Alice.
No sabía si debía estar feliz... o empezar a preocuparme de verdad.
Jasper había cruzado medio país para verme.
Eso, en cualquier otra circunstancia, habría sido suficiente para hacerme sonreír durante días. Incluso habría sido perfecto.
Pero aquí... en Alaska... todo se sentía distinto.
Más pesado.
Más... observado.
Había algo en el aire que no encajaba. Algo que no lograba nombrar, pero que se pegaba a mi piel como una sensación constante, incómoda, imposible de ignorar.
Esto no es normal.
Cerré los ojos apenas un segundo.
Y ahí estaba otra vez.
No como un pensamiento pasajero. No como una simple intuición.
Era más claro.
Más... presente.
Como si alguien hablara desde un lugar donde no debería haber nadie.
—Cállate —murmuré.
—¿Qué? —Jasper giró ligeramente la cabeza hacia mí, confundido—. No he dicho nada.
Perfecto.
Ahora sí iba a pensar que estaba completamente loca.
—Nada —respondí rápido—. Olvídalo.
Pero no se fue.
La sensación seguía ahí.
Pegada.
Observando.
Esperando.
—Entonces... —continuó Jasper, retomando el tema—. ¿Qué opinas?
—¿Sobre qué?
—Sobre que me voy a cambiar a tu universidad.
Lo miré con más atención esta vez.
Había algo en su forma de hablar... en la manera en que sostenía la mirada... que no terminaba de encajar con el Jasper que recordaba.
Demasiado correcto.
Demasiado medido.
—Sabes que me alegra —respondí con cuidado—. Solo que... no entiendo por qué lo haces.
Hubo una pausa breve.
Pero suficiente.
—Porque la UA es una buena universidad —dijo finalmente.
Asentí.
No porque le creyera.
Sino porque entendí que no iba a decirme la verdad.
—Claro... tiene sentido.
Sonreí apenas.
Pero esa sonrisa ya no se sentía como antes.
—Deberíamos volver —añadí—. Elif debe estar preocupada.
—Sí... ya es tarde.
Pero no era eso lo que me inquietaba.
No realmente.
Era esa sensación persistente.
Esa idea absurda... de que todo esto estaba ocurriendo exactamente como debía.
Y eso... no me gustaba nada.
—Jasper... —dudé un segundo—. ¿Dónde te vas a quedar?
—Pensaba en un hotel por ahora —respondió—. Luego buscaré algo más estable.
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ERES MIA
ParanormalUna ciudad helada. Tres miradas que la queman. Y un secreto enterrado bajo su piel. Alice llegó a Alaska buscando empezar de cero. Lo que encontró fue todo lo contrario: Aaron, con su magnetismo peligroso y una intensidad que asfixia. Dominic, que l...
