Alice.
El aire huele a pino fresco y tierra mojada.
El recuerdo llega antes de que pueda abrir los ojos.
No entra como un sueño normal.
Irrumpe.
Como algo arrancado desde el fondo de mi cabeza.
Estoy en un bosque a las afueras de Nueva York. El cielo está gris. Las ramas se balancean lentamente sobre el lago y el agua parece demasiado quieta, como si debajo de la superficie hubiera algo observando.
Mis padres están cerca.
Mi madre acomoda cosas sobre una mesa de madera frente a la cabaña. Mi padre hojea un libro viejo sin prestarle demasiada atención al mundo.
Recuerdo esa sensación incluso siendo niña.
La de estar acompañada...
y aun así sentirme sola.
—¡Alice, no te acerques demasiado al lago! —grita mi madre desde lejos.
La escucho.
Pero el lago me llama.
Eso es lo único que importa.
La superficie refleja el cielo de una forma extraña. No parece agua. Parece vidrio oscuro. Un espejo mal hecho.
Entonces veo a los patos.
Una mamá pata avanza lentamente con sus crías detrás.
Uno de los patitos se queda atrapado.
Tiene plástico enredado en una de sus patas y se agita desesperadamente sobre el agua.
Yo avanzo hacia la orilla sin pensarlo.
Un paso.
Luego otro.
El barro se hunde bajo mis zapatos.
—Solo espera... —susurro.
Me inclino.
El patito vuelve a moverse.
Y entonces el suelo desaparece bajo mis pies.
Caigo.
El agua me golpea con una violencia helada.
No parece un lago.
Parece una boca cerrándose sobre mí.
Intento subir.
Pataleo.
Muevo los brazos desesperadamente, pero el agua me arrastra hacia abajo como si me reconociera.
El frío entra por mi nariz, por mi garganta, por mis pulmones.
Quiero gritar.
Solo consigo ahogarme más.
La luz empieza a deformarse arriba de mí.
El bosque se vuelve borroso.
Lejano.
Y entonces lo veo.
Debajo del agua.
Observándome.
No aparece nadando.
No cae desde la superficie.
Simplemente está ahí.
ESTÁS LEYENDO
ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
