Capítulo especial 2

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Desde el inicio del nuevo semestre en la prepa he estado frecuentando a los mismos personajes de siempre: Rino, Majo, Aztek y Mau.
Las cosas con Rino han ido bien, aunque no puedo decir lo mismo de Majo y Mau, ambos quedaron como amigos.

Por otro lado, conocí a Amalia, la novia de Aztek. No me equivoqué al imaginar que era blanca y con dinero, pero lo que me alegró es saber que de acopla a convivir con todos. Sin embargo, me da algo de miedo, pues parece que siempre sabe lo que estoy pensando... de hecho, da esa sensación con cualquier persona.

Actualmente estamos en vacaciones de invierno. Todos, excepto Mau, quedamos de ir a pasar el fin de semama a casa de Amalia, la cual queda en una parte bien acomodada de la ciudad.

...

Temprano por la mañana, al llegar a casa de Amalia, supe que jamás podría comprar algo similar... lo peor es que esta casa ya estaba a su nombre.

La casa era enorme, había 5 habitaciones en el segundo piso, cada una con baño y ducha. La sala, el comedor y la cocina eran muy espaciosos.
En el patio trasero fácilmente cabían tres casas de mis padres. Tenía una alberca, una bodega con cosas de jardinería, un espacio para hacer un asado y comer. Sobra decir que el espacio sobrante era enorme para hacer cualquier otra cosa.
Me sentí un poco fuera de lugar, pero el fin de semana ya estaba destinado a divertirnos juntos, por lo que me aguanté la vergüenza.

Amalia: Lamento que mi familia me haya dejado el lugar más pequeño, ojalá no se sientan apretados.

Me quise desmayar en ese momento, pero Rino me detuvo. Todavía Amalia tenía la inocencia de decirlo con pena.

Amalia: Vengan conmigo, les mostraré sus habitaciones.

Amalia nos llevó al segundo piso, la habitación más cercana a las escaleras era de Majo, la siguiente de Rino, la mía, Aztek y Amalia.
La habitación era el doble de grande que la que compartía con mi hermano, la cama era enorme y cómoda, sentía que debía dormir en la alfombra como muestra de respeto hacia Amalia.

Luego de ese pequeño tour, Aztek sugirió que fuésemos a comprar comida y botana para los días que estaríamos aquí.
Así lo hicimos, fuimos a un Walmart que tenía sus precios por los cielos; Amalia pagaría todo.

Mexa: Si un día necesitas un órgano en especial, cuenta conmigo.

Ni siquiera quise ver el ticket para no causarme un trauma más grande.

Al volver a su casa y una vez acomodado todo el mandado, Majo tuvo la idea de poner cinco números en un frasco y así a cada uno le tocaría hacer una comida para todos en orden. Para mi buena suerte, me tocó ser el primero en cocinar para todos.

Supe de inmediato qué hacer con todo lo que compramos. Les dije a todos que podían ir a descansar mientras hacía el desayuno, todos hicieron caso.

Al terminar de cocinar, les llevé los platos a la mesa y todos juzgaron lo que había preparado; eran chilaquiles verdes.

Aztek: ¿Esto no nos hará daño así?

Mexa: ¿Así cómo?

Aztek: Así sin su refresco bien helado.

Quienes probaron la comida primero fueron Rino y Majo, ambas le dieron una gran aprobación. Aztek dijo lo mismo, pero la opinión que más me importaba era la de Amalia.

Amalia: ¡Vaya! Sabe increíble.

Me sentí muy bien de recibir ese halago, más porque no sabía cómo lo tomaría alguien como ella.

Amalia: No había probado algo así de bueno desde la última vez que Akari cocinó para nosotros.

Mexa: ¿Akari?

Isekai MexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora