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Capítulo 15

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RANCHO CUCAMONGA

10:17PM

Después de recuperarme del reciente ataque de tos, y de que terminara de tomar unas cuantas fotos más, entramos a la casa para cenar.

Durante ese tiempo la conversación se inclinó hacia los próximos proyectos que Alex tenía en puerta, ya que cada vez que intentaba hablarme del cigarro yo me encargaba de desviar el tema. Por más que él intentara permanecer, se rindió con facilidad. Me conocía y sabía que no podía luchar contra eso porque yo era una experta en quitar el foco de atención de mi cabeza cada vez que lo quisiera.

Esa noche decidimos que dormiríamos juntos y, aunque no pude evitar sentirme algo recelosa, ese día él no había bebido como el día anterior así que no había manera de resultar con próximas bromas como las de esa mañana.

Alex salió a contestar la llamada nocturna de Sophie mientras yo entraba al baño para ponerme el pijama, en donde otro incontrolable ataque de tos me invadió. Intenté ocultarlo, o sofocarlo, sentándome en la bañera y con una toalla puesta en mi rostro. Sabía que no hacia bien en intentar dejar a un lado algo que parecía ser importante, pero tampoco quería que Alex se preocupara mas de lo normal. O por lo menos no mas de lo que yo misma lo hacia.

De regreso a la habitación, tomé mi cámara y me dispuse a limpiarla. Escuché que Alex volvía a la habitación, pero no levanté la mirada sino hasta que distinguí sus pasos decididos acercarse, tomar algo del buró y encerrarse en el baño. Fruncí el ceño, pero cuando miré la mesita y no vi la cajetilla de cigarros que tenía allí entendí lo que pretendía hacer.

Me puse de pie en un salto. —¡Alexander! —llamé golpeando la puerta—. Alexander, ¿qué vas a hacer?

Su voz me llegó del otro lado. —Es por tu bien, Vicky.

—Alexander ¡devuélveme los cigarrillos! —reclamé—. Hay casi una caja entera. —Esperé su respuesta, pero tardó varios segundos en llegar.

—Lo siento —repuso mientras escuchaba que tiraba de la cadena.

—¡No! —grité sorprendida. La puerta se abrió y le miré con molestia, pasé por su lado y me asomé al retrete vacío—. ¿Por qué lo hiciste? —pregunté encarándole.

Se cruzó de brazos. —Porque no me parece bien que fumes tanto, Vicky.

—¡Pero no tenías por qué botar casi una caja completa de cigarros! —exclamé con enojo.

—Si no la hubiera botado te la hubieras acabado, y eso no es buena idea después de los ataques de tos que has tenido —recordó con seriedad.

—¡No volví a tener más ataques, Alexander! —mentí.

—No mientas, Vicky, te escuché mientras hablaba con Sophie —aseguró dejándome en silencio. Me crucé de brazos y le miré enojada para luego meterme en la cama—. Vicky, no te enojes.

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora