Capítulo 28

141 23 37
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


SANTA MONICA

5:30 PM

Dos semanas.

¡Dos semanas!

Hacía ya dos semanas que se suponía que Vicky debería estar de vuelta en la ciudad y no era así, no estaba.

Cerré la puerta de la casa tras de mi luego de confirmar que las sábanas blancas y los armarios vacíos de la casa de Vicky seguían allí, tal cual como los había dejado antes de partir.

Chloe también estaba preocupada. Aun hablaba con ella, pero al parecer ahora estaba mucho más cortante. Decía que necesitaba más tiempo, ¡pero yo no era capaz de esperar más!

La respuesta de su mail me reconfortó por unos días. Sabía que no me odiaba y que también me extrañaba y eso me permitió pensar que las cosas podrían estar bien de nuevo, pero entonces los días pasaron y ya no regresó.

Estuve en la agencia de publicidad y hablé con Stuart, al parecer ella había pedido un tiempo de esparcimiento y no había forma de contactarla.

Conduje hacia casa con la ira corriéndome por las venas. ¡Me sentía tan impotente! Llegué y estacioné el auto para luego bajarme, pero no caminé hacia la casa. Me recosté contra el auto y puse las manos en mi cara queriendo ahogar un gruñido de frustración. Entonces recordé algo. Saqué rápidamente el celular y le marqué. Uno, dos, tres timbrazos y descolgó.

—¿Sí? —saludó y literalmente yo estaba pasmado. Una sensación de bienestar me invadió al oír su voz con aquel ronquito que era tan de ella y sonreí sin explicación—. ¿Hay alguien ahí? Voy a colgar.

—¡No! —reaccioné rápidamente—. ¡Vicky, espera! —pedí—. ¿Vicky? —repetí luego de que la línea quedara en silencio.

—¿Cómo conseguiste mi numero? —preguntó cortante—. ¿Fue Chloe? Demonios, ¡Chloe! —murmuró entre dientes.

—No. No fue ella —aseguré.

—¿Y entonces como lo conseguiste?

—Es un secreto.

—Alexander, yo no...

—Vicky antes de que digas cualquier cosa, escúchame —pedí, oí que suspiró al otro lado de la línea y de alguna manera adiviné que había asentido—. Entiendo que necesites tiempo, pero creo que debemos hablar...

—Estamos hablando —intervino ella.

—No así, Vicky. De frente. En persona —aclaré—. Tenemos que vernos. Tienes que volver.

—Alexander, por favor...

—No Vicky, por favor tú —interrumpí con firmeza—. Sé que las cosas han cambiado, sé que tienes miedo y estas confundida, pero ¿qué crees? ¡Yo estoy igual! —aseguré mientras reía sin diversión alguna—. Siempre hemos estado juntos, Vicky, no dejes que eso cambie —rogué con desesperación.

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora