La amistad entre un hombre y una mujer, el debate de siempre.
¿Qué tan cierto es eso de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos?
¿Quien formuló aquella máxima? Y lo más importante, ¿por qué lo hizo?
El amor ha cambiad...
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DOWNTOWN L.A.
9:15 AM
La noticia me había dejado literalmente helado. Eso sí que no me lo esperaba. Vicky tenia mala cara y no era para menos.
El silencio se estaba haciendo demasiado largo hasta que el teléfono de Sophie lo interrumpió. Los tres bajamos la mirada al aparato que sostenía entre sus manos.
—Uh, ¡es Grayson! —avisó—. Marivi, ¿tienes alguna habitación donde pueda hablar sin que el ruido me moleste? —preguntó refiriéndose al rock and roll que retumbaba de la oficina de al lado.
—Claro, el cuarto oscuro. —Señaló la puerta del fondo. Sophie agradeció y caminó entrando a la habitación y cerrando tras ella.
Sin perder mucho tiempo, tomé a Vicky levemente del brazo y la empujé hacia el balcón. Cerré las puertas de cristal y el sonido de la música se hizo más fuerte, sin embargo, eso daba algo de intimidad para que no nos escucharan.
—¿Por qué no me lo dijiste? —reclamé.
—¡Porque lo había olvidado! —apresuró a responder—. Sabía que había visto a Grayson antes, ¡pero no sabía que era ese Grayson!
—¿Y ahora? —Me rasqué la cabeza con preocupación.
—Esto no está bien, Alex. Me disculparé con Grayson —decidió.
—¿Qué harás? —pregunté incrédulo.
—Le diré que no puedo hacer el trabajo y le recomendaré uno de mis contactos —repuso con resolución.
—No es necesario —aseguré—. La verdad, aunque esto nos tomó por sorpresa creo que podríamos sobrellevarlo —dije empezando a pensar con la cabeza un poco mas calmada.
—Es una situación muy complicada, Alex —recordó—, creo que sería arriesgado para los dos. Lane nos podría descubrir fácilmente.
Fruncí el ceño. —¿Descubrirnos?
—¡Que somos amantes, Alexander! —obvió en voz baja.
—¿Entonces somos amantes? —exclamé un poco más alto de lo normal preso de la sorpresa y la emoción a partes iguales. No sabía que era algo seguro eso de los amantes.
—¡Shhh! —me calló mirando para todos los lados. Sophie aún no salía de la habitación—. Eso se suponía, ¿no? —cuestionó insegura.
—Por supuesto —asentí rápidamente antes de que cambiara de decisión—. Pero creo que esto nos puede servir —agregué.
Sus cejas se enarcaron. —¿Servir? ¿Cómo?
—Como prueba —respondí—. Solo serán unos meses, Vicky, si logramos mantener nuestra relación incógnita, sin que nadie sospeche aun si está trabajando Sophie con nosotros, querrá decir que podemos mantenerla en situaciones criticas —supuse.
—Sabes que eso no es del todo cierto ¿verdad? —replicó cruzándose de brazos.
Una media sonrisa se posó en mis labios. —Lo sé, pero tampoco es del todo falso, así también podremos saber que tan fuerte es esto, ¿no crees? —argumenté. Su expresión pareció sopesar lo que le había dicho, pero antes de que pudiera decir algo, Sophie abrió las puertas del balcón.
—No me digan que están discutiendo de nuevo —repuso mirándonos con curiosidad.
—No. Solo quisimos tomar un poco de aire —improvisó Vicky guiñándome un ojo cuando Sophie se giró.
—Bien. Grayson dice que hay que empezar a preparar todo, se adelantó la fecha y deberemos viajar este fin de semana. ¿Está bien? —preguntó mirando a Vicky.
—Pues tendré que entregar desde antes algunas sesiones, pero no creo que sea mucho problema —dispuso.
—¡Perfecto! —exclamó enganchándose a mi brazo—. Este viaje servirá para que limen asperezas y vuelvan a ser tan unidos como antes, o puede que hasta más unidos. —Una esplendida sonrisa permanecía implantada en su rostro, aunque sabia que no era sincera. Se le notaba en la mirada. Me encogí de hombros mentalmente, quien sabia que bicho le habia picado.
Miré a Vicky esperando su reacción ante el comentario de Sophie y sonreí al tiempo que ella también lo hacía. —Pues ese es mi plan —repuse sin quitar mi mirada de ella.
—Entonces tenemos el mismo plan, Alex —respondió Vicky con un leve centelleo en sus ojos azules.