Capítulo 60

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Una semana después

UCLA - CENTRO MÉDICO

10:40AM

La quimioterapia y radioterapia conjunta estaban mejorando mi situación durante los últimos días.

Ya me habían dado el alta, pero debía asistir a las cinco sesiones semanales de radioterapia durante seis semanas, como lo prescribió el radioterapeuta. En cuanto a la quimioterapia, tenía que asistir dos veces a la semana para que se me inyectaran los medicamentos a parte de los que tomaba por vía oral, y que estaban prescritos por el oncólogo para tres meses.

Caminé desde la sala donde acababan de terminar de darme la dosis de quimioterapia hacia la sala donde me harían la radioterapia. Rasqué levemente mi cuello, donde la piel se había empezado a volver escamosa debido a la radiación, y me recosté en la camilla mientras la enfermera preparaba el haz de luz radiactiva dirigiéndolo hacia mi cuello antes de encenderlo.

Alexander había estado acompañándome durante los días después de la cirugía en las sesiones de tratamiento. No se despegaba ni un solo día de mí, y aunque la situación no era tan incómoda, como yo creía que lo iba a hacer, tampoco me hacía mucho bien verlo tan cerca de mí.

Precisamente sabía que estaba mirándome en esos momentos desde una cámara de cristal en la que también se encontraba David, supervisando la radioterapia.

Terminé de ponerme de nuevo la ropa y entré al consultorio del doctor donde Alex también estaba. Me senté a su lado.

—¿Y bien, David? ¿Qué querías decirme? —pregunté.

—Ya tengo los resultados de los últimos exámenes que realizamos para ver el alcance del tratamiento —respondió—. Como le venía diciendo al señor Highman hace unos minutos, todo va muy bien, aunque por supuesto los efectos secundarios siempre se hacen presentes.

Enarqué una ceja. —¿Qué efectos secundarios?

—Según lo que dicen los resultados y lo que me ha contado Alexander —Me giré y le lancé una mirada de reprensión, él sonrió y se encogió de hombros—, tienes anemia y he observado algunas alteraciones en cuanto a tu peso. Por fortuna no es nada grave. ¿Algo más que quieras agregar, Victoria? ¿Has sentido algún dolor en específico? —preguntó mirándome con detenimiento.

—No, David, nada raro.

—Vicky... —repuso Alex con advertencia.

—Victoria —intervino el doctor—, necesito que me digas si sientes cualquier cosa. Es importante.

Rodé los ojos con molestia, pero asentí.

—Bien. Últimamente he encontrado que algunas comidas me saben a metal, me fatigo rápidamente y olvido cosas con facilidad —confesé.

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora