Cuando el sol que entra por la ventana es demasiado fuerte para ignorar, Isidoro se despierta para encontrarse sólo en la habitación. Aunque no era una situación nueva, ya que Freddy siempre tenía la costumbre de levantarse temprano para ir a correr, con todo lo que había pasado la noche anterior, Isidoro entra en pánico por un pequeño segundo.
Su mente racional repite una y otra vez que Freddy estaba protegido en la mansión. Que todo estaba bien. Que habían sobrevivido todos.
Se tiene que obligar a calmarse, respirando lenta y profundamente antes de sentarse en la cama y mirar la hora.
El pequeño reloj en la mesita de noche marcaba las tres de la tarde. Había dormido unas diez horas. Nunca solía dormir tanto, pero todos habían tenido una noche complicada. En especial Isidoro. Era normal que su cerebro exigiera más descanso del usual.
Cuando sale de la habitación, la luz que entra ininterrumpida por las grandes ventanas de la sala amenaza con dejarlo ciego. Para sumar desgracias, Isidoro podía sentir el asomo de una migraña. El día prometía...
Cuando va camino a la cocina para servirse un vaso de agua, se encuentra con Gustabo y Freddy en el salón. Estaban teniendo una conversación en voces bajas, y Navarro no alcanzaba a escuchar nada de lo que decían, pero bastó con verlos callarse y tratar de fingir demencia para saber que estaban hablando de él. En otra ocasión, estaría curioso y les habría preguntado hasta el cansancio, obligándolos a contarle sólo para hacerlo callar. Hoy, sin embargo, no tenía mucha fuerza mental para eso.
-¿Dormiste bien?-le pregunta el rubio.
Sin contar las primeras horas que pasó en su habitación, Isidoro había dormido realmente bien. No sólo había dormido mucho más de lo normal, sino que fue un sueño ininterrumpido.
El peliblanco miró de reojo al comisario antes de asentir.
-Bien. Hoy tenemos que ir a comisaría. Holliday no para de enviarme mensajes con preguntas-comenta Gustabo.
Isidoro hace un ruidito que indica que lo que menos quiere hacer es ir a comisaría y dar explicaciones de lo sucedido anoche, incluso si era a Holliday. Podía confiarle ciertas cosas al castaño, como sus sentimientos por Freddy, pues había demostrado ser prudente, pero no tenía planeado contarle a nadie más en la isla sobre su situación con Daniel. No sabía cómo iba a explicar todo sin realmente contarle la verdad de su pasado.
-¿Qué le vamos a decir?-pregunta el peliblanco.
Gustabo se encoge de hombros. El rubio sabía que Isidoro no tenía deseo de contarle su pasado ni su historia a nadie más. A Freddy le contó por la naturaleza de su relación, dado que Daniel podía ir tras Freddy, y era justo y necesario que el gallego lo supiera todo. A Gustabo le había contado...bueno, realmente Gustabo no tenía idea de porqué le contó todo. Quería pensar que era porque lo consideraba un amigo cercano. Tal como había dicho Karla en la llamada de la noche anterior, Trucazo y García se habían convertido en personas importantes para Isidoro. Y aunque sabía que Noah le agradaba, Gustabo no creía que fueran los suficientemente cercanos como para que Isidoro quisiese contarle su pasado. Al menos, no por ahora.
-Es tu historia-comenta Gustabo, poniendo sus codos sobre sus rodillas-. ¿Qué tanto quieres contarle?
Isidoro niega con la cabeza. -Nada.
El castaño seguramente sería útil en toda esta situación, especialmente necesitando armas. El rango del jefe también sería útil a la hora de crear informes falsos e historias para encubrir sus actos. Aún así, Isidoro no quería contarle nada.
Al sentir la aprehensión de su compañero, Freddy interviene. -Ya hablaré yo con él. Nos conocemos desde hace años, y sé qué decirle para que deje de preguntar cosas.
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Bloom
RomanceLuego de verse envuelto en un escándalo en su antigua comisaría, Isidoro pide su traslado a Los Santos, lo más lejos posible de su antigua vida que tanto dolor le trae. Para evitar aún más daño y para proteger la identidad de quien lo ayudó a huir...
