La amistad entre un hombre y una mujer, el debate de siempre.
¿Qué tan cierto es eso de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos?
¿Quien formuló aquella máxima? Y lo más importante, ¿por qué lo hizo?
El amor ha cambiad...
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UCLA - CENTRO MÉDICO
2:20PM
La sala de espera del piso de cirugía del hospital, al contrario de la primera ocasión en la que estuvimos allí, estaba llena.
Por lo que había alcanzado a escuchar, el resto de personas eran todas parte de una misma familia que esperaban por la cirugía a corazón abierto de uno de sus integrantes. Niños, jovenes y adultos caminaban, hablaban, y esperaban con calma a que la intervención terminara.
Yo, conociendo que la cirugía de Vicky no era tan comprometedora como la de quien fuera el familiar de todas aquellas personas, y a pesar de que intentaba ser paciente, no podía evitar mirar el reloj cada dos segundos. El tiempo, justo en esos momentos, me parecía eterno.
Chloe, Jake y yo nos habíamos hecho en una de las esquinas, separados de los demás, y hablábamos mientras tomábamos un café. La espera se hacía menos tediosa cuando participabas de una conversación, o por lo menos eras testigo de una, y por eso, aun sabiendo que no me gustaba hablar de mi horrible situación de Vicky con alguien, acepté desahogarme con ellos.
—Entonces las cosas han terminado —supuso Jake luego de que les contara la última charla que había tenido con Vicky.
—Según ella, sí —dije en medio de un pesado suspiro—, pero yo no estoy de acuerdo, así que, según yo, aún no ha terminado.
—Alexander —intervino Chloe—, sabes que te he respetado desde que te conozco —habló ganándose una sonrisa de mi parte y de Jake—, pero justo ahora me parece que estas siendo un idiota —declaró logrando que enarcara una ceja y que Jake ahogara una risa.
—¿Por qué lo dices?
—Porque no te entiendo —repuso encogiéndose de hombros—. Bien dices amar a Marivi y no haces nada para estar junto a ella. Si en realidad la amaras, deberías divorciarte y buscar empezar una relación sensata. Mi prima no merece ser la otra —respondió con obvia molestia en sus palabras—, ¿acaso piensas que soportará toda la vida así? ¿Sabes que ella está aquí por tu culpa?
—¿Me estas culpando del cáncer de Vicky? —pregunté atónito.
—Ella volvió a fumar porque no soportaba estar lejos de ti. Si bien ella ya es lo bastante grande como para saber qué hacer y qué no, la ansiedad y el estrés que ha vivido debido a ese jueguito de ustedes dos la llevaron a fumar de nuevo buscando relajarse, y ¡mírala! —exclamó.
Abrí la boca, queriendo decir algo en mi defensa, pero sabía que Chloe tenía la razón. Si lo veíamos desde el inicio de aquel embrollo, desde que le insistí para que no me dejara, desde que la perseguí y la chantajeé para que no me abandonará, y usé todo lo que sabía que sentía por mi para evitar que se marchara, era obvio que yo era el mayor culpable. Todo era culpa mía.