Alice.
—¿Qué quieres? —pregunté, apenas logré recuperar el aire.
Mi voz no sonó tan firme como esperaba. Algo en la forma en que Dominic me había detenido —sin violencia, pero sin dejar espacio a elección— había alterado el ritmo natural de todo. Como si el mundo hubiera dado un pequeño salto... y yo hubiera quedado desfasada.
El callejón olía a humedad y metal frío. La luz de la calle apenas se filtraba entre los muros, dibujando sombras irregulares que parecían moverse más de lo que deberían.
O tal vez era yo.
Dominic no respondió de inmediato.
Me observaba.
Pero no como antes.
No como alguien que simplemente mira.
Había algo más en su expresión. Algo que no lograba leer... y que, por alguna razón, me inquietaba más de lo que quería admitir.
—Ya te lo dije —murmuró finalmente—. Hablar.
Solté una risa breve, sin humor.
—Claro. Así es como la gente normal habla, ¿no? Arrastrando a otros a callejones oscuros.
No reaccionó.
Ese silencio empezaba a volverse más pesado que cualquier respuesta.
Me crucé de brazos, marcando distancia.
—Pues habla. Pero rápido.
Quería irme.
Quería salir de ahí y volver a algo que tuviera sentido.
Pero una parte de mí... no se movía.
Dominic giró levemente la cabeza hacia la calle. Hacia la cafetería.
Hacia Jasper.
Y luego volvió a mí.
—No deberías vivir con ellos.
Parpadeé.
—¿Perdón?
—Los de la fraternidad.
Negué con la cabeza, incrédula.
—¿Eso era? ¿Interrumpirme para eso?
—No es solo eso.
—Entonces dilo completo.
Silencio.
Otra vez.
Pero esta vez no fue vacío.
Fue contenido.
Como si estuviera eligiendo cuidadosamente lo que no iba a decir.
—Hay cosas que no estás viendo —añadió.
—¿Como qué?
Su mirada no se apartó de la mía.
—Como quién aparece en tu vida... justo cuando no debería.
Sentí algo extraño en el pecho.
—¿Estás hablando de Jasper?
Dominic no respondió.
Y ese silencio... fue respuesta suficiente.
—Vino a verme —repliqué, más firme.
—Eso crees.
—No. Eso sé.
—Eso es lo que te dijo.
Mi paciencia empezó a desgastarse.
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ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
