La amistad entre un hombre y una mujer, el debate de siempre.
¿Qué tan cierto es eso de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos?
¿Quien formuló aquella máxima? Y lo más importante, ¿por qué lo hizo?
El amor ha cambiad...
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SANTA MONICA
6:00 PM
Ya estaba todo listo.
Había llegado el día de la premier de la película, y desde esa misma noche empezaría un nuevo rumbo en mi carrera, y estaba orgulloso de haberlo logrado.
Tenía un buen presentimiento acerca de todo aquello, pero también una gran incertidumbre ya que las cosas como las conocía cambiarían, empezando por mi amistad con Vicky.
Ya firmé varios contratos para las películas de la saga que seguían, lo que implicaba que tendría poco tiempo libre para salir con ella como lo veníamos haciendo y deberíamos tener más cuidado, los paparazzi se irían contra nosotros si nos veían salir tanto, y lo que menos quería era que especularan y le llenaran a Sophie la cabeza de cosas raras. Más de las que ya tenía.
La miré salir de la casa, ya lista para irnos, su delicado cuerpo enfundado en un elegante vestido que destilaba elegancia de los pies a la cabeza, y como siempre me pareció que lucía bellísima.
—Te ves preciosa cariño —dije mientras le daba un beso antes de subirnos al auto.
—La situación lo amerita, Alex —respondió mientras ajustaba con firmeza mi corbata azul rey.
TEATRO CHINO DE GRAUMAN
7:15PM
Llegamos al lugar donde sería la premier y donde ya se arremolinaba toda la gente que esperaba por la llegada del elenco y la producción.
Me bajé del auto mientras sentía como una oleada de ruido y luces de camaras se arreciaba contra mí. Caminé para abrir la puerta de Sophie y le tendí la mano para ayudarla a bajar. Estuvimos varios minutos recorriendo la alfombra mientras las cámaras y los micrófonos nos seguían, firmé algunos autógrafos por allí y por allá, y luego posé con mi esposa y algunos miembros del elenco. Los guardaespaldas nos guiaron hacia dentro del teatro y entonces llegó Vicky.
O bueno, ya estaba allí, pero llegó hasta donde nosotros.
Había escogido usar un vestido sencillo. Ella nunca había sido una mujer ostentosa, pero lo que fuera que luciera siempre le quedaba bien. Y no era solamente una excusa que yo usara cuando me tocaba acompañarla a los eternos días de compra en su adolescencia, no, en realidad sí le quedaba todo bien ya que era una mujer que irradiaba algo especial y que iba mas allá de lo que usara.
Llegó hasta nosotros con una amplia sonrisa que denotaba esa misma emoción que yo sentía en esos momentos.
—¿Y entonces, Alex? ¿Emocionado? —preguntó después de haber saludado a Sophie y mientras me daba un cálido abrazo.