No sé qué espera mi madre de mí. Efraín no le dijo nada, ella sigue enojada conmigo y acaba de decirme que no deje de ir a la universidad, se supone que me quitaría todo, hasta la moto, pero no es así.
― Independientemente que tú y Efraín me estén ocultando algo yo tengo responsabilidades contigo y voy a hacer a un lado ese misterio y voy a decirte que quiero que estudies. ―habla y hago una mueca de fastidio. Joder, por más que quiera no puedo olvidar que me abofeteó.
― ¿También le dijiste eso a Giselle? ―pregunto y ella hace un mohín.
― Claro que se lo dije. ―espeta.
― No entiendo por qué no sigues presionándome acerca del chico que...
― Efraín me dijo que un chico intentó robarlos. ―dice―. Tú me lo confirmaste hace un momento, lo único que me enoja es que te hayas ido y hayas dejado a Efraín allí. ―trago.
― Ya te dije que cuando llegó el chico yo había discutido con tu esposo y me había ido.
― Sí y titubeaste.
― ¿Piensas que dejé a tu esposo así a propósito? ―espeto―. Ni siquiera vi al chico.
― Pero, todo eso que me dijiste en el hospital...
― Estaba enojada, sólo eso... ―me revuelvo incomoda en el sofá―. Además, me golpeaste, no soporto a tu esposo, me cae mal y siempre me ha tratado mal, eso es lo que debías saber, sin embargo preferiste abofetearme.
― Estaba enojada, no has convivido con Efraín como para decir que te trata mal.
― Madre ya basta. ―la interrumpo―. Ya dije que estaba enojada y Efraín ya está bien, deberías estar feliz.
Sólo quiero matarlo por no decir también que me trataba mal eso explicaría mi actitud hacía él en el hospital cuando estaba en coma, pero claro, ahora tengo que amoldarme a las explicaciones de él. Imbécil.
― Bien, me alegra que todo haya sido explicado, pero aún estoy enojada. ―dice y suspiro con aburrimiento―. ¿Has hablado con tu padre? ―asiento―. Es una pena que esté peleado con Milena.
― Elena. ―le aclaro.
― Como sea. ―manotea y luego sonríe―. El caso es que está enojado porque decidiste quedarte.
― No te rías, me entristece estar lejos de él.
― Quiero que te tomes todo tus medicamentos, si es posible contrataré una enfermera para que...
― Mamá, me estás estresando. ―me quejo―. Me provocarás un ataque.
― Siento mucho que Antonio y yo seamos los culpables de eso, Grace. ―me dice con voz suave―. Sabía que el divorcio te había afectado, pero no tanto, además tu nunca me contaste nada acerca de...
― Me estoy recuperando. ―miento―. Pero, son cosas que... ―carraspeo―. Pasan.
Que estúpida soy. No entiendo porque dije que mis ataques de ansiedad son producto de su divorcio hace más de diez años. Aunque más estúpida es Giselle por decirle sobre eso.
― Bueno, muy pronto estarás bien. ―dice y asiento sin importancia―. Ahora me tengo que ir, sería bueno que te vayas de compras y te relajes. ―me guiñe un ojo y se pone de pie. Ella tiene una falda gris entubada, una camisa manga larga de botones y unos zapatos de tacón de color negro.
― ¿Ya te vas? ―pregunto.
― Sí, ¿Dónde está tu amigo? ―pregunta mirando el pasillo―. Quiero despedirme de ese guapo moreno. ―me sonríe y arrugo la frente.
ESTÁS LEYENDO
Aléjate
General Fiction[EN EDICIÓN] Desde el principio siempre tuvieron razones para no mirarse ni hablarse, pero ambos saben que lo prohibido y lo peligroso siempre es codiciado por todos y ellos no serán la excepción. Romper las reglas siempre fue y será elección de amb...
