Entre cartas y confesiones
Al entrar a la fraternidad de las Barbies supe que no había vuelta atrás. Había venido por respuestas... y no me iba a ir sin ellas.
—¿Y qué se supone que puedo hacer por ti? —preguntó Cassandra mientras se servía un trago como si estuviera en medio de una fiesta privada. Me ofreció el vaso con un movimiento de ceja altiva.
—No, gracias —negué con la cabeza—. Quiero saber todo sobre mi pasado.
—¿Quieres que llame a tu mamá y averigüe sobre tu infancia? —replicó con una sonrisa burlona.
—No me refiero a eso. Quiero saber si tuve... otra vida.
Su ceja se alzó lentamente. Me observó como si intentara leer mis intenciones a través de los huesos de mi cráneo.
—¿Y qué te hace pensar que yo tendría idea de eso?
—Porque alguien me lo confirmó —respondí sin pestañear—. Y al principio lo sospeché... por esa cara de bruja que tienes.
Cassandra rió, pero la risa fue seca. Más bien parecía un gruñido disfrazado de burla.
—Mira, niña, no sé quién te llenó la cabeza de tonterías, pero si vienes buscando trucos de feria, te equivocaste de casa.
—¿Entonces no eres una bruja?
—¿Tú qué crees? —espetó, acercándose con una sonrisa que no llegaba a los ojos—. Porque si vas por ahí acusando gente de ser algo que no es, quizá deberías revisar si en tu próxima vida no terminas como cucaracha.
—¿Eso es una amenaza o una confesión?
Silencio. Por un segundo, creí que me echaría a patadas.
—Ugh, eres más terca de lo que pareces —bufó al fin—. Está bien. Hoy me siento generosa. Pero no me malacostumbres, ¿sí? Siéntate.
La vi dirigirse a un pequeño aparador decorado con calaveras de porcelana, cartas desgastadas y un péndulo. Cuando regresó con las cartas en mano, tragué saliva. Parte de mí pensaba que esto era una locura. La otra parte... la más desesperada, solo quería respuestas.
—¿Exactamente qué quieres saber?
—Quién fui... y si ese pasado puede afectarme ahora.
Cassandra lanzó un suspiro y empezó a colocar las cartas sobre la mesa, una por una. Su rostro dejó el sarcasmo, reemplazado por una expresión de concentración. No decía nada, pero sus ojos hablaban por sí solos.
—Tu vida es confusa, ¿sabías?
—Me lo imagino.
—Sí, tuviste otra vida... pero según esto, en tu antigua vida no estabas viva. Al menos no como humana.
—¿Y qué se supone que era?
—No lo sé con exactitud, pero tus cartas están llenas de sombras, marcas de fuego... y caos. Tú no perteneces a esta raza, Alice. No originalmente.
Sentí cómo la sangre me abandonaba el cuerpo por un segundo.
—¿Y entonces qué demonios hago aquí?
—Cometiste un error —dijo bajando la voz, como si el aire pudiera escucharla—. Te rebelaste ante alguien que no debías. Traicionaste algo... o a alguien.
—¿Y por eso...?
—Por eso estás atrapada en este ciclo. Esta vida es tu penitencia. Estás pagando por ese error. Pero no se trata solo de castigo, también hay una misión que debes cumplir.
—¿Una misión?
—Sí. Aunque las cartas no me dicen cuál. Solo muestran que no la has completado... y que hay alguien que intentará evitar que lo hagas.
Me quedé en silencio, sintiendo que todo mi mundo era un rompecabezas sin piezas.
—¿Y eso es todo?
—Es todo lo que puedo darte... y ya es demasiado —dijo, recogiendo las cartas—. Hoy te ayudé porque me siento indulgente, no porque me caigas bien. Ahora lárgate antes de que me arrepienta.
Estuve a punto de responderle con una de mis joyas de sarcasmo, pero no lo hice. Por primera vez, sentía que el silencio era más poderoso que cualquier réplica.
Salí de la mansión Barbie con el corazón latiendo a mil. Caminé sin rumbo, dejándome llevar por la oscuridad y el frío. No sabía hacia dónde iba, pero tampoco me importaba. Necesitaba despejarme, reconstruirme... y tal vez, volver con mis padres antes de que el próximo semestre comenzara. Un respiro. Un reinicio.
—Definitivamente el destino se encarga de juntarnos —dijo una voz totalmente irresistible a mis espaldas.
Me giré y lo vi. Dominic, tan molesto como embriagador.
—No creo en el destino —murmuré, sabiendo que ya estaba atrapada en su juego.
—Y yo no creía en el amor... hasta que te vi.
—Dominic, por favor —resoplé—. Prefiero al chico malo que conocí, no a este cursi de catálogo.
Él sonrió, como si le divirtiera mi respuesta. Se acercó con paso seguro, y mis barreras internas empezaron a temblar.
—¿Sabes qué creo? Que entre tú y yo hay algo más que sarcasmo y reproches.
—Y yo creo que eres muy bueno para decir tonterías con voz sexy.
Se rió. Pero en vez de retirarse, se acercó aún más. Sus manos encontraron la piel de mi cintura con una naturalidad peligrosa. Su boca rozó mi cuello. Y aunque intenté ignorarlo, todos mis sentidos se prendieron como fuegos artificiales.
Me sentía como un insecto volando directo a una planta carnívora. Por su belleza. Por su aroma. Por el peligro.
—Escápate conmigo —susurró contra mi oído.
—¿Tienes algo en mente?
Ignoré la voz de la Alice racional que gritaba dentro de mí. La que decía que tenía algo con Jasper. Que esto no estaba bien. Pero esta noche... esta noche iba a ser la Alice que siempre había ocultado. La que quería sentirse viva.
Inst: Tatiana_rojasb
ESTÁS LEYENDO
ERES MIA
VampirUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
