Capítulo 47

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"Las situaciones de la vida, son actos de tus propias acciones"

Solo pasaron dos días y ilay seguía con la idea de quererse escaparse, solo esperaba la oportunidad y justo ese día se le dio, esa misma mañana Eros recibió una llamada urgente. El acuerdo comercial con una empresa francesa había sufrido modificaciones inesperadas; los precios habían cambiado sin previo aviso. Molesto y frustrado por que pensaba pasar todo el día con su esposo y su hermoso cachorro. Salió temprano para resolver el problema en persona.

Arián, por su parte, estaba igual de ocupado. Había recibido un correo informándole que la entrega de una de sus pinturas se retrasaría debido a problemas en la paquetería. Inmediatamente, comenzó a hacer llamadas y enviar mensajes, tratando de solucionar el inconveniente.

Arián suspiró con frustración. El problema con la pintura solo empeoraba. La obra debía llegar en perfectas condiciones, pero el retraso y la mala gestión de la paquetería lo tenían al borde de un ataque de nervios.

Para solucionarlo, debía salir al menos una hora, pero eso significaba dejar a Ilay y a Inti solos en casa. Esa no era una opción.

Los abuelos paternos de Ilay estaban de viaje, y Eros seguía lidiando con el acuerdo comercial en la empresa. No había nadie que pudiera quedarse con su cachorro.

Arián mordió su labio inferior, pensando rápidamente. No podía arriesgarse a que Ilay intentara hacer alguna travesura.

Entonces, una idea cruzó por su mente.

Sacó su teléfono y marcó un número. Después de un par de tonos, una voz femenina y amable respondió al otro lado de la línea.

—¡Rosa! —exclamó Arián, aliviado—. ¿Tienes tiempo para venir a casa un rato? Necesito un favor enorme.

Arián sabía que algunos pensarían: "¿Por qué simplemente no lleva a Ilay con él?" Pero la respuesta era obvia.

Tendría que estar de un lado a otro, negociando con varias personas, y no podría prestarle la atención que Ilay necesitaba. Además, Ilay no venía solo. Inti también estaba con él, y no podía imaginarse al pequeño cachorro en medio de ese ambiente lleno de adultos estresados y conversaciones interminables.

No, definitivamente no era una opción.

La mejor solución era Rosa. Ella aún no había conocido a Ilay, pues había estado de vacaciones. Además, por petición de Eros y Arián, decidieron esperar un poco antes de presentárselo. Querían que Ilay se acostumbrara a ellos primero, sin sentirse abrumado por demasiadas personas nuevas al mismo tiempo.

Ahora, sin embargo, no tenían otra opción. Era el momento perfecto para que Rosa y Ilay se conocieran.

Arián habló por teléfono durante veinte minutos, caminando de un lado a otro mientras intentaba solucionar el problema. Ilay, sentado en el sofá, lo observaba con curiosidad, sin entender del todo qué sucedía. Inti, a su lado, seguía con la mirada los movimientos de Arián, como si fuera un juego.

Cuando finalmente terminó la llamada, Arián suspiró y se acercó a Ilay. Se sentó junto a él y, con una sonrisa tranquila, le explicó la situación.

—Ilay, necesito salir un momento para resolver un problema con una pintura. No será mucho tiempo, pero no quiero dejarte solo.

Ilay frunció el ceño, no muy convencido.

—¿Entonces qué harás? —preguntó.

—Llamé a Rosa —respondió Arián—. Es la encargada de la casa, cocina, limpia y ayuda en todo. También estaba muy emocionada por conocerte.

Vuelvo a Casa.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora