"Cambios de planes"
El alfa se recargó en la silla, con una sonrisa retorcida curvándose en sus labios.
—Para que ellos no sepan que fuimos nosotros... —dijo lentamente, como si estuviera saboreando cada palabra—, vamos a echarte toda la culpa, John.
John abrió los ojos de par en par, sintiendo cómo la sangre le abandonaba el rostro.
—¿Q-qué? No... no... —tartamudeó, negando con la cabeza una y otra vez, como si con eso pudiera borrar lo que acababa de escuchar.
El alfa soltó una carcajada seca.
—No digas que no, John. —Su voz se volvió fría como el hielo—. Te usaremos como tapadera... Así, todos pensarán que el tío del niño secuestró al hijo de la familia Blackfux por codicia.
John sintió un nudo en la garganta.
—Imagínalo... —continuó el alfa, con una cruel satisfacción—: "Loco secuestra al hijo de los Blackfux"... Una gran portada para los periódicos, ¿no crees?
—No... yo... yo no... —susurró John, desesperado.
El alfa se inclinó hacia adelante, su mirada oscura clavándose como dagas en John.
—Nos lo debes, John. Nos metiste en este lío... —espetó con los dientes apretados—. Si mi jefe superior se entera de esto, no solo tú acabarás bajo tierra. Así que debo arreglar este desastre, y para eso... tú serás el villano de la historia.
John temblaba. Cada músculo de su cuerpo quería correr, pero sabía que no tenía escapatoria.
—No... no... —seguía murmurando, negando con la cabeza sin cesar, como un disco rayado.
El alfa chasqueó los dedos.
—Ya que aceptas... así será. —Sonrió con una calma aterradora—. Ahora, por el lío en el que nos metiste... mis hombres te darán una lección que nunca olvidarás, así aprenderás que cada acción tiene sus consecuencias.
John apenas tuvo tiempo de abrir la boca para protestar cuando los dos hombres que lo sujetaban comenzaron a golpearlo.
El primer puñetazo le partió el labio.
El segundo lo lanzó contra el suelo, donde las patadas continuaron.
John gritó, rogó... pero las súplicas solo hicieron que los golpes fueran más brutales.
El alfa observaba la escena sin moverse, bebiendo tranquilamente su alcohol, como si fuera un espectáculo más de la noche.
Finalmente, cuando John dejó de moverse, desmayado y sangrando, el alfa se levantó de su silla y le dirigió una última mirada.
—Llévenlo con el niño. —Ordenó—. Tenemos cinco días para armar esta tapadera antes de que la familia Blackfux nos encuentre.
Los hombres asintieron, levantando el cuerpo inerte de John del suelo como si fuera un saco de patatas.
El alfa se encendió un cigarro, exhaló una densa nube de humo y sonrió de lado.
—Que empiece el juego.
Mientras eso sucedía, ya había pasado más de una hora desde que Ilay fue secuestrado.
El efecto del líquido que aquellos hombres le hicieron inhalar finalmente comenzaba a desvanecerse, aunque el niño seguía sintiendo su cuerpo pesado y entumecido. No habían tenido piedad... la sustancia que usaron era lo suficientemente fuerte como para derribar a un adulto, y él apenas era un niño. Si la dosis hubiera sido un poco mayor, quizás no habría despertado jamás.
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Vuelvo a Casa.
Hombres LoboHace mucho, mucho para así decirlo en una cabaña en el medio del bosque nació, un pequeño cachorro, sus padres saltaba de felicidad y ventura asía su hijo recién nacido, este pequeño cachorro era el fruto de un amor tristemente prohibido. Este peque...
