Alice.
La música siguió sonando alrededor de mí, pero yo ya no lograba sentirme completamente dentro de la fiesta.
Las risas llenaban la fraternidad. Ian discutía con Cameron sobre cuál era la peor canción navideña jamás creada; Liam seguía intentando abrir una botella usando métodos que probablemente atentaban contra la física; Jasper hablaba con Erick cerca de la cocina mientras las luces del árbol parpadeaban sobre las paredes.
Todo seguía moviéndose.
Normal.
Demasiado normal.
Y yo solo podía pensar en una frase:
"Tu padre hizo un trato."
Me quedé quieta junto a la mesa, observando el reflejo de las luces sobre los vasos de plástico y las botellas vacías. Por alguna razón, el ambiente ya no conseguía alcanzarme del todo.
Era extraño.
Pasé gran parte de mi vida sintiéndome fuera de lugar.
Y ahora que finalmente tenía algo parecido a una familia... empezaba a sentirme distante otra vez.
Como si hubiera una pared invisible creciendo lentamente entre ellos y yo.
No sabía si todavía quería volver a casa.
—Oye —dijo Ian desde el sofá—, ¿pero tú no habías dicho que te ibas a Nueva York ahorita para Navidad?
Parpadeé lentamente.
Nueva York.
Cierto.
En una semana estaría tomando un avión de regreso.
La idea debería emocionarme.
Casa.
Mis padres.
Mi antigua vida.
Pero ahora la palabra hogar empezaba a sentirse rara. Lejana. Como un lugar que recordaba más de lo que realmente extrañaba.
Han pasado demasiadas cosas en seis meses.
A veces intento imaginar qué habría sido de mí si hubiera rechazado aquella beca. Si en el aeropuerto hubiera dejado ganar a la versión más cobarde de mí misma y hubiera regresado a casa antes de subir al avión.
Tal vez seguiría siendo feliz.
O tal vez seguiría sintiéndome vacía sin entender por qué.
Porque ahora empiezo a sospechar que ciertas cosas iban a encontrarme tarde o temprano, incluso si jamás hubiera venido aquí.
Como si mi vida hubiera empezado a romperse mucho antes de Alaska.
Mucho antes de Jasper.
Mucho antes de Aaron.
Dicen que nada ocurre porque sí.
Cada cosa arrastra otra detrás.
Una decisión pequeña puede terminar cambiándolo todo.
Eso fue aquella beca.
Un simple "sí".
Y después de eso, mi vida dejó de pertenecerme por completo.
Así que no.
No me arrepiento.
No me arrepiento de haber subido a ese avión.
No me arrepiento de haber salido de Nueva York.
Y aunque todavía me cueste admitirlo...
tampoco me arrepiento de haber llegado a esta fraternidad.
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ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
