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Epílogo

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Un año después

HOLLYWOOD & HIGHLAND

8:45PM

—Creo que nunca olvidaré la manera en que aquellas tres mujeres lograron darle tanta veracidad a las hermanas fatídicas —repuso Vicky con la emoción aun brotándole de los poros luego de salir del teatro.

—Y yo no olvidaré la cara que tenías —dije sin evitar sonreír—, parecía como si estuvieras viendo la octava maravilla del universo —agregué con diversión.

Acabábamos de salir del Dolby, a donde habíamos ido a presenciar el estreno de Macbeth, la famosa obra de Shakespeare. El lugar había estado a reventar, pero yo tenía entradas en primera fila desde semanas atrás y Vicky, con su admiración por el escritor, había disfrutado cada acto como niña pequeña.

Luego de aquella mágica escenificación, nos encontrábamos en un Burguer King, escondiéndonos de la ruidosa lluvia de afuera y hablando de la obra como en los viejos tiempos.

—Debiste haberme avisado que tenías entradas, por poco compro unas en quien sabe qué localidad y quien sabe de qué precio —reprochó.

—Quería sorprenderte, como lo hice con Hamlet. Veo que lo logré —dije orgulloso de mi mismo.

—¡Por supuesto que lo hiciste! —exclamó antes de morder con agrado la hamburguesa que le acababan de servir.

—Eso quiere decir que ya no estás enojada por haberte dañado el dichoso plan que tenías esta noche —hablé mordiendo también mi hamburguesa. Sabía que Vicky tenía un plan esa noche, y tenía curiosidad por saber de qué se trataba. Aunque si me preguntaban, creía saber qué era.

—No. David lo entendió perfectamente —respondió dándose cuenta tarde de lo que había dicho.

—¡Aja! —exclamé señalándola con acusación—. Sabía que se trataba del doctorcito, ¿no pensabas decírmelo?

—Sí, pero no ahora, quizá después —respondió quitándole importancia—. ¿Puedes dejar de decirle así?

—¿Cómo? ¿Doctorcito? —dije con una sonrisa burlona—. Es un doctorcito.

—Es un doctor Alex, pero puedes decirle David o Ryan.

—Tanto así te importa —repuse—, veo que te tiene encantada —añadí con melancolía.

Rio. —No exageres, solo hemos salido un par de veces.

—¿Y qué tal ha ido? —pregunté con interés ganándome la mirada dubitativa de Vicky—. Vamos, somos mejores amigos, podemos hablar de estas cosas —insistí.

—Sí. Tienes razón —asintió luego de unos segundos—. En realidad, ha ido bien, David es un gran hombre tal como aparenta. Es un equilibrio entre lo divertido e interesante, tiene las palabras para cada momento y se muestra muy interesado en mí —dijo con un ultimo encogimiento de hombros.

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora