Capítulo 4

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Durante el trayecto a casa después de nuestro encuentro con Vicky, Sophie y yo tuvimos una conversación de las que solían suceder luego de que nos veíamos con ella.

Como siempre, intentó sacarme la mayor cantidad de información posible acerca de mi amiga y yo no dudé en dársela. La verdad era que, si me preguntaban, aun no entendía el porque de su actitud. Si se trataba de celos, bueno, eran totalmente desubicados. Vicky y yo éramos excelentes amigos, nada más.

Si bien admitía que era una mujer guapa e interesante, nunca me había llamado la atención más allá de su amistad. Y que yo supiera, ella tampoco se interesaba más en mí que en el mismo ámbito, así que intenté dejárselo lo mas claro posible.

En los casi tres años que llevaba casado con Sophie, sabía que cuando algo se le metía en la cabeza era difícil que dejará de pensar en ello, y lo que menos quería era que aquel tema siguiera rondando entre nosotros, así que decidí empezar a hablar acerca del nuevo proyecto en el cual empezaría a trabajar pronto. Si algo sabía era que Soph se podía resistir a muchas cosas, menos a hablar de trabajo.


Santa Monica

2:40 PM

Apagué el televisor cuando la joven presentadora de la sesión de farándula inició su segmento y mencionó el nombre de su primera noticia. Y, ¿quien creen que era la noticia principal? Alexander Highman.

«¡Oh sorpresa!»

Revisé que el pequeño Eli no se hubiera echado su platillo de gelatina encima, pero tuve mala suerte y me tocó hacerle limpieza.

—Eli, si vuelves a echarte la gelatina encima no vuelvo a darte —advertí una vez lo llevé a su habitación dejándolo entre su colección de autos.

—Lo siento papi, solo quería saber si la ropa se me ponía del color de la lengua con la gelatina —repuso con evidente pena.

No pude evitar sonreír. Cuando me casé con Soph ya tenía tres meses de embarazo, y no nos hubiéramos dado cuenta sino hubiera sido porque, en los exámenes que nos hicimos antes de viajar al Caribe por la luna de miel, salió positivo uno de los análisis de sangre. Elijah no había sido programado, pero era uno de los mejores regalos que podía tener.

Me senté a su lado mientras contestaba la llamada entrante, y mi sonrisa se amplió.

—¡Vicky! ¿Como estas?

Hey Alex, estoy bien, por fin desocupada —Suspiró con alivio, reí—, te hablaba para decirte que ya tengo nuestro próximo plan —canturreó.

—¿Ah si? A ver, te escucho —repuse impidiendo que Eli se llevara uno de los autos a su boca.

Stuart, mi jefe, hará una fiesta para celebrar el cierre de un jugoso contrato, ¿me acompañas?

El momento [in]oportuno #WeAreWorldHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora