❝ Even in my worst times, you could see the best in me ❞
˚⋆°˖ ~ ⚽️ Noa Soler, estudiante de periodismo, tiene la tarea de entrevistar a un futbolista , y a quien le han asignado no es nada más ni nada menos que el franco-español Robin Le Normand.
P...
Hola!! 💌 Hace dos años, por estas fechas, empecé a escribir y publicar este fanfic/historia que ha significado tanto para mi y que de alguna manera, me ha ayudado. Así que llevaba tiempo pensando que para celebrar los dos años lo mejor que podía hacer era escribir un último capítulo. Un último vistazo a Noa y Robin. Así que después de un año y medio aquí están otra vez.
-Sofi
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⚽️˚⋆°˖ ~ 📑
Después de haber estado todo el día pateando Roma casi sin parones ni descansos, me di cuenta que lo mejor habría sido escuchar a mis amigas esta mañana cuando me dijeron que no debería ponerme los pendientes que había planeado ponerme.
Siempre he sabido que me sobre estimulaba con facilidad, por esa misma razón no me gustaban las prendas de cuello alto, pero es que tenía muchas ganas de ponerme esos pendientes dorados tan preciosos que me había regalado mi madre en mi cumpleaños.
Pero la parte buena de este tremendo error es que me acordaría para la próxima. Yo, Noa Soler, no debo ponerme pendientes largos y pesados un día caluroso en Roma.
—¿En qué piensas tanto? — La voz de Robin, que llevaba mi bolso desde hacía casi dos horas, me sacó de mis pensamientos — Te veo distraída.
—No es nada — Expresé después de darme cuenta que lo más seguro era que mi expresión facial no decía lo mismo que lo que había salido por mi boca.
—¿Estás saturada por los pendientes verdad? — Soltó sin más.
—¿Cómo sabes tu eso? Pero si no te he comentado nada — Por un momento lo pensé. No, aún no me había quejado en alto — ¿No habrás estado espiando?
La risa de Robin surgió al instante. No era una risa cómica ni burlona, era más bien una risa que conocía demasiado bien, y me encantaba. Era una manera de reír tan familiar que en tan solo unos pocos segundos me hizo volver a darme cuenta de la suerte que tenía de tenerlo y de poder quererlo. Porque sí, que te quieran es una sensación tremendamente acogedora, pero sentir la libertad y la posibilidad de querer a alguien tan maravilloso como Robin era una sensación que te hacía dudar sobre que era mejor. ¿Querer o que te quieran?