A Isidoro le toma un par de momentos recordar todo lo que había pasado la noche anterior. Acababa de despertarse y tenía una migraña que parecía querer partirle la cabeza en cuatro.
Había pasado casi toda la noche con Fila, pero aparte del castaño, Isidoro había hablado con varias personas que se habían colado en su apartado. Recuerda bromear con algunos, conocer a otros que nunca había visto, y coquetear con unos cuantos.
Bueno, realmente no sabe si llamarlo coquetear. Su corazón no estaba en ello, y tampoco tuvo la intención de hacer ningún avance con nadie. Y aunque varias mujeres intentaban tocarlo de forma sensual o incluso besarlo, Isidoro buscaba una manera de huir y distraerse con otra cosa.
Aún estando ebrio, no tenía interés en ser tocado por alguien que no fuera Freddy.
En algún momento de la noche, Gabriela apareció. La pelinegra lo saludó como si la última vez que se habían visto no hubieran acabado mal, y en medio de su intoxicación, Isidoro estaba siendo amigable con absolutamente todos. Pasaron un par de horas hablando y poniéndose al día con la vida del otro en el tiempo que no se habían visto. Obviamente, Isidoro no contó nada de su privacidad. Podía estar ebrio, pero estaba más que entrenado para saber qué información no debía decir bajo ninguna circunstancia.
Para cuando el Malibú estaba pronto a cerrar, Fila anuncia que se va, preguntándole a Isidoro si quiere que lo lleve a la mansión. Sorprendentemente, el castaño no estaba ebrio. Y si lo estaba, al menos no lo parecía.
Gabriela, sin embargo, toma a Isidoro del brazo y le pide que se quede un rato más para seguir hablando, prometiendo que ella lo llevaría luego a la mansión. Todos parecen de acuerdo con ese arreglo, y Fila se va, dejando al peliblanco y a la pelinegra charlando en la discoteca. Y el resto ya lo saben...
Con la mente clara, aún sin dejar su cama, Isidoro piensa en la actitud del comisario al verlo llegar con Gabriela.
Freddy había dicho que no había ningún motivo por el cual sentir celos en lo que respecta a Gabriela, pero su actitud dejaba ver todo lo contrario. ¿Y esa advertencia que le dio a Isidoro luego de que la pelinegra se fuera a su habitación? Estaba claro que Trucazo no quería darle ni una sola oportunidad a Gabriela para acercarse a Isidoro.
El peliblanco había escuchado los toques en su puerta y la voz de la chica unos minutos luego de que Freddy le advirtiera que no los quería ver juntos. Una parte de él quería desafiarlo y dejarla entrar, pero la mayor parte de él quería obedecerle, porque era difícil no escuchar cuando Freddy demandaba algo. Además, Isidoro ya no quería nada con la pelinegra, y estaba claro que Gabriela sí que quería. Tomó la decisión más sensata al ignorarla.
Aún así, no podía negarse a sí mismo la verdad de que había disfrutado la reacción del comisario. Siendo que su inseguridad más grande en la actualidad era sentir que Freddy se avergonzaba de que los demás descubrieran lo que había entre ellos, verlo demostrar un poco sus celos y su posesividad en presencia de otra persona era algo que le daba un poco de satisfacción.
¿Tal vez la clave era poner a Freddy celoso?
Isidoro suspira ante ese pensamiento. La verdad es que no sabe si la animosidad entre el gallego y la pelinegra sea meramente a raíz de celos. Freddy conocía el pasado de Isidoro y todo lo que había hecho en la isla; no era novedad ver a Isidoro con una mujer en cada brazo, y mucho menos era sorpresa verlo cambiar de mujeres cada día. Sin embargo, Trucazo nunca pareció molesto por la situación. Nunca mostró ningún tipo de reacción ante eso. Sí, se llevaba fatál con Isidoro al inicio, y tal vez entre los motivos podía estar que al gallego le parecía desagradable o poco profesional ver a un policía ser tan putero—no está del todo seguro.
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Bloom
RomanceLuego de verse envuelto en un escándalo en su antigua comisaría, Isidoro pide su traslado a Los Santos, lo más lejos posible de su antigua vida que tanto dolor le trae. Para evitar aún más daño y para proteger la identidad de quien lo ayudó a huir...
