Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Capítulo 21

161 21 21
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


RANCHO CUCAMONGA

7:20 PM

La boda resultó ser todo lo que se esperaba: un evento grande, elegante y romántico.

Me costaba aceptarlo, pero Stuart en realidad se veía feliz. Las fotografías estaban quedando maravillosas, y a pesar de que hubiera preferido permanecer al lado de Alex embriagándome con el aroma de su colonia, esta era mi posición. Justo detrás de la cámara.

El banquete había pasado solo unos pocos minutos atrás y la fiesta no se había hecho esperar.

Busqué con la mirada entre los cuerpos de las personas que bailaban, las luces estroboscópicas y la música a todo volumen la silueta de Alex. Lo acababa de perder de vista luego de que los novios me llamaran para tomarles unas fotos junto a la fuente del jardín y no lo había vuelto a ver.

Bajé la cámara de mis ojos y di otro vistazo mientras la maravillosa voz de Sinatra inundaba el salón con The Way You Look Tonight, cuando lo encontré dirigiéndose hacia mí.

—¿Dónde estabas? —pregunté.

—Te estaba buscando —respondió con una de sus maravillosas sonrisas.

Y tras decir aquello, me abrazó. La sorpresa que sentí en un inicio se marchó y me dejé llevar relajada poniéndole mis manos en su cintura. El cuerpo de Alex me resultaba fuerte, cómodo y conocido. Sentí el aliento salir de sus labios y acariciar mi cuello mientras cantaba en voz baja la letra de la canción.

"Con cada palabra tu dulzura crece
Desgarrando mi temor
Y esa risa que te arruga la nariz
Toca mi tonto corazón"

Suspiré, puse la mejilla sobre su hombro y miré el suave movimiento de los cuerpos bailando y los juegos de las luces. La camisa de Alex seguía oliendo muy bien.

Cuando cambió el ritmo y empezó a sonar un tema antiguo que nos era muy conocido, nos separamos de inmediato y seguimos bailando.

Tal cual como en los viejos tiempos. Alex y yo reímos, bailando, saltando, moviendo los brazos, girando y agitando las caderas al ritmo de la famosa canción de Grease. Los dos avanzábamos uno frente al otro, nos acercábamos y sin llegar a rozarnos, retrocedíamos unos pasos hacia atrás, imitando a Olivia Newton y a Travolta, entre risas y ante la mirada de estupefacción de todos los demás.

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora