Aún había más cosas que Isidoro debía contarle a sus dos compañeros. Freddy, de alguna manera, estaba más curioso por lo que venía ahora, que debía ser la aparición de 15. El gallego podía entender, hasta cierto punto, la existencia de alguien como Daniel, pero aún no sabía cómo pintaba en todo esto la mujer que había mandado a Los Santos a Isidoro. ¿Qué tenía que ver ella en todo esto? ¿Por qué meterse en este conflicto en el que, hasta donde había contado el peliblanco, no tenía nada que ver? Y más importante aún, ¿cuál era ese encargo con el cual mandó a Isidoro a la isla?
Luego de las palabras de Gustabo, Isidoro se tomó unos minutos para recomponerse, aceptando el vaso de agua que le ofreció Freddy. La parte más dura para él había sido hablar de sus sentimientos por Daniel y sobre cómo Marco acabó en el hospital. Lo que seguía ahora era más sencillo, pero igual seguía siendo difícil para él sincerarse tanto. A pesar del apoyo que habían mostrado sus dos colegas, seguía temiendo que llegara un comentario juzgándolo. Sabía que ninguno de los dos lo haría, pero su mente seguía esperando lo peor.
Tomando una bocanada aire, decide retomar su relato. Cuando antes empiece, antes terminará.
—Aproximadamente una semana después de que la noticia explotara en todos los medios, iba de camino a la comisaría, cuando un coche negro con vidrios tintados se acercó a mí. Se detuvo justo a mi lado.
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—¿Isidoro Navarro?—pregunta una voz femenina.
Isidoro se gira para ver la ventanilla de la parte trasera bajarse, dejando ver una vibrante cabellera roja y una mujer hermosa.
El castaño la miró, un tanto aprehensivo.
Notando eso, la mujer sonríe. —Soy la hermana de Daniel, mucho gusto.
Isidoro no pudo evitar alzar las cejas en sorpresa. —¿Hermana? Daniel es hijo único.
La mujer soltó una suave risa sin gracia. —Sí, eso piensan todos. Pero le aseguro que soy tan real como es posible.
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—Me preguntó si me importaría tener una charla con ella. Me aseguró que no iba a verme en representación de su familia sino por un asunto personal. Al principio, me negué; no quería nada que ver con esa familia, pero me dijo algo que me hizo darme cuenta en el verdadero lío en el que me había metido.
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—Sr. Navarro, ¿usted cree que está seguro?
—¿Seguro?
—Sí. Me refiero a que está yendo activamente en contra del heredero de la familia más grande y poderosa de España. No será ningún problema para nuestros abogados defender a Daniel. Cuando mi hermano pueda salir a la calle sin ningún tipo de restricciones y sin la ley detrás de él, ¿qué cree que pasará?
Isidoro la miró en silencio por unos segundos.
—Usted es policía—sigue ella—así que confío en que podrá defenderse; al menos hasta cierto punto. Pero, ¿y su familia? ¿Sus amigos? Porque conozco a mi hermano, y sé que irá a por lo que usted aprecia más. Ya está yendo a por su carrera, ¿no es así?
Apretando la mandíbula, le contesta:—Ya me ocuparé yo de los míos y de mi trabajo.
—Pero no tiene por qué.
Isidoro la mira confundido. —¿Perdón?
—Tal vez el mundo no tenga idea de mi existencia, pero le aseguro que soy la más capaz de mi familia, Sr. Navarro. Yo puedo segurarme no solo de que su familia y amigos estén a salvo sino de que Daniel jamás sea capaz de ponerles una mano encima. ¿Y esos rumores sobre usted?—chasqueando los dedos, sonríe—. Los puedo hacer desaparecer tan rápido que pensará que se imaginó todo.
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Bloom
RomantizmLuego de verse envuelto en un escándalo en su antigua comisaría, Isidoro pide su traslado a Los Santos, lo más lejos posible de su antigua vida que tanto dolor le trae. Para evitar aún más daño y para proteger la identidad de quien lo ayudó a huir...
