Prisión Temporal
—¡Todo es su culpa! —gritó Cameron, señalando a Liam y a Elif—. ¡No puedo creer que hayamos pasado la vergüenza del siglo por un maldito dulce!
Sí, Cameron estaba furioso. ¿Pero quién no lo estaría? El estúpido guardia nos atrapó antes de que siquiera pudiéramos oler la puerta de salida del centro comercial, y ahora estábamos encerrados en una especie de celda improvisada. No era exactamente una cárcel, pero sí un cuarto deprimente donde meten a los idiotas que se dejan atrapar robando, o a los adolescentes aún más idiotas que destruyen medio centro comercial por una crema de chocolate. Una deliciosa, finísima y totalmente provocadora crema de chocolate...
—Soy muy joven para estar en la cárcel —lloriqueaba Liam, abrazándose a sí mismo como si estuviera en la escena final de una telenovela.
Aunque me moría por gritarle que era el menos indicado para quejarse, me limité a fruncir el ceño, haciéndole saber con la mirada que si todavía respiraba era solo porque el guardia no nos quitaba los ojos de encima. Nos miraba como si pensara que en cualquier momento podríamos evaporarnos o transformarnos en una polilla.
—¿Qué? —preguntó Jack, confundido—. ¿Estamos presos? ¿Esto es una cárcel?
—No es una cárcel —dijo Erick, con la tranquilidad de un narrador de documentales—. Es una prisión temporal.
—¡Es lo mismo! —lo interrumpió Jacob—. ¡Mi vida está arruinada! ¡Perdóname, mamá! —gritó, dejándose caer de rodillas como si estuviera en una tragedia griega.
—¿Están seguros de que sus padres no los dejaron caer cuando eran bebés? —preguntó mi amiga, mordiéndose los labios para no reír.
—Si me hubieras dado esa crema de chocolate, esto no estaría pasando —dijo Liam, mirándola como si hubiera destruido su futuro.
—Pudiste buscar otra —respondió Elif, cruzándose de brazos.
—Pero yo solo quer...
—¡Basta! —grité, harta de la discusión infantil—. Liam, eres un idiota.
—Tal vez, pero al menos no me huelen los pies —replicó con una sonrisa burlona.
—¡Te voy a matar! —grité, lanzándome sobre él como una loca.
—¡Alicia, basta! —intervino Alan, sujetándome antes de que pudiera romperle algo.
—¿Cómo me dijiste? —pregunté, entornando los ojos.
—Alicia —repitió, sacándome la lengua.
—Más te vale que corras.
Y así lo hizo. Comencé a perseguirlo por toda la celda como si estuviéramos en una comedia de acción barata, hasta que un guardia entró con cara de pocos amigos.
—Si no se callan, los llevo a la verdadera cárcel y los dejo allí.
—¿Ves que esto no es una cárcel? —dijo Erick, mirándolo a Jack con aire de "te lo dije".
—Tengo derecho a una llamada —dije, alzando la barbilla con desafío.
—Vamos —respondió el guardia, resignado.
Salimos de la "Prisión Temporal" y caminamos por un pasillo donde había otras celdas igual de lamentables. Finalmente llegamos a una oficina donde el guardia me prestó el teléfono con más desconfianza que amabilidad.
—¿Mateo? —dije apenas él contestó.
—¿Alice? ¿Dónde están? —preguntó, claramente alterado.
—Digamos que hubo un pequeño malentendido...
—Al grano.
—Estamos en una prisión temporal en el centro comercial.
—¿Qué? ¿Por qué?
—¿Vas a venir por nosotros o no? —solté, perdiendo la paciencia.
—Ok. Ya voy para allá.
[...]
—¿Me pueden explicar cómo rayos terminaron en una cárcel? —exclamó Mateo al llegar, con cara de "esto no puede estar pasando".
—Prisión temporal —lo corrigió Liam con total seriedad.
—¡Lo que sea! —bramó Mateo—. Jace se fue con Matías y Jasper a hacer las compras porque ustedes no pudieron. ¡Gracias por arruinar todo! —bufó, masajeándose las sienes como si estuviera al borde de una crisis.
Ya estábamos en casa. Mateo había tenido que pagar los daños que causaron Liam y Elif, más un extra por haber hecho que los guardias corrieran por todo el centro comercial como si estuviéramos en una película de acción... de bajo presupuesto.
—Arréglate, que vamos a cenar —dijo Liam, entrando sin tocar.
—Pero yo quiero ir así —respondí, poniendo cara de cachorro triste.
—Si vas así, vamos a tener problemas con el zoológico.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque van a pensar que nos robamos un mono —bufó.
—Idiota —le dije, conteniendo la risa—. Ahora sal, que me voy a cambiar.
En cuanto salió, me quité la ropa y me metí a la ducha. Quince minutos después ya estaba lista: cabello húmedo, maquillaje suave, jeans ajustados y un suéter rojo que me hacía sentir como una versión navideña de mí misma.
—Lista —anuncié al llegar a la sala.
—Te ves preciosa —dijo Jasper.
—Lo sé —sonreí antes de besarlo.
Él solo rió y me devolvió el beso con la suavidad de quien está realmente enamorado.
—Tanto afecto me revuelve el estómago —bufó Ian, haciéndose el indignado.
Salimos rumbo al restaurante. La casa estaba lista para la fiesta de mañana, así que por ahora, solo teníamos que relajarnos y disfrutar de la noche.
Pero, como siempre, la calma no duró mucho.
Apenas llegamos, mi celular vibró.
Número desconocido: Alice, la felicidad no dura para siempre. √√
Yo: ¿Quién eres? √√
Número desconocido: Tu peor pesadilla. √√
Quien sera el desconocido que le escribió a elif.
Dominic?
Jasper?
quizas uno de los hermanos de dominic?
O alguien que todavia no conocen?
El misterio toma nuestra novela...
#TeAmJasper
#TeAmDominic
O
#TeAmAlguienMas
Instagram: Tatiana_rojasb
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ERES MIA
VampirosUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
