Isidoro no había esperado el beso. Hace un minuto le estaba diciendo a Luis lo mucho que pensaba que esto era una mala idea, que debía borrar las fotos y que quería irse a casa. Luis insistía en que esperaran un poco más, que sabía que Freddy acabaría por llegar y podrían resolverlo todo de una vez por todas. Le dio un trago, lo convenció de beberlo. Luego, se inclinó y le dijo una simple palabra al oído: Perdón.
Antes de siquiera poder preguntarle o preguntarse por qué se estaba disculpando, sintió la mano de Luis en su nuca, su agarre firme y después, sus labios sobre los suyos.
El contacto lo paralizó. Normalmente habría reaccionado de golpe, apartándose inmediatamente, especialmente porque estaban en un lugar público, con decenas sobre decenas de personas a su alrededor, algunos seguro viendo cómo se besaban, pero por algún motivo, se congeló. Había sido tan improvisto que su cerebro tardó en registrar lo que estaba pasando. No hubo coqueteo previo, no hubo señales de que esto pasaría y a Isidoro le costó responder.
Sabía que lo que estaba pasando era un error. Esto no era parte del plan. Habían hablado de bailar juntos, tal vez algunos abrazos. Pero eso era todo. Las fotos, verlos juntos, verlos "coqueteando", eso debía ser suficiente para que Freddy y la persona a la que quería darle celos Luis reaccionaran de alguna manera. Isidoro no podía aceptar algo más allá de lo pactado. Aún así, a su cerebro se le estaba dificultando darle la orden a su cuerpo de romper el contacto.
Cuando siente la lengua de Luis deslizarse por sus labios, obligándolo a que abriera la boca para profundizar el beso, una sensación de disgusto le recorre el cuerpo. No le gustaba nada besar a otra persona, no cuando sabía que amaba a Freddy. No podía seguir con ese beso.
Isidoro por fin espabila. Sin embargo, ya era demasiado tarde.
Colocó sus manos en los hombros de Luis para empujarlo, pero antes de poder moverlo un solo centímetro, el caos se desata.
Siente como Luis se separa con brusquedad, desestabilizándolo a él también, lo que lo hace balancearse un poco hacia delante, y se tiene que apoyar en la barra para no irse de cara al suelo.
Isidoro escucha gritos, gente moviéndose, golpes, pero no entiende lo que está pasando.
Al igual que con el beso, su cerebro se toma su tiempo para poder comprender lo que está sucediendo frente a él.
En el suelo, Freddy está encima de Luis. El pelinegro, mucho más alto y musculoso que Luis, tiene al menor firmemente contra el piso, una mano en su cuello, ahorcándolo, a la vez que evita que se mueva, mientras que la otra le deja puñetazos llenos de un odio que Isidoro jamás había visto en Freddy. Trucazo parecía completamente cegado por la ira.
La boca del gallego se mueve, diciéndole o gritándole cosas a Luis, pero entre la música y los gritos de la gente, Isidoro no escucha nada de lo que dice.
El peliblanco mira incrédulo mientras el rostro de Luis se llena más y más de sangre, pero los puñetazos de Freddy no parecen querer detenerse.
La música para, y un tipo vestido de traje aparece entre la multitud, tratando de separar a Freddy de Luis. Sin embargo, rápidamente descubre que intentar intervenir con un Freddy que está fuera de sus cabales a causa del enojo era tanto inútil como era peligroso.
Trucazo ni siquiera parece registrar lo que está pasando a su alrededor. Lo único que lo ocupa es la tarea de destruir a la persona debajo de él. Pero, cuando se ve interrumpido por el tipo del traje, no tarda en darle un rápido tajo al cuello, mandándolo al suelo en cuestión de un segundo.
Que dejara inconsciente a un tipo tan grande en un solo movimiento hace que la multitud de un par de pasos atrás. Los gritos habían cesado, y ahora todos veían, entre murmullos, la manera tan salvaje con la que arremetía el comisario contra el muchacho debajo de él.
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Bloom
RomanceLuego de verse envuelto en un escándalo en su antigua comisaría, Isidoro pide su traslado a Los Santos, lo más lejos posible de su antigua vida que tanto dolor le trae. Para evitar aún más daño y para proteger la identidad de quien lo ayudó a huir...
