"el corazón tanto espero y así sera"
Luego de varias horas de exhaustivas pruebas y análisis, los resultados finalmente estuvieron listos. El doctor se reunió con Arián y Eros en una pequeña sala cercana para explicarles las pautas y los pasos a seguir. Ambos escucharon atentamente, conscientes de la delicadeza de la situación.
—Todo está preparado —dijo el doctor con una leve sonrisa de aprobación—. Los resultados indican que el pequeño responde de manera positiva a su presencia. Ahora procederemos con el siguiente paso: entrarán a la habitación y liberarán sus feromonas de forma controlada. Esto ayudará a estabilizar su sistema y fortalecer su recuperación.
Arián tragó saliva, sus nervios a flor de piel.
—¿Y hay algo que debamos evitar? —preguntó, buscando seguridad.
—Sí, mantengan la calma en todo momento. Sus emociones influirán directamente en la efectividad del proceso. Deben transmitir tranquilidad y protección. No es necesario que hablen mucho, solo que permanezcan cerca de él y lo toquen con suavidad.
Eros asintió con determinación, mientras juntaba su mano firme sobre la mano de Arián.
—Estamos listos.
El doctor los guió hasta la puerta de la habitación de Ilay. Desde afuera, podían ver al niño acostado, rodeado de máquinas que monitoreaban cada aspecto de su estado de salud. Aunque se veía frágil, había algo en su pequeño cuerpo que transmitía una fuerza interior, una lucha constante por seguir adelante.
—Adelante, pero recuerden las pautas —les recordó la enfermera mientras abría la puerta.
Arián y Eros intercambiaron una mirada antes de entrar juntos. El aire en la habitación era cálido y silencioso, roto solo por el leve zumbido de los monitores. Ambos avanzaron lentamente hacia la cama de Ilay.
Arián fue el primero en acercarse. Con manos temblorosas, tomó una de las pequeñas manos del niño, tan frágil que parecía de cristal.
—Hola,mi pequeño... —murmuró, dejando que su lobo, Ciro, se manifestara de manera sutil, liberando sus feromonas.
Eros se colocó al otro lado de la cama, inclinándose para tocar con cuidado la frente de Ilay. Su propia presencia irradiaba una calma protectora mientras permitía que sus feromonas fluyeran de forma natural. Ambos alfas y omegas en vínculo marcaban un territorio emocional y físico alrededor del niño, rodeándolo con un aura de calidez y seguridad.
De repente, uno de los monitores emitió un leve pitido diferente. Arián levantó la vista alarmado, pero el doctor, que observaba desde la puerta, levantó una mano para calmarlo.
—Es normal. Su cuerpo está respondiendo a ustedes.
Ilay se movió ligeramente, como si sintiera su presencia incluso en su estado inconsciente. Una expresión más relajada apareció en su rostro, y su respiración se estabilizó.
Arián sintió una ola de emoción recorrerlo. Había algo increíblemente poderoso en ese momento, como si estuvieran conectados de una manera que iba más allá de las palabras. Miró a Eros, y este asintió, compartiendo el mismo sentimiento.
—Va a estar bien —dijo Eros en voz baja, más como una promesa que como una afirmación.
Los dos permanecieron allí, asegurándose de que Ilay estuviera envuelto en la seguridad y el amor que tanto necesitaba. Aunque apenas comenzaban este viaje, ambos sabían que harían lo que fuera necesario para proteger a ese pequeño niño que, de alguna manera, ya era parte de ellos.
Las horas transcurrían lentamente en la habitación de cuidados intensivos, pero ni Arián ni Eros parecían preocuparse por el tiempo. Su atención estaba completamente centrada en Ilay.
Cada pequeño cambio en su respiración, cada leve movimiento de sus manos o parpadeo era suficiente para mantenerlos en vilo.
Arián, con su instinto protector a flor de piel, no se separó del lado de la cama del niño. Tocaba suavemente su frente y sus manos, como si su contacto pudiera transmitirle la fuerza que necesitaba para sanar.
Eros, aunque más reservado en sus emociones, se mantenía vigilante, asegurándose de que todo estuviera en orden y protegiendo el espacio con la autoridad natural que emanaba de él.
Ambos habían liberado sus feromonas de manera instintiva, y el aire de la habitación estaba impregnado con una mezcla poderosa de protección y advertencia. Era un mensaje claro y contundente: este lugar era su territorio, y cualquier amenaza sería enfrentada sin dudarlo.
Las enfermeras que entraban a la habitación, aunque profesionales, lo hacían con cautela. Antes de cruzar la puerta, pedían permiso, un acto que no era solo de cortesía, sino una necesidad.
Incluso con sus mascarillas reforzadas, podían sentir el peso de las feromonas en el ambiente, un aroma fuerte que hablaba de cuidado, amor y posesividad.
—Nunca había sentido algo así —comentó una de las enfermeras más jóvenes a su compañera en el pasillo—. Es como si el aire estuviera cargado con una energía distinta.
—Es porque no solo están cuidándolo, lo están reclamando —respondió la enfermera más experimentada—. Ese niño ya no está solo.
Dentro de la habitación, Arián acariciaba el cabello de Ilay con una ternura infinita.
—Eres tan fuerte, pequeño —murmuró, con los ojos brillando por las emociones contenidas—. Prometo que no volverás a estar solo.
Eros, de pie junto a la ventana, cruzó los brazos mientras observaba la ciudad desde las alturas. Sabía que el camino por delante sería complicado, especialmente con los tutores legales de Ilay todavía en el panorama, pero estaba decidido. Nada ni nadie se interpondría entre ellos y pequeño que, sin saberlo, ya había conquistado sus corazones.
El olor en la habitación, una mezcla única de manzana dulce, y un toque de jazmín, era cada vez más fuerte. Arián y Eros habían creado un refugio seguro, no solo para Ilay, sino también para ellos mismos. Era el inicio de algo nuevo, una conexión inquebrantable que los uniría para siempre.
[........]
Holiss, ayer no puplique por que estaba ocupada seria una gran mentira jaja solo no se ;)
Una pregunta, quieren cap largos o cortos?
;)
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Vuelvo a Casa.
WerewolfHace mucho, mucho para así decirlo en una cabaña en el medio del bosque nació, un pequeño cachorro, sus padres saltaba de felicidad y ventura asía su hijo recién nacido, este pequeño cachorro era el fruto de un amor tristemente prohibido. Este peque...
