Capítulo 60

97 18 8
                                        

Freddy estaba a punto de salir de la mansión rumbo a la comisaría cuando su móvil suena. Era un número privado, por lo que Freddy contesta esperando escuchar a Karla al otro lado del teléfono.

—¿Sí?

Freddy, dime que estás con Isidoro.

El gallego frunce el ceño y separa el móvil de su oreja para verificar que, efectivamente, fuera un número privado.

—¿Castro?—pregunta mientras se dirige al garaje.

Sí. ¿Estás con Isidoro?—repite la mujer.

—¿Por qué coño me llamas en oculto?

—¡¿Trucazo, estás o no con Isidoro?!—insiste, casi gritando, voz alterada.

El ceño fruncido del comisario se profundiza por un momento. ¿Castro conocía a Isidoro? ¿Desde cuándo? —No, no ha regresado aún. ¿Qué pasa?

Necesito que lo llames y vayan a comisaría.

—¿Por qué? ¿Pasó algo?

No hay tiempo, Freddy. Tienes que llevarlo a la armería.

Clara sonaba asustada y nerviosa, y nunca es buena señal que una psicóloga actúe de esa manera.

El comisario entra en su coche y pone la llamada en altavoz mientras lo enciende. —Castro, ¿te puedes calmar por un puto segundo y explicar qué coño está pasando?

Gustabo...

—¿Qué le pasó a Gustabo?—pregunta, preocupación tintando su voz.

Al otro lado de la línea se escucha un suspiro. Luego, con un tono un tanto amargo, la pelirroja contesta:—Se enteró que Conway es su padre y entró en pánico.

Freddy se toma un segundo para procesar esas palabras. —¿Que Conway es el padre de Gustabo? ¿Qué me estás contando, pava?

No hay tiempo para detalles, Freddy. Pogo tomó el control y está en la armería de comisaría. Tienes que llevar a Isidoro, rápido.

El gallego frunce el ceño. Así que el puto payaso había decidido mostrar el careto. —¿Por qué está en la armería?—pregunta.

Gustabo debió haber entrado sin darse cuenta... Por eso tienes que llevar a Isidoro lo más rápido posible.

Freddy se pasa una mano por la cara. Pogo de por sí era problemático. ¿Pogo con armas? Un desastre esperando por suceder. —Castro, si Pogo tiene acceso a armas, no hay forma que deje que Isidoro se le acerque. ¿Para qué cojones lo necesitas, justamente a él?

Porque es el puto ancla emocional de Gustabo. Trucazo, no puedo hacer nada por él estando fuera de la isla. La única persona que lo puede regresar a sus sentidos es Isidoro.

Freddy niega con la cabeza. —No.

—¡Freddy, por favor!—suplica la doctora.

—Me estás pidiendo que le ponga una bomba activada en las manos y tenga fe que no va a explotar. No va a pasar.

—¿Y qué pretendes, entonces? ¿No hacer nada y dejar que haga otra masacre?

—Sabes bien lo que voy a hacer, Castro. Ya habíamos hablado de esto—le contesta el gallego mientras abre la guantera del coche para sacar un arma que siempre dejaba ahí guardada.

Hay silencio en la llamada por unos segundos.

¿De verdad piensas matarlo?—pregunta la mujer, incrédula.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 07 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

BloomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora