Capítulo 38

637 40 27
                                        

El camino escaleras arriba y hasta la cama estuvo lleno de besos y caricias furtivas. De alguna manera, lograron no caerse, a pesar de tropezar varias veces. No parecían darse cuenta, con lo concentrados que estaban en el otro.

Al llegar a la cama, Freddy empuja con gentileza al peliblanco, obligando a que se acueste, para luego ponerse encima de él. El gallego desfila su mirada por el rostro del oficial. Aún con las luces ajustadas para dar un tenue resplandor, el comisario podía ver el rubor extendiéndose poco a poco por la piel de Isidoro, sus ojos cargados de deseo.

Los dos tenían la respiración un tanto agitada.

Ambos habían esperado bastante por este momento. Aunque hubieran hecho prácticamente todo menos tener sexo (según el tecnicismo de que debe haber penetración), esos encuentros no terminaban de saciar el hambre que tenían por el otro. Lo disfrutaban, sí, pero no era suficiente. Y tal vez nada sería suficiente como para calmar las constantes ganas, el deseo y, en el caso del peliblanco, el amor que sentían por el otro.

Isidoro, que sentía que iba a explotar si esperaba más tiempo, desliza sus manos por el torso de Freddy. Le gusta sentir los músculos tonificados debajo de la tela, pero no pierde mucho tiempo por las caricias, bajando las manos hasta el borde de su pantalón. Para aumentar su frustración, Trucazo detiene sus avances.

El peliblanco suelta un pequeño gruñido de fastidio, cosa que hace reír al comisario.

—Freddy, ¿puedes dejar de torturarme?—se queja Isidoro.

En respuesta, Trucazo inclina la cabeza lo suficiente como para deslizar su lengua lentamente por el costado del cuello del oficial, lo que le roba un suspiro.

—Ya te lo dije la otra noche: he querido follarte desde aquella vez en la discoteca. Tenerte viviendo bajo mi techo y durmiendo en mi cama y no poder hacerte todo lo que quiero ha sido tortura. Pero ahora que te tengo, vamos a hacer esto despacio. No hay prisa, y quiero recordar cada segundo, cada sonido, cada caricia, cada centímetro de tu piel.

La voz de Freddy era casi un susurro, y el cargado acento gallego sólo agregaba más a la excitación del peliblanco. Isidoro ya conocía pequeñas peculiaridades del pelinegro, y podía distinguir en su mirada cómo, a pesar de la aparente calma presente en su voz, el gallego estaba luchando para mantener el control. Quería perderse en el deseo y hacer de este encuentro algo salvaje, agresivo. Pero sus palabras eran ciertas; quería aún más poder extender el momento, poder grabar cada cosa en su mente. Porque Freddy sabía que Isidoro se iría. Y ninguno tenía ni idea de qué pasaría entre ellos. Eso era motivo suficiente para disfrutar de esto lo más posible.

Con cuidado, Isidoro asiente.

Freddy se separa y se levanta de la cama, tomando una de las manos del peliblanco, haciendo que se siente. Con una delicadeza poco característica de él, ayuda a Isidoro a quitarse la camiseta.

En la tenue luz, Freddy apreció la pálida piel del oficial, ya libre de moratones y, milagrosamente, sin ninguna cicatriz aparte de la que correspondía al corte del brazo.

Trucazo no sabía si era por el efecto de las luces o si sus ojos ya no eran capaces de ver defectos en el hombre frente a él, pero para el gallego, Isidoro se veía mejor que nunca. Siempre consideró al oficial como un hombre atractivo, pero con la investigación ocupando su mente, nunca se dió cuenta de realmente cuan atractivo era. Antes se preguntaba cómo era posible que conquistara a prácticamente todas las mujeres que se cruzara, pero ahora era bastante obvio.

Y a diferencia de lo que sucedía con sus conquistas femeninas, Isidoro no tenía que actuar como un payaso putero a su alrededor. Simplemente era él, el verdadero Isidoro. A las mujeres las conquistaba con su aspecto y prometiendo diversión en la cama, pero a Freddy lo había atrapado su pasividad, sus ansias de ser atendido y la forma en que sus ojos lo miraban, como si fuera lo único en su mundo que realmente importaba. Y eso lo hacía todo mil veces mejor.

BloomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora