Capítulo 37

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Los días que siguieron fueron bastante normales. O tanto como podían serlo, dadas las circunstancias.

Por su parte, Isidoro trató de distraer su mente con el trabajo. 

Fiel a su palabra, Vanessa le dió un permiso definitivo luego de tener los resultados sobre su examen. Sin embargo, ya que su tobillo aún no sanaba del todo, el peliblanco estuvo confinado a trabajo de escritorio por la siguiente semana y media.

Freddy y Gustabo tomaron por costumbre, durante ese tiempo, el pasarse por recepción cada tanto para charlar con el oficial y distraerlo un poco. Ellos sabían, aunque Isidoro se empeñaba en actuar como si nada pasara en absoluto, que el peliblanco estaba preocupado por lo que pudiera pasar. 

Ninguno de los dos podía culparlo por eso. Después de todo, su futuro se resumía en matar o morir.

Fue por ese entonces que Freddy recordó aquella conversación que había tenido con Isidoro una vez, hace unos meses.

«Si estuvieras en una situación donde tienes que elegir entre salvarte a ti mismo o a alguien más, ¿te salvarías a ti mismo?»

«Pues depende, ¿no? ¿Quién es la otra persona, un random o alguien que conozco?»

«Alguien a quien aprecias...»

Freddy podía notar que, a pesar de todo lo ocurrido, Isidoro aún dudaba sobre lo que debía hacer. Dudaba porque era, en esencia, alguien bueno. Dudaba porque en su mente aún guardaba el recuerdo de la persona que creía conocer. Dudaba porque quería creer que las bondades que había visto en Daniel no eran todas una farsa. Y más que generar celos en Freddy, eso le causaba preocupación. Tenía que admitir que le daba miedo que, llegado el momento, Isidoro no fuera capaz de dar el tiro de gracia. Y le aterrorizaba aún más la idea de que, a causa de ello, pueda perder a Isidoro para siempre.

Y ese era el motivo por el cual, tan pronto como pudo, llamó a Javi. Ya sabía lo que le había pasado a Isidoro en España, por lo que tener a su contacto investigando eso era una tontería total. En cambio, le pidió que se centrara en vigilar a Daniel Salazar. Aún si Isidoro tenía a Luisito monitoreando a Daniel, sería más fácil y rápido para Javi, estando en el mismo país y ciudad que el otro hombre, seguirle los pasos.

De paso, también le pidió que buscara información sobre la hermana, Karla Salazar. 

Aunque Freddy tenía que admitir que no esperaba que Javi hallara mucha información sobre la mujer, al menos esperaba algo. Sin embargo, aún días después de que Javi le dijera los resultados de su investigación, sus palabras seguían resonando en la cabeza del pelinegro.

"No existe ninguna Karla Salazar."

Freddy no creía que Isidoro les hubiera mentido sobre la mujer. Tampoco creía que Karla le haya mentido a Isidoro. Y según contó el peliblanco, ella misma le había dicho al oficial que no tenía una buena relación con su familia y que tampoco usaba su apellido de nacimiento. Aún así, era raro que alguien, sea ella o sus padres, fueran al extremo de ocultar o destruir su existencia como para que no exista ni un solo registro bajo su nombre. Más aún siendo de una familia tan prominente como eran los Salazar. 

Sin embargo, aún cuando le parecía algo interesante y curioso, determinó que descubrir las nimiedades de la vida privada de Karla no serían importantes justo ahora. Ahora lo único que llenaba la cabeza de Freddy era encontrar a Daniel primero que Isidoro y hacer el trabajo sucio en su lugar.

***

Antes de lo que cualquiera se imaginaba, el tiempo de recuperación de Isidoro llegó a su fin. Para entonces, podía usar su pie sin ningún dolor, aunque era raro volver a afirmarlo, y lo hacía con algo de inseguridad.

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