Capitulo |•13|

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—¡Alex! —grité apenas lo vi aparecer—. Nunca pensé que me alegraría tanto de ver a uno de los Carson. Bueno... Alex no era tan malo. En realidad, él y Nathan me caían bastante mejor que el odioso de Dominic.

—¿Alice? ¿Dónde están? —preguntó Alex, deteniéndose junto al auto.

—En el callejón —respondí, señalando con la cabeza.

Nathan se bajó enseguida para acompañar a su hermano. Yo no sabía si quedarme o ir con ellos. Pero... la curiosidad mató al gato, ¿no? Aunque me preocupaba dejar a Jasper solo con esos tres imbéciles, una parte de mí quería ir a ver quién iba ganando.

¡Dios Santo...!

Nathan apareció primero, sujetando a Jasper por los brazos, con fuerza, para evitar que se le soltara. Detrás de ellos, Alex salía arrastrando a Dominic, quien lucía igual de golpeado. Ambos estaban hechos un desastre: ropa rasgada, sangre en los labios, el rostro hinchado como si un ejército de rinocerontes les hubiese pasado por encima.

Pero milagrosamente... seguían vivos.

Y no les voy a mentir: sentí una ligera satisfacción al ver la cara de Dominic tan destrozada. Sé que está mal burlarse de las desgracias ajenas, pero si Jasper no hubiese estado implicado, les juro que me habría quedado a ver cómo lo remataban.

—¡Juro que esto no se va a quedar así! —le gritó Jasper, señalándolo con rabia.

Dominic, como si no le importara nada, solo sonrió con esa maldita expresión maliciosa que le daba ganas a cualquiera de volver a golpearlo.

—Será mejor que nos vayamos —intervine, intentando cortar el momento antes de que se mataran.

—Oye, Jasper... deberías darte un baño. Apestas a perro mojado —dijo Dominic, con tono burlón.

Jasper giró de inmediato para volver a lanzarse sobre él, pero gracias al cielo Nathan lo detuvo. Luego me ayudó a llevarlo hasta el auto. Cuando por fin estuvimos dentro, pude observarlo bien. Su cara estaba hecha trizas. Dominic no se había quedado atrás con los golpes.

—Jasper, ¿sabes que hay otras formas de arreglar las cosas? No siempre tienen que irse a los golpes —comenté mientras lo revisaba.

Lo dice la señorita "quiero matar a medio mundo"...

—Y tú no siempre deberías estar besándote con idiotas en callejones —me reprochó.

Auch.

¡Cielos! Jasper realmente estaba molesto por lo que creyó haber visto. Y no podía culparlo... si yo hubiese estado en su lugar, seguramente habría llegado a la misma conclusión.

—Escucha... no es lo que parece —suspiré—. Ese idiota apareció de la nada. Pero aunque no lo creas, no nos estábamos besando.

—Ah, claro. Solo estaban teniendo una conversación intensa a cinco centímetros de distancia porque el ruido de la ciudad interrumpía su charla filosófica —replicó con sarcasmo.

—Exacto —sonreí con inocencia—. Me alegra que lo entiendas.

Me miró como si no pudiera creer que estaba tomándome eso a la ligera.

Mierda.

Encendí el auto y tomé el camino hacia mi nuevo hogar. Si, tuve que manejar el auto de Jasper, por que evidentemente el señor no podía hacerlo.

—Espera... este no es el camino que lleva a tu casa —comentó, frunciendo el ceño.

Hora de confesar.

Detuve el auto unas cuadras antes de llegar a la fraternidad. Jasper me miró, esperando una explicación.

—De eso justo quería hablarte. Tuvimos que mudarnos.

—Sí, pero este camino... este lleva a las fraternidades —me interrumpió.

—Bueno... —suspiré—. Nos mudamos a una fraternidad.

—¿Qué? No me digas que te tocó vivir con Cassandra...

—Casi... pero no. Estamos en Delta Gamma.

—Pero... esa es una fraternidad de hombres.

—En realidad, es mixta —lo corregí, alzando una ceja.

—Ah... está bien.

—¿No te molesta? —pregunté, sorprendida por su reacción calmada.

—No. Si a ti no te molesta que yo me vaya a vivir con Cassandra —respondió con una sonrisa falsa.

Y ahí está la reacción estúpida que estaba esperando.

—Jasper, no voy a discutir por tonterías. Que me haya mudado allí no significa nada. Y eso deberías entenderlo.

Él me miró con algo de duda en los ojos.

—Además, los chicos son increíbles. Ahora dicen que somos como sus hermanas —dije, encogiéndome de hombros.

Jasper me dedicó una sonrisa ladina. Fue entonces cuando noté que su labio comenzaba a inflamarse más.

Al llegar a la fraternidad, Elif corrió hacia el auto como una loca. Erick y Mateo ayudaron a Jasper a bajar mientras el resto de los chicos nos miraban como si acabáramos de llegar de una batalla campal en otro planeta.

Idiotas...

—¿Pero qué demonios pasó? —preguntó Elif, alarmada, una vez estuvimos dentro.

—Pues... Jasper y Dominic se pelearon. Este fue el resultado —resumí, sentándome a su lado en el sofá.

—Iré por el botiquín —dijo Liam, subiendo corriendo las escaleras.

—Yo creo que si lo llevas a tu cuarto se cura más rápido —comentó Cameron con una sonrisita mientras señalaba el piso de arriba.

En otro momento lo habría golpeado por eso, pero en realidad... tenía razón. Necesitaba hablar con Jasper a solas.

—Pues, ¿por qué no lo ayudas tú a subir? —solté, lanzándole una mirada sarcástica.

—Vaya, Alice, sí que eres rápida —respondió con una carcajada.

—¡Cállate, idiota!

Ian y Cameron nos ayudaron a subir a la habitación. Cuando Liam nos dejó el botiquín y salió, no pude evitarlo más: me incliné y besé a Jasper. Había querido hacerlo desde que lo vi sentado en el café.

—Señor Gruñón —dije mientras limpiaba las heridas de su rostro con cuidado—. Quería invitarlo a nuestra cena navideña.

—Estaría encantado de asistir... aunque antes, creo que necesito los cuidados de una enfermera muy dedicada.

—Creo que yo podría ayudar —sonreí, y me incliné de nuevo para besarlo, esta vez más lento. Más profundo.

Él no dudó en corresponder.

#TeAmDominic

#TeAmJasper

O

#TeAmAlguienMas


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