Alice.
Está bien.
No es precisamente normal andar por ahí preguntándole a la gente qué clase de criatura sobrenatural es.
Pero tampoco es normal despertar después de una balacera, descubrir que los vampiros existen, que un demonio lleva siguiéndote desde la infancia y que tu vida entera parece construida sobre una mentira demasiado vieja para entenderla.
A mis diecinueve años, un tipo apareció en mi habitación diciendo que era un demonio.
No solo eso.
También resultó ser el mismo "amigo imaginario" que veía cuando era niña. El mismo que todos juraban que no existía. El mismo que hizo que terminaran mirándome como si estuviera rota.
Después fui secuestrada por un grupo de vampiros.
Porque sí, aparentemente esa frase ahora forma parte natural de mi vida.
Y por si el universo no se hubiera reído suficiente de mí, resulta que mi propio padre me entregó a uno de ellos antes incluso de que yo naciera.
Hermoso.
Realmente hermoso.
Y luego está Jasper.
El chico que me tuvo enamorada durante años sin siquiera intentarlo demasiado. Técnicamente no somos nada. No hay etiquetas. No hay promesas. Solo esa tensión constante que existe cuando dos personas llevan demasiado tiempo orbitándose sin atreverse a llamarlo amor.
Besos robados.
Miradas largas.
Celos disfrazados de bromas.
Ese tipo de cosas peligrosas que terminan destruyéndote más rápido que cualquier monstruo.
Y ahora ni siquiera estoy segura de que sea humano.
Porque claro.
¿Por qué iba a serlo?
También está Dominic.
Ese desastre andante con cara de pecado mortal que parece disfrutar arruinándome la paciencia. El mismo que me besa como si estuviera intentando iniciar una guerra y no un romance.
Y probablemente también sea un vampiro.
¿Yo qué hice exactamente?
¿A quién maldije en otra vida?
Porque mi existencia parece escrita por alguien con un resentimiento muy personal hacia mí.
Claro, desde afuera seguramente todo esto suena ridículo.
"Pobrecita la chica rodeada de hombres sobrenaturales absurdamente atractivos".
Sí.
Fantástico.
Excepto que ninguno parece completamente humano... y yo empiezo a sospechar que tampoco lo soy del todo.
—¿Alice?
La voz de Jasper me sacó de golpe de mis pensamientos.
Parpadeé.
Él seguía frente a mí, observándome con el ceño apenas fruncido.
—¿Estás bien? —preguntó.
Su mano se movió frente a mis ojos lentamente.
—¿A qué te refieres con eso de "qué eres"?
Mierda.
Por un segundo, estuve a punto de insistir.
De preguntarle otra vez.
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ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
