Ilay ya no peleó. Simplemente dejó que Arián lo cargara y lo llevara al jardín sin más resistencia.
—Ya ni pataleas —bromeó Arián una tarde mientras paseaban.
—Es porque no sirve de nada... tú siempre ganas —respondió Ilay con un ligero puchero, aunque había un brillo de diversión en sus ojos.
Arián soltó una pequeña risa, satisfecho con el progreso. Aunque al principio Ilay había sentido vergüenza, timidez y un poco de rabia por ser cargado como un bebé, ahora parecía haberse acostumbrado. Incluso había empezado a disfrutar los momentos al aire libre, aunque jamás lo admitiría en voz alta.
En esos paseos, el vínculo entre ellos se hacía más fuerte. Arián lo trataba con una ternura que Ilay nunca había experimentado antes, y aunque el niño aún era reacio a confiar completamente, en el fondo comenzaba a sentir que, tal vez, estar con Arián y Eros no era tan malo después de todo.
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:) pregunta pregunta ¿Que hacen? yo viendo por primera vez la película llamada After y publicando cap, hasta a hora interesante.
Nunca me a llamado la atención por eso recién la veo jajajja
Alguna recomendación en peliculas?
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Vuelvo a Casa.
Hombres LoboHace mucho, mucho para así decirlo en una cabaña en el medio del bosque nació, un pequeño cachorro, sus padres saltaba de felicidad y ventura asía su hijo recién nacido, este pequeño cachorro era el fruto de un amor tristemente prohibido. Este peque...
