¿QUÉ ERES?
Está bien, no es precisamente normal andar por ahí preguntándole a la gente: "¿Qué eres?" Pero tampoco es normal lo que me está pasando a mí.
Quiero decir... a mis diecinueve años aparece un tipo diciéndome que es un demonio, que también se hizo pasar por mi amigo imaginario durante gran parte de mi niñez. Fui secuestrada por un grupo de hombres que, por si fuera poco, resultaron ser vampiros, y mi propio padre me vendió a su líder. ¿Es que nadie le avisó que se alimentan de sangre humana?
Luego está él... Jasper. El chico que me tuvo suspirando durante toda mi adolescencia. Aún no me ha pedido ser su novia, ni yo le he dicho que sí oficialmente, pero... estamos ahí, en ese incómodo y dulce limbo donde hay besos, caricias, promesas implícitas y una tensión constante. Y justo ahora, no estoy segura ni de que sea humano. Porque si algo aprendí últimamente, es que cualquier cosa es posible.
Y para rematar, está el otro: ese chico tan candente que, por cierto, me acosa sin descanso... y que probablemente también sea un maldito vampiro.
¿Yo qué hice? ¿A quién maté? ¿Estoy pagando alguna deuda ancestral o qué? Porque la vida me trata, mi amor, como si yo hubiera crucificado a Jesús.
Claro, muchas pensarán: "Esta loca tiene a tres chicos sexys y malditamente guapos detrás de ella y se queja". Sin contar que vivo rodeada de otros que están como para perder la cabeza. Pero mi vida es una maldita locura.
¿En qué momento llegué a esto... y cuándo se supone que va a terminar?
—¿Alice, estás bien? —preguntó Jasper, moviendo su mano frente a mis ojos—. ¿A qué te refieres con eso de que soy?
¡Mierda!
Bueno, basta de estupideces. Si ellos quieren jugar, yo también puedo hacerlo.
—Eh, sí... digo, eres tan hermoso, además de romántico e inteligente, que de verdad no pareces humano —dije, sonriendo como si no estuviera intentando desentrañar la verdad.
Jasper se sonrojó y desvió la mirada.
¡Ajá! Este me está ocultando algo... O quizá solo es tímido. Nah, me quedo con la primera opción.
—Bueno... eso es algo que cualquiera haría si tuviera a alguien como tú cerca —dijo él, intentando parecer casual.
Mentiroso encantador.
—Gracias —respondí, fingiendo dulzura.
Mis sentimientos por Jasper no han cambiado. No es como si pudiera dejar de quererlo de la noche a la mañana. Pero hay algo, algo que me hace pensar que me está mintiendo. Y si por alguna razón lo está haciendo, juro que no voy a perdonarlo...
—¿Cómo sigues? Me dijeron que aún tienes jaqueca.
—Ya me siento mejor.
—¿Qué te parece si salimos a caminar?
—En un minuto estaré lista.
Jasper salió de la habitación. No estoy segura de si es buena idea salir con él. Aún tengo esa sensación, esa voz interior que me dice que algo no encaja... pero tal vez, si pasamos tiempo juntos, logre calmar esa paranoia.
No tenía que arreglarme mucho, ya estaba vestida. Solo me peiné, me apliqué un poco de maquillaje y bajé las escaleras.
La casa estaba completamente decorada.
—¡Feliz cumpleaños! —gritaron todos a la vez.
¡Mierda! Había olvidado que hoy era mi cumpleaños.
Corrí hacia Jasper, lanzándome sobre él y enrollando mis piernas en su cintura como si eso pudiera detener el caos que sentía.
—Feliz cumpleaños —le dije, y le di un beso que me recordó por qué me gustaba tanto estar cerca de él.
—Eh... ¿saben que estamos todos aquí, verdad? —interrumpió Ian, con ese tono ácido que siempre usaba.
—Déjalos, tienen derecho a mostrar su amor. Amargado —dijo Elif, riendo.
—Acepten que se aman en secreto y nos harían un favor a todos —bufó Liam.
—Bueno, ¡que empiece la fiesta! —gritó Erick.
La música explotó en la sala, trayendo consigo un poco de cordura disfrazada de locura. No sé si todo lo que está pasando es real o una broma cruel de mi subconsciente. Lo único que tengo claro es que esta, esta extraña familia, es lo que tengo. Y una familia se cuida entre sí.
—Alice, ¿cuándo viajas a ver a tus padres?
Me quedé en silencio. No porque no tuviera una respuesta, sino porque... no estaba lista para enfrentarla.
✨🎈
ESTÁS LEYENDO
ERES MIA
VampirosUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
